Ser lo que hacemos

Y había un tren sin destino, un huracán, en mitad de un camino de tantos
que elegimos con el mundo a cuestas.
Y sin pensar en la vuelta, porque estábamos lejos y a salvo, nos subimos…
Y ahora sube que sube, sube que sube el mercurio del “abandonao” que guardó en su puño el silencio.
Convierte el fuego que fue su pasión en el más mágico incendio.

La Raíz, 2016

Hace más de cinco años en Aragón y el resto del estado algunas empezamos a cansar a quien quisiera oirnos –y a quien no- con la necesidad de construir espacios de confluencia política que superaran lo existente. En la convicción, ya entonces, de que la gestión de la estafa/crisis por el zapaterismo mostraba a la vez cohesión y límites del PPSOE: ya conocidos por las excluidas, pero ahora también en evidencia para la pretendida clase media que se estrellaba contra la realidad. Realidad que empezaban unas y otras a cuestionar en común en las plazas.

De nuestro cansinismo –y de las complicidades de quienes supieron ver la necesidad de cambiar el rumbo en los partidos- surgió la coalición electoral entre IU y CHA con apoyo de independientes, “la Izquierda de Aragón”. Pero sabíamos que, aunque fuera necesario ponernos a cubierto, empezábamos la casa por el tejado.

Ni había presión popular para controlar desde abajo el proceso –ocupados como estaban viejos, nuevos y novísimos movimientos sociales en reencontrase y ubicarse- ni la cultura de radicalidad democrática del 15m –o la percepción del riesgo de ignorarla- había penetrado suficientemente en los partidos. Recuerdo muy bien la mezcla de sensaciones de hablar otro idioma, condescendencia y largas con las que se recibían nuestros timidísimos intentos, no ya de decidir asambleariamente nada, sino al menos de crear mecanismos de debate y participación de abajo a arriba en el seno de aquella coalición. De esa percepción de la incapacidad para gestionar la “ventana de oportunidad” en clave de democracia radical e inclusión de nuevos sectores politizados surgirían en Aragón iniciativas como Ateneo o el encuentro 3D (Democracia por nuestros Derechos frente a la Deuda)… y a escala del estado surgió y se alimentó, en buena medida, Podemos.

Muchas compas y buena gente eligió ese camino, mientras otras seguíamos reclamando aunar fuerzas desde fuera de los partidos, y otras dentro de IU trabajaban también por ello pese a tics y desconfianzas disparadas por la aparición de un “nuevo actor” que creían les “comía el terreno” (además de la militancia), en vez de valorar su capacidad de llegar a activistas de movimientos y a nuevo electorado.

Hoy podemos decir que unas y otras abrimos un camino que estamos cerca de hacer irreversible. Las candidaturas municipalistas aunaron confluencia y exigencia democrática a niveles que ya no se pueden echar atrás, logrando la mayoría de grandes alcaldías del estado. Unidas Podemos, aunque como mera coalición, rompió el tabú de una confluencia estatal logrando 71 escaños. Y los procesos de En Marea en Galicia, o Un País En Comú en Catalunya –con asamblea constituyente tras proceso participativo en Abril próximo- , pero también la disposición de Podemos e IU en Andalucía, por ejemplo, indican que antes o después, vamos a nuevos actores unitarios en cada comunidad. Pero ninguno de estos procesos avanza por sí sólo ni se basa en declaraciones de intenciones, sino en el empuje y la determinación de mucha gente para proponer, decidir y seguir hojas de ruta concretas pese a enormes dificultades.

La necesidad de ese empuje, también desde dentro, es lo que hizo, en mi caso, que entrara en IU Aragón hace poco más de un año.

Porque creo, con muchas en IU, que por encontrarnos en las mismas luchas con compas de otras organizaciones no va a surgir “espontáneamente” la confluencia: ni movilizadora ni electoral. Llevamos décadas coincidiendo en la movilización y en las instituciones movimientos, organizaciones, personas... pero no basta. Construir un bloque político y social precisa crear condiciones y dar más pasos conscientes, activos y decididos hacia una hoja de ruta que permita la confluencia, partiendo de desencuentros reales, pero actuando para resolverlos. Porque por mucho vértigo que nos den tales dificultades, mucho más miedo deben darnos los poderosos de toda Europa a quienes nunca venceremos desgastándonos en peleas internas, incluida la electoral.

