Altavoz

Todos ganan… declaran públicamente

Estupendo ejercicio estratégico, consciente, ó no. Y en modo mute me digo que el cerebro y el pensamiento colectivo necesitan hacer recuento, balance para afrontar el siguiente paso. ¡Ahhh! El siguiente paso ¿Cuál es? Mantenerse, gestionar, permitirse perder y errar, negociar alianzas, y evitar que te coman. ¡Ah!, y el trabajo cotidiano. ¡Uffff! ¡Es que...
| 26 mayo, 2014 14.05

tod@s gananEstupendo ejercicio estratégico, consciente, ó no. Y en modo mute me digo que el cerebro y el pensamiento colectivo necesitan hacer recuento, balance para afrontar el siguiente paso. ¡Ahhh! El siguiente paso ¿Cuál es? Mantenerse, gestionar, permitirse perder y errar, negociar alianzas, y evitar que te coman. ¡Ah!, y el trabajo cotidiano. ¡Uffff! ¡Es que es lunes! ¡Tengo que trabajar otra vez! No he podido descansar. He tenido un día para reflexionar y a la vez trabajar, militar, cuidar, producir y satisfacer mis necesidades diarias. Aún no las he satisfecho, he antepuesto las necesidades de los y las demás a las mías ¡Mierda lo he vuelto a hacer! Pésimo ejercicio, inconsciente de mi.

Pero claro, no existe un día oficial de valoración del día después del día de las elecciones. Bueno técnicamente ni siquiera existe el día de reflexión sino que es la jornada que crees que tú decides dentro de ese horario que te queda. Pero como estás decidiendo a la vez si votas o no, y a quienes o a qué… pues tú jornada queda sin delimitar… por lo que puede que no tenga fin. ¡Qué angustia!

Encima decidiste participar en la campaña electoral de una candidatura por la que apuestas y que además coincide con un partido político que tiene como metas las mismas que haces tuyas (antes o después de apostar por él) y claro no cumples tu jornada porque es ilimitada (cómo la tarifa del móvil), así que el día lo divides en innumerables jornadas que se yuxtaponen, mezclan, confunden o van y desaparecen simplemente en otra dimensión. Digo yo que será eso, porque como no lo he medido. Total que el día de las votaciones te das cuenta de que muuuuuuuchos días antes ya habías decidido ir a votar y además apoderar la candidatura que tu apoyas, pero el estado tachin tachin… ha sorteado un puesto de presidente (con ‘te’) suplente en la mesa electoral. ¡Uffff! Con penas hasta de prisión si no te presentas. ¡Qué impresión!

Descartando bajas médicas futuras y la decisión pasada de no ir en avión a una final dónde todos ganan también, y además todos ganan mucho más que todos los demás, me di cuenta de que sólo me eximiría de mi cargo por la falta o ausencia de la presidenta titular y por mi condición de apoderada de la candidatura que defiendo, que apoyo y a la que me vinculo por un montón de razones personales, sentimentales, familiares, políticas, sociales, metodológicas, filosóficas o prácticas (ni siquiera en ese orden cronológico, ni en ningún otro orden). Pero, da igual, porque ni yo, ni mi partido vamos a poder elegir cómo y cuándo ejerzo esa función que me exime por ley, de la ejecución de la figura impuesta cómo presidenta. Y porque la Junta Electoral, y en última o primera estancia, la presidenta (con ‘ta’) decide no aceptar mi recurso porque, el partido y la coalición a la que pertenezco no es de su agrado democrático… ¡Ahhhhhhh! Porque lo diga ella… ó no… Ese no es el final…

Otra vez tengo que solicitar mi derecho a impugnar el puesto del sorteo y lucho por ese derecho. Pero esta vez será asumiendo los costes en tiempo, esfuerzo y dinero para que un tribunal me lo acepte o no. ¡Ahhhhhhh! Porque lo diga ella… o no. Porque lo dice el ejercicio del derecho o sea la ley, que me da derecho a decidir libremente si quiero ser presidente o apoderada. Si quiero seré presidenta con ‘ta’, en todo caso, y porque quiero soy apoderada. Apoderada porque quiero y porque se me necesita y en concreto ese día para ir de colegio en colegio y de barrios a pueblos a defender, apoyar y representar a la izquierda radical (por supuesto), a la izquierda del independentismo, de la soberanía nacional y el internacionalismo, de la lucha transfeminista y obrera, de la izquierda libre y liberadora de todas estas presidentas de junta.

¡Todos ganan! Es cierto y es positivo porque todos ganan algo, como mínimo votos. Que espero y deseo que se traduzcan en personas, grupos, alianzas y herramientas de cooperación que nos sirvan para contabilizar una suma en el computo total general de la izquierda. Que no la sintamos como la pérdida particular de números y porcentajes sino como reparto. Reparto del bien común, reparto de responsabilidades, de cuidados, re-parto de volver a parir un sistema deseado y de poder abortar el no deseado. Yo he ganado el recurso, se dice así. He reconquistado el derecho robado de decidir cómo, cuándo y con quién me organizo en la ‘Europa’ que nos venden y la ‘España’ que nos imponen. Los pueblos deciden y han decidido que nacimos para ganar, ganar ‘todos y todas’ y no ‘a todos y a todas’.

26 mayo, 2014

Autor/Autora

Integrante del Consello d´AraInfo y una de las cofundadoras. @doradiazgrrrl (Instagram)


Twitter
Facebook

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR