Se suele decir que en Aragón nunca pasa nada. Que nos conformamos con nuestro hueco dentro de España y poco más. Que somos la tierra del consenso y la moderación y que eso parece significar que nos parece bien que las decisiones importantes muchas veces sean tomadas por un puñado de familias y justificadas ante la opinión pública por sus tentáculos políticos y mediáticos. Todo ello, aunque sea en contra del territorio, la gente y el bien común. Y eso se traduce en que, si usted quiere instalar su multinacional de beneficios exorbitantes, les perdonamos algún impuesto. Si quieren que …