¿Qué pasos damos para ello en Aragón?

Del 16 al 25 de marzo próximos tendrán lugar los procesos online y presenciales de la XII Asamblea de IU Aragón. Personas muy implicadas en los procesos de confluencia municipal participan en las dos candidaturas que se presentan, lo que muestra la necesidad para cualquier proyecto político en Izquierda Unida de contar con ellas para el camino que marcó la IX Asamblea Federal de IU hacia un nuevo espacio político social plural, organizado internamente desde la deliberación y la participación.

Sin embargo, la dirección saliente viene a lamentar en su informe de gestión que los procesos de confluencia han causado invisibilidad de IU y trasvase de trabajo de responsables y militancia a las confluencias... pese a que el documento que apoya se titule “Movilización y confluencia: una IU en movimiento”. Pero el documento da una idea de a qué confluencias se refiere, al pedir que reconozcan el papel de las organizaciones políticas que "las componen", e incluso espacios propios para éstas.

Rechazo tal posición. Creo, con Alberto Garzón y la actual dirección federal de IU, que "nuestra identidad es de clase social, no de organización". Que ésta es una herramienta, y no un fin en sí misma. Y me alegro enormemente de que hayamos sabido aportar ilusion y trabajo a las confluencias allí donde las hay, como me alegro enormemente del trabajo casi solitario de tantas compas allí donde no las hay, especialmente en el medio rural. Porque creo que somos lo que hacemos, no cómo lo llamamos.

Creo que las confluencias son espacios donde las activistas trabajan y deciden juntas porque están implicadas sin intermediarios que decidan por ellas. Y donde las organizaciones ejercen su influencia en la medida en que la coherencia, bagaje y capacidad de trabajo y diálogo de sus afiliadas y simpatizantes lo hacen posible: lo que Antonio Maíllo llama construir “bloque histórico de manera natural en la calle y la institución con mentalidad de mayoría, no con melancolía".

Creo que esta es la visión que espera de nosotras la sociedad a la que apelamos, y que no debemos defraudar esa esperanza. No podemos seguir hablando de todo lo que nos "sacrificamos por la confluencia" sin dar pasos para construirla desde abajo... para luego "tener que" pactarla desde arriba. Que es la experiencia de la que veníamos y que debemos dejar atrás.

Esta es la visión que comparto con el proceso participativo con el que se ha elaborado el documento político de la candidatura “Rebélate! Una izquierda combativa para un nuevo Aragón”.

Un documento que parte de que sólo se puede construir y defender la confluencia colectivamente desde mucha gente dentro y fuera de Izquierda Unida, si la han decidido colectivamente ellas y ellos, en vez de pactarla unas u otras direcciones. Por eso apostamos decididamente no sólo por construirla desde el minuto cero con ellas y ellos, sino por ser ellas y ellos. Ser lo que hacemos.

Ser y parecer quienes construyen y visibilizan en confluencia la movilización; quienes promueven encuentros sobre luchas territoriales y sectoriales construyendo cultura política programática común en vez de pactar programas de mínimos; y quienes construimos y visibilizamos la confluencia  electoral con participación decisoria desde abajo desde el minuto cero que genere amplios apoyos, y elección de candidatura mediante primarias de máxima proporcionalidad. Ser y parecer lo que hacemos.

Es coger un tren apasionante y ambicioso, pero duro. Cualquiera que participe de procesos de confluencia sabe que no es un camino de rosas -ninguna lucha lo es- pero no tenemos otro: nuestro papel no es señalar las carencias de otras siglas ni crear enemigos sino construir -como dice Yolanda Díaz- "un solo actor que muestre que si atacan a  Xulio Ferreiro, Ada Colau, Carlos Sanchez Mato o Antonio Maíllo, nos atacan a todas".

Y yo añadiría en Aragón: lograr que el ataque a cualquiera de Ganar, Cambiar, En Común, Unidas Podemos… sepamos convertirlo en nuestra victoria conjunta.

No “ser” un nombre: ser lo que hacemos.

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