La cura para una sociedad que ha sufrido represión y muerte es una justicia que desvele la verdad y dé reparación. Lo merece la militancia antifascista que luchó por derrocar la dictadura de Franco. Y lo merecen especialmente las mujeres antifranquistas. A pesar de que su legado de resistencia haya sido muchas veces oscurecido, se puede apreciar su presencia en el rostro del feminismo que lucha en las calles defendiendo derechos.

