Syriza: de la esperanza en el cambio a la derrota de la desmovilización

Gonzalo Mateos es un historiador y antrolopólogo vinculado con el movimiento libertario. Ha realizado los documentales ‘El retorno de los Weichafe: el proceso de recuperación de tierras del pueblo mapuche’ (2012) e ‘Ingobernables: un recorrido por la Catalunya anarquista del s.XXI’ (2014).

Como muy bien expresa John Holloway, la existencia de un gobierno pasa por fomentar la reproducción del capital y es por eso que gobiernos como los de Syriza o alternativas como Podemos entran en una gran contradicción: intentan conciliar los intereses de los movimientos sociales y mientras mantienen la reproducción del capitalismo. Los intentos del actual gobierno griego por acabar con la austeridad, reestructurar la deuda e intentar que el coste económico de la crisis no lo paguen los sectores más desfavorecidos han fracasado. Tras las grandes movilizaciones y la abrumadora victoria del ‘no’en el referéndum,el escenario se ha tornadoinesperado. Syriza, lejos de obtener mejores condiciones o una restructuración de la deuda, se tiene que conformar con un tercer rescate.

Finalmente, la Troika -liderada por Alemania-ha impuesto unas condiciones durísimas al rescatecomo castigo al referéndum, dejando claro que dentro de la Unión Europea es imposible acabar con la austeridad en Grecia. Por otro lado, además, queda clara la ingenuidad de Tsipras al pensar que un buen resultado en laconsulta le colocaría en mejor situación de cara a la negociación. Sin embargo, el triunfo del neoliberalismo es tan abrumador que hoy no hay dudade que cualquier gobierno en el actual sistema parlamentario no puede ser más que un mero gestor de los intereses del capital,tal y como finalmente está haciendo Syriza tras la firma del tercer rescate. Como vemos, los intereses de las clases desfavorecidas y la reproducción del capitalismo son irreconciliables y, si algo queda demostrado, es que para que el capitalismo funcione en Grecia a día de hoy necesita excluir y dejar sin recursosa cada vezmás sectores de la población.

El fracaso del gobierno helenomuestra los límites de la vía institucional para cambiar las cosas. También la ingenuidad de una parte de la izquierda radical y socialdemócrata, que piensa que con la llegada al poder –desde el Estado- se puede frenar el neoliberalismo o por lo menos humanizarlo y hacerlo compatible con que las clases populares tengan una vida digna.

Las expectativas dan paso a la desilusión social

Mientras los anteriores rescates y las políticas de austeridad fueron aprobadas en medio de grandes protestas, de huelgas que paralizaron el país, de barricadas y enfrentamientos con la policía a las puertas del Parlamento, si algo han generado los partidos de izquierda radical en el poder ha sido una desmovilización de los movimientos de base, comohemos visto en Bolivia o Brasil, y ahora en Grecia. Muchísimas personas de los movimientos sociales han dejado de lado sus proyectos locales en los barrios confiando ingenuamente que las cosas cambiarían con la llegada de Syriza al poder.

A pesar de ser mucho más duro que los anteriores y de que supone el fracaso político de Syriza en su promesa de acabar con la austeridad, este tercer rescate es aprobado un marco de gran desmovilización social. Como decía un anarquista en Atenas,“parece como si la burguesía y el capitalismo lo que necesitaran para aprobar este tercer rescate fuera un gobierno como el de Syriza”, a lo que añadía que “si el corralito bancario y las medidas delrescate hubieran sido aprobadas por otros gobiernos, la movilización en el país y el conflicto hubieran sido enormes”. Y es que en este caso Syriza se ha mostrado como el mejor aliado para no solamente continuar con la reproducción del capitalismo, sino también para aliviar las contradicciones que conlleva la implantación de las políticas neoliberales y conseguir la desmovilización de los sectores de izquierdas.

Sin embargo, a pesar de la desmovilización existente, continúan existiendo numerosos proyectos en los barrios, como asambleas anarquistas, centros sociales, cooperativas de trabajo, huertos comunitarios, empresas autogestionadas, medios de contrainformación, publicaciones y diarios, asambleas populares y sindicatos de base que rechazan la vía parlamentaria y apuestan por la autoorganización y por la movilización social para construir una alternativa revolucionaria.

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