Los entes públicos ADIF y RENFE están sometiendo al tren convencional y a las estaciones de los pueblos a una estrategia de abandono calculado, que supone un acicate para rematar el vaciado demográfico rural. Un ejemplo de estas actuaciones se acaba de vivir en la estación de Tardienta, eje de comunicaciones entre la lanzadera Zaragoza-Uesca y el ferrocarril convencional Zaragoza-Lleida, donde han cerrado sus puertas, sin venta de billetes, sin sala de espera… Antes cerraron centenares de pequeñas estaciones, donde los viajeros esperan a la intemperie, a oscuras, sin aseos, y con entornos degradados y algunas veces alejados de núcleos …

