Tomando el hilo de la Pantera Rossa

Las librerías son monasterios laicos. Sagradas a la manera de algo por lo que sientes respeto y admiración. Les autores han dedicado horas de su vida para hablarnos de cosas que emocionan, alumbran, que nos ayudan a comprender o nos divierten. Lo hacen para compartir su mundo. Nos dejan un hilo que podemos tomar, que al contrario del de las redes, nos permite avanzar sin miedo a toparnos con mensajes de odio o rechazo. Nos permite que en nuestro mundo e imaginación mandemos nosotres. Hace unas semanas asistí a la presentación de un libro en la Pantera Rossa. El libro, …

Las librerías son monasterios laicos. Sagradas a la manera de algo por lo que sientes respeto y admiración. Les autores han dedicado horas de su vida para hablarnos de cosas que emocionan, alumbran, que nos ayudan a comprender o nos divierten.

Lo hacen para compartir su mundo. Nos dejan un hilo que podemos tomar, que al contrario del de las redes, nos permite avanzar sin miedo a toparnos con mensajes de odio o rechazo. Nos permite que en nuestro mundo e imaginación mandemos nosotres.

Hace unas semanas asistí a la presentación de un libro en la Pantera Rossa. El libro, su autora, la introductora, generosamente, me dejaron hilos y complicidad. Dice Carolina Meloni¹ “... los cuerpos feminizados, racializados o no pertenecientes a determinados espacios del saber, habitan siempre los inciertos mundos del balbuceo. (...) Desde este titubeo que me ha invadido cada vez que he tenido que defenderme en las arenas filosóficas, emprendo esta travesía”. Desde ese balbuceo, pero sintiéndome más acompañada y cómplice, escribo yo ahora.

Un hilo. También nos hablaba Meloni en su libro —-que ya está en mi librería-— de grietas “... rendijas por las que se cuelan otras reflexiones que abren agujeros de realidad”. Son textos disidentes que Meloni usa para “pensarnos de otra manera e imaginar posibilidades políticas de transformación, no solo de nosotrxs, sujetos subalternos, sino del mundo-otro que de ello resultaría”.

Otro hilo. Hablaba Meloni en la presentación del libro de su admiración por la filósofa brasileña Denise Ferreira Da Silva. Tiré del hilo en internet y hallé un libro de Denise en castellano: La deuda impagable. En él nos habla del por qué “la deuda logra tramar la sujeción colonial y una maquinaria incesante de apropiación de riqueza colectiva”. A la vez que señala que la colonialidad y la racialidad siguen siendo centrales para la acumulación de capital.

Después de comprarme este libro como próxima lectura, encontré una entrevista de Denise en la publicación La Haine. Interesante en general, pero hay un párrafo que me enganchó especialmente. Hablaban en la entrevista de su primer libro Homo modernus, publicado en inglés en 2007. Le preguntaban por el significado de presentar ese libro, traducido hoy, en el Brasil de mediados de 2022, en el marco de la vuelta de Lula a la presidencia del país y con las expectativas que se ponen en juego.

Su respuesta hace pensar. Responde: “Durante ese período de veinte años (2002-2022) fue emergiendo el lector de ese libro, las personas a las que les interesa leerlo. Esas personas, o ese interés, en el Brasil de 2007 no existía. Pero esta emergencia no se debe a que la situación en Brasil se haya modificado radicalmente, porque lamentablemente no es el caso. Tiene que ver con los 20 años de políticas de acciones afirmativas en educación y con los 20 años de Puntos de cultura desarrollados por los gobiernos del PT. Estas políticas abrieron una brecha, tanto dentro como fuera de la academia, para una población que jamás hubiera tenido acceso a las siempre aristocráticas universidades brasileñas. Entonces, tanto las políticas de acción afirmativa como los Puntos de cultura crearon un espacio intelectual para la población negra, para la población indígena, para la población mestiza y, en términos más generales, para la población económicamente desposeída. Estas son las personas que hoy están interesadas en el libro”.

He recibido un correo del Ateneo Republicano de Zaragoza, en el que nos hablan de la campaña #Contigo de la librería La Pantera Rossa. Dice: “... De sobra sabéis, que no es nada fácil la apuesta que hacemos en un contexto social y económico como el que tenemos enfrente. Pero somos un proyecto en resistencia continua, que también sabe de la fuerza del apoyo mutuo entre quienes luchamos por una oportunidad colectiva para la economía alternativa. Por eso, precisamente, queremos compartir aquí nuestra llamada a la cooperación para sanar la pequeña economía de La Pantera Rossa. Necesitamos de todas las gentes amigas que tenemos de nuestro lado para sacar adelante la campaña de financiación popular que hemos puesto en marcha. Que hagáis vuestra la lucha por nuestra supervivencia y la ilusión puesta en esta iniciativa se convierta en acción cooperativa”.

Como veis, yo también os dejo el hilo que encontré en la Pantera Rossa ¿acaso no es un punto de cultura imprescindible, que abre brechas y al que tenemos que apoyar? Hagámoslo.


¹MELONI, C., La instancia subersiva. Decir lo femenino ¿es posible? Madrid, Akal, 2025.

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