Presenciamos desde hace muchos años la transformación del sistema sanitario público en un sistema sanitario privado, mercantilizando el derecho a la salud pública y de calidad. Esto cobra especial relevancia en el ámbito de la salud mental: nunca se han llegado a desarrollar los servicios públicos adecuados y los pocos y precarios recursos específicos existentes están siendo desmantelados.

