SOS Escuela pública

Estos últimos días estamos siendo meros espectadores de una carrera vertiginosa para ver quién va a ser el más mejor a la hora de innovar en políticas fiscales, que si bajan los impuestos a los ricos, que si la deflación del tramo autonómico, que si la reforma fiscal integral… y es que estamos ante un momento clave, un momento en el estaremos dependiendo de dónde y de cómo se aplicaran esas reducciones, dependiendo así mismo de en qué partidas se producirá dicha reducción de lo que se deja de recaudar o dependiendo de dónde se dirija la recaudación de impuestos. …

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Estos últimos días estamos siendo meros espectadores de una carrera vertiginosa para ver quién va a ser el más mejor a la hora de innovar en políticas fiscales, que si bajan los impuestos a los ricos, que si la deflación del tramo autonómico, que si la reforma fiscal integral… y es que estamos ante un momento clave, un momento en el estaremos dependiendo de dónde y de cómo se aplicaran esas reducciones, dependiendo así mismo de en qué partidas se producirá dicha reducción de lo que se deja de recaudar o dependiendo de dónde se dirija la recaudación de impuestos.

Y es precisamente en esos “dependes” donde encontramos la diferencia entre las distintas políticas de unas u otras comunidades y del propio gobierno estatal. Y es que a veces se nos olvida que los servicios públicos se pagan con esos impuestos, y que de esas políticas fiscales dependerá apostar por el servicio público o denostarlo.

No se queda fuera de estas políticas fiscales la apuesta o no en la educación pública, porque en el plano educativo esto significa estar, o no, por una educación pública que garantice la igualdad de oportunidades o una bajada de impuestos que lleve a que “cada uno se pague lo suyo”.

De las políticas del gobierno del Partido Popular en el Ayuntamiento de Zaragoza se desprende ese sálvese quien pueda: primando a la escuela privada-concertada frente a la escuela pública y, además muy despacio, apenas sin hacer ruido, como si de un goteo se tratara, gota a gota van desmontando a la Escuela Pública.

Y es que hay que recordar que hace ahora un año que el Gobierno de la ciudad de Zaragoza puso en marcha una convocatoria para la concesión de ayudas económicas destinadas a fomentar la conciliación y las extraescolares deportivas, culturales y materiales con fines formativos exclusivamente para las familias de los centros escolares privado-concertados de Zaragoza. También hay que recordar que, justo hace un año, Zaragoza en Común junto con otras organizaciones interpuso un recurso ante la Jurisdicción Contencioso Administrativa por una clara discriminación de este Ayuntamiento, y de este Gobierno, hacia el alumnado de la escuela pública, al que tratan, a efectos de políticas públicas y económicas, como un alumnado de segunda.

Además, se da la paradoja de que, sin tener sentencia del primer contencioso, el gobierno de Azcón vuelve a la carga y convoca, una vez más, estas ayudas económicas. En esta ocasión tampoco tiene en cuenta a las familias con hijos e hijas que acuden a la escuela pública. Y en esta ocasión volvemos a tener clara la interposición de un segundo contencioso administrativo contra la discriminación que el Gobierno liderado por Jorge Azcón tiene hacia el alumnado de la escuela pública.

A todo ello hay que sumar la pésima gestión de la concesión y justificación de estas ayudas, que suponen un claro trato de favor hacia los centros escolares privados-concertados. La razón es sencilla: si una familia de la escuela pública quiere solicitar una ayuda para este tipo de conceptos, existen las ayudas de urgencia (abiertas a cualquier familia independientemente de dónde estén escolarizados sus hijos/as). Y para que esta sea concedida, los requisitos a cumplir son mucho más exigentes: renta, justificación, facturas…

Los que se autoproclaman como defensores de la libertad de elección de las familias olvidan que para que esa libertad sea efectiva hay que partir de una situación de igualdad, y que esa igualdad no se fomenta bajo este tipo de decisiones en los que se discrimina a las familias que eligen la escuela pública, con un claro desprecio a los servicios públicos.

Por tanto, dejen de engañar a la ciudadanía señores del PP, porque su objetivo final no es otro que ganar clientes en estos centros, desfavoreciendo la educación pública, invirtiendo recursos públicos, dinero de todos los vecinos y vecinas de Zaragoza, solo en aquellos nichos ideológicos que sí les interesan. Sus políticas discriminatorias son, hoy día, el mayor factor de desgaste de la educación pública de la ciudad.

Quiero que la ciudadanía nos preguntemos qué significaría una escuela pública con pocos recursos, mermada. ¿Sabemos de lo necesaria que es la educación pública para la igualdad? ¿Sabemos de la necesidad de la escuela pública para que las diferencias entre las clases sociales sean cada vez menores? ¿Sabemos de la necesidad de una escuela pública de calidad para conseguir una sociedad más justa? ¿Lo sabemos?

Quizás dentro de unos años seamos conscientes de eso que se dice de que de aquellos barros llegan estos lodos, quizás alguna vez seamos conscientes de que las políticas coyunturales, las del momento, nunca garantizan la igualdad de oportunidades, de que las políticas estructurales son necesarias y que la inversión en la escuela pública de calidad es una apuesta a generar una sociedad más justa y solidaria. Quizás seamos conscientes cuando ya sea demasiado tarde.

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