La Iglesia Católica, después de todos los guantazos que ha recibido sin misericordia a manos de la ciencia, yace tirada en el suelo y, por la posición indigna en la que se encuentra, genera la sensación no gratuita que ya no tiene mayor importancia ni relevancia en la vida social de este siglo; sabiéndose derrotada, se ha atrincherado en las decrépitas zanjas de los dogmas; su credibilidad se desmorona cada vez más con el paso del tiempo y los escándalos de pederastia, en los que sus jerarcas se han visto involucrados, aceleran, sin duda, ese proceso. La iglesia católica por …

