No deja de ser curiosa la doble moral que por un lado se compadece de las musulmanas, pero por otro las culpabiliza. Esto se ve reflejado en las premisas típicas de “las mujeres musulmanas están oprimidas por su religión y por sus maridos” y “¿por qué yo tengo que taparme el pelo cuando voy a su país, pero cuando ellas vienen y no se adaptan, tenemos que permitirlo?”.

