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“Me sobra mes al final del sueldo”

Buenos Aires.- Los docentes argentinos vuelven a tomar las calles para exigir salarios dignos y mejoras en los centros. Los sindicatos acuerdan mantener la huelga en las escuelas públicas. Reportaje | Miles de profesores, 30.000 según las organizaciones sindicales, volvieron a marchar en Capital Federal para exigir al gobierno argentino aumentos salariales y mejoras en...
| 30 marzo, 2014 07.03
Foto: Marta Gimeno [Galería fotográfica de Marta Gimeno]

Huelga de docentes en Argentina. Foto: Marta Gimeno [Galería fotográfica de Marta Gimeno]

Buenos Aires.- Los docentes argentinos vuelven a tomar las calles para exigir salarios dignos y mejoras en los centros. Los sindicatos acuerdan mantener la huelga en las escuelas públicas.

Reportaje | Miles de profesores, 30.000 según las organizaciones sindicales, volvieron a marchar en Capital Federal para exigir al gobierno argentino aumentos salariales y mejoras en las infraestructuras. El curso escolar tenía que haber comenzado el 5 de marzo pero en muchas provincias las escuelas continúan cerradas. Sólo en la provincia de Buenos Aires hay unos 3,5 millones de alumnos afectados.

Ésta podía haber sido una semana clave para poner fin a la huelga que mantiene cerrados los colegios en 9 de las 23 provincias de Argentina, donde sigue sin alcanzarse un acuerdo salarial para contrarrestar la inflación, que asciende ya al 32% anual. Pero la negociación entre el sindicato de docentes y el gobierno bonaerense del kirchnerista Daniel Scioli volvió a fracasar el miércoles y la huelga, que ya va por su tercera semana, continúa.

“Sólo estamos exigiendo un sueldo y unas condiciones de trabajo dignas porque con 1800 pesos (164 euros) de salario base no se puede vivir. Yo, que soy cabeza de familia, tengo que trabajar en varias escuelas para poder sostener a mis hijos y aun así no me alcanza”, explica Ana Freire, profesora de primaria en Berasategui.

Ella, al igual que el resto de docentes que han viajado desde provincias para asistir a la marcha, está acostumbrada a poner dinero de su bolsillo para sacar la escuela a flote.

“Tienes que hacer de madre, enfermera, tutora… A los chicos nos los mandan enfermos y con hambre. No les dan de comer en casa y tenemos que hacernos cargo nosotros. Hay que pagarles las fotocopias, los lápices y el material para que trabajen. Y es lamentable porque este país es muy rico”, lamenta.

Patricia es profesora de Primaria, da clase de plástica y dibujo, y ha venido en autobús con toda la familia desde el cono urbano bonaerense. “La lucha no es en contra de nadie sino a favor del sistema educativo. Y no es sólo por el salario sino por el estado de las aulas y del alumnado”, matiza.

En una de las escuelas donde trabaja se ha hundido el patio y hay peligro de derrumbe. No hay ni bancos, ni estufas, ni ventiladores y una vez a la semana tienen que ir los operarios a vaciar el pozo negro porque se desborda. En la otra escuela hay sobrepoblación: sólo en sexto de primaria hay siete clases con 48 alumnos por aula.

Aunque su cometido es educar la mayoría de los días Patricia tiene que lidiar con todo tipo de situaciones. “No sólo somos profesores, somos asistentes sociales, porque contenemos a los chicos, hacemos las denuncias por violencia, tratamos de combatir sus adicciones a la droga y en muchos casos les alimentamos. Es cierto que las escuelas no deberían ser comedores públicos pero si los chicos no están bien alimentados sus cerebros no rinden”.

Su hija, Rocío, que estudia secundaria en la escuela Nº 37 Isidro Casanova, todavía no ha podido empezar el curso. Su colegio está cerrado por la huelga, pero no le importa. Ella también está inmersa en la lucha. “Mi escuela casi no tuvo ayuda del Estado. Aguanta por el empeño de los profesores, de la gente del barrio y de la cooperadora”.

No es un caso aislado. Se repite en las 23 provincias argentinas. Escuelas que se mantienen gracias a las cooperativas escolares. Como la Nº 687 de la ciudad de Santo Tomé, en la provincia de Corrientes. Su vicedirectora, Marisa Romero, ha viajado hasta Buenos Aires para sumarse a la marcha, para luchar por salarios y escuelas dignas en la Argentina.

