Se admiten visitas

El ejemplo que describe nuestra relación con el turista es el cartel de la puerta del Círculo Oscense: SE ADMITEN VISITAS. Puedo imaginar el mismo cartel en la Torre Eiffel de París o en la Alhambra de Granada: SE ADMITEN VISITAS. El antiguo edificio del Casino de Huesca, propiedad del ayuntamiento, está declarado Bien de Interés Cultural desde 2007 en la categoría de Monumento, y es uno de los pocos edificios modernistas que conservamos, uno de los lugares más bellos y menos visitados de la ciudad de Huesca. El cartel que recibe al turista podría aparecer en la mítica colección de anécdotas publicadas por Luis Carandell en su Celtiberia Show.

Junto al Círculo Oscense, a comienzos de año, me subí en la gran novedad turística de la ciudad: el tren navideño. Con capacidad para sesenta personas, no me importó tener que armarme de paciencia y hacer cola hasta en dos ocasiones para poder disfrutar de la visita guiada. Había mucha expectación (turistas y oscenses), y la humedad y la sensación térmica invitaban a la manta y al café con leche. Recientemente me había montado en un tren similar en Teruel pero, eso sí, protegido por mamparas de plástico y cristales. Me interesaron los restos íberos de Martínez de Velasco o las explicaciones sobre la muralla, pero me pareció muy triste escuchar a la guía hablar, como si se tratase de algo excepcional, de algo único, del edificio del Colegio Salesianos o del de Santa Rosa. Al día siguiente me desperté con fiebre.

Y llegó la festividad de San Valero, una oportunidad única para que zaragozanos y zaragozanas conocieran nuestra ciudad de una forma distinta. El ayuntamiento volvió a repetir la fórmula del año anterior, con la única variación de una visita guiada al estadio de fútbol del Alcoraz. Me hubiera gustado que, tal y como propusimos desde nuestro grupo municipal, se apostara por organizar visitas, charlas y exposiciones específicas para las festividades zaragozanas (San Valero y Cincomarzada), al igual que pactar con RENFE un billete económico de ida y vuelta, algo que trabaja desde hace tiempo el consistorio montisonense con el Tren de la Cultura, y que este año atrajo, fomentando el uso del transporte colectivo, a más de trescientas personas a la Feria del Libro Aragonés. A igual fórmula, mismos resultados.

La globalización ha conseguido que todas las ciudades se parezcan. El descenso de consultas en la Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Huesca(103.705 en el año 2019, un 7% menos que el año anterior) es un dato muy preocupante. Tenemos un gran patrimonio visible e invisible, y debemos dotar a la ciudad de un traje adecuado, hacerla interesante a ojos del turista. Porque, igual que la ciudad donde se hacía el servicio militar se odiaba para siempre, el turista insatisfecho no regresa.

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