Estos eventos, propios de una estación de transición, son buen momento para identificar algunos de los fenómenos atmosféricos más significativos y, en especial, las nubes características de estos episodios de tronadas, como denominamos en Aragón a las tormentas.
Cúmulos y estratocúmulos
Las nubes son masas formadas por la agregación de gotas de agua que se forman tras la condensación del vapor de agua que contiene el aire, incluso el agua luego puede pasar a hielo. Se pueden categorizar desde diferentes criterios. Por su forma se distinguen dos categorías básicas. Las estratiformes si son nubes de amplia extensión horizontal y las cumuliformes si predomina su dimensión vertical.
Por su distancia al suelo también se las clasifica en bajas, medias o altas. En cuanto a su formación pueden ser bien convectivas, es decir por el ascenso del aire caliente, bien orográficas provocadas por el relieve del terreno que obliga al aire a elevarse, o frontales al chocar dos masas de aire a diferente temperatura.
Las nubes que han caracterizado estos días de inestabilidad han sido los cúmulos y cumulonimbus. El término latino cumulus significa precisamente montón o pila. Se trata del tipo de nubes más fácilmente identificables y populares.
El Atlas Internacional de Nubes de la Organización Meteorológica Mundial -recomendable para iniciarse en su observación- cataloga los distintos tipos de nubes. Define a los cúmulos como nubes separadas, generalmente densas y de contornos bien definidos, que se desarrollan verticalmente en forma de protuberancias. La parte superior iluminada por el sol es intensamente blanca y la base, horizontal, más oscura. Se trata de nubes convectivas y bajas que se forman por debajo de los 2000 metros.
El proceso de convección se produce cuando los rayos solares, que atraviesan la troposfera sin apenas modificar su temperatura, llegan al suelo, éste se calienta y emite radiación infrarroja que entonces sí calienta el aire que está en contacto con la superficie por lo que éste se expande, disminuye su densidad y asciende. Se forma así una corriente hacia niveles altos de la troposfera que están a baja temperatura. Cuando el aire ascendente se enfría y el vapor de agua contenido alcanza el punto de condensación, se forman las primeras gotas de agua que constituyen el cúmulo. Las corrientes ascendentes mantienen a éstas en suspensión.
A veces los cúmulos se fusionan y predomina la dimensión horizontal, llegando a tapar total o parcialmente el cielo. Se trata de otro tipo de nubes, también muy comunes, denominadas estratocúmulos. Su base es grisácea igualmente por la densidad de gotas de agua que contienen. Los cúmulos y estratocúmulos son indicadores de tiempo estable mientras mantengan sus dimensiones y no se incrementa su dimensión vertical. Señalan la existencia de una convección leve.
Cumulonimbos y tronadas
Cuando las corrientes de convección son intensas, los cúmulos se desarrollan verticalmente formando torres y cúpulas, pudiendo alcanzar los doce o catorce mil metros. A esas alturas y muy bajas temperaturas las gotas de agua pasan a formar hielo y granizo. Al ganar peso, los núcleos de hielo caen por gravedad pero si la corriente de convección es intensa los impulsa de nuevo hacia arriba donde adquieren mayor tamaño.
Los cumulonimbos se forman cuando existen fuertes corrientes térmicas ascendentes facilitadas por encontrar aire muy frío en las capas altas de la troposfera. También cuando entra un frente frío y una masa de aire frío y pesado desplaza a una masa de aire cálido y húmedo obligándolo a ascender.
Los cumulonimbos llevan asociada precipitación -de ahí el sufijo latino nimbus, lluvia- porque acumulan gran cantidad de agua, presentando una base muy oscura. Son nubes de tormenta que pueden desprender no sólo fuertes precipitaciones de agua y granizo sino, además, generar ventoleras y descargas eléctricas.
Los cumulonimbos proporcionan imágenes espectaculares en sus diferentes fases de evolución. En su máximo desarrollo vertical alcanzan el límite inferior de la estratosfera y debido a que en ella aumenta la temperatura, el aire frío ya no puede ascender, el cumulonimbo se achata formando el denominado yunque.
El cielo forma parte del paisaje
El estado del cielo y los fenómenos atmosféricos como nubes, precipitaciones y vientos delatan los procesos que están teniendo lugar en la atmósfera. Y también forman parte del paisaje pues modelan el relieve, condicionan la vegetación, la economía y ponen a prueba las infraestructuras humanas, además de ser una etapa del ciclo del agua del que dependemos.