“El estado de nuestras escuelas es deplorable. Se nos caen los ventiladores, se incendian aulas, faltan comedores, mobiliario y en algunos casos no hay ni luz ni agua corriente. En nuestra escuela son los profesores los que subsidian la educación pública pagando con sus magros salarios al personal de maestranza para mantener en condiciones el centro. Y esto no puede seguir así, no podemos seguir viviendo con estos salarios. Ningún funcionario podría vivir con el salario de un cargo docente”, manifiesta.

Karina y María Delia trabajan en la Escuela de Educación Especial de Berasategui y también tienen que hacer malabares para llegar a fin de mes. “La educación en Argentina nunca tuvo gran peso en las políticas del gobierno pero en los últimos cuatro años se ha deteriorado muchísimo y el salario docente se ha ido devaluando. Un maestro que recién ingresa recibe unos 3.400 pesos (309 euros) al mes y el que tiene 25 años de antigüedad cobra unos 5000 pesos (454 euros). Los alquileres están a 3000 pesos y los precios de todo, desde el pan a la nafta, se han disparado”, explica una de ellas.

A las infraestructuras aniquiladas y a los sueldos irrisorios se suma otro problema: la obra social, el seguro médico de los docentes.

“Nuestra obra social,  IOMA, es de terror. No cubre absolutamente nada y muchos compañeros con enfermedades terminales como cáncer terminan muriendo por falta de cobertura sanitaria. La obra social está prácticamente cortada; no nos brindan los servicios que corresponden ni a jubilados ni a trabajadores”, explica Ismael Rodríguez, otro profesor que lleva veinte años ejerciendo.

Ismael trabaja en Campana, una ciudad del nordeste de la provincia de Buenos Aires y enseña química y ciencias naturales a chicos de entre 12 y 20 años; por las noches da clases en una escuela de adultos.

En su opinión hay una dejadez total por parte del gobierno central hacia la Educación. Según dice no se destinan los fondos necesarios (en los casi 11 años de gobiernos kirchneristas la inversión en Educación ha pasado del 3% al 6% del PIB).

“La ley es clara: el gobierno nacional es el que debe garantizar la educación si los gobiernos provinciales no pueden. Y no lo está haciendo. La señora Fernández de Kirchner debería dejar de pasear y empezar a ver todos los problemas que hay aquí, de seguridad, de pobreza y drogodependencia”, sostiene.

El grado de crispación es tal que de nada han servido los fallos judiciales de esta última semana que instaban a los docentes a levantar la huelga en las escuelas públicas.

“Es el gobierno el que está actuando de manera inconstitucional impidiendo el derecho a huelga con resoluciones judiciales. Los maestros salimos a defender la escuela pública. El reclamo es justo, sólo pedimos dignidad”, afirma Sandra Rodríguez, esposa del profesor y activista Carlos Fuentealba, asesinado en el transcurso de una huelga de docentes en 2007.

Los sindicatos piden un aumento del 35% en los salarios y se niegan a aceptar el 30,9% que ofrece el gobierno. “Están jugando con nosotros. Nos ofrecen un aumento cercano al 31% pero en realidad es sólo para un quinto de los docentes. Para el resto el aumento sería del 21%”, aclara Roberto Baradel, secretario General de SUTEBA y CTA Buenos Aires, el sindicato de maestros bonaerenses.

“Estamos planteando un salario mínimo inicial de 4600 pesos (418 euros) mientras el gobierno ofrece 3600 (327 euros). También exigimos que el aumento vaya al salario básico para que se vea reflejado en los aportes a la jubilación, porque muchos profesores están recibiendo sumas no remunerativas y eso les perjudica”, añade Baradel.

De momento las medidas de presión continúan. Los docentes preparan marchas de antorchas en las diferentes provincias para este fin de semana y otra gran manifestación que partirá hacia Capital Federal el próximo lunes. El 1 de abril gobierno y sindicatos volverán a sentarse a negociar.

[Marta Gimeno. Periodista Freelance. Colaboradora de AraInfo. @gimeno_marta]

30 marzo, 2014

Autor/Autora

Marta Gimeno. Periodista Freelance. Colaboradora de AraInfo. @gimeno_marta


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