Joaquín Palacín, presidente de CHA, asegura que “pedir en su discurso que las instituciones públicas sean ejemplo de integridad moral y, al mismo tiempo, eludir en su intervención cualquier tipo de comentario, referencia o explicación de toda la larga ristra de gravísimas ‘irregularidades’ cometidas por su antecesor, es motivo suficiente de indignación para cualquier demócrata”.

