La Sanidad Pública en Aragón atraviesa un momento crítico. Lo que ocurre en hospitales, centros de salud y consultorios no es fruto de la casualidad, sino del modelo que impulsan el Gobierno de Jorge Azcón, el PP y Vox: un modelo que debilita lo público, perjudica al medio rural y abre la puerta a la privatización.
La situación de los hospitales comarcales de Alcañiz, Teruel, Barbastro y Calatayud es insostenible. Mientras el Departamento de Sanidad asegura que no hay especialistas para cubrir las plazas vacantes, esas mismas carencias se solucionan contratando a la empresa privada Ribera Salud.
La pregunta es evidente: ¿cómo puede ser que no haya médicos para el sistema público y sí para una empresa privada? La respuesta es clara: se debilita la sanidad pública mientras se destinan recursos públicos a empresas privadas. La sanidad pública es la única que garantiza una atención universal, sin importar la renta ni el lugar de residencia.
El abandono es especialmente grave en el medio rural. En verano, cuando la población de muchos municipios se multiplica, el Gobierno responde reduciendo días y horas de consulta en los consultorios locales. Los ayuntamientos reciben con resignación nuevos carteles anunciando recortes imprevistos de atención médica.
La realidad es inaceptable: hay pueblos donde la persona responsable de atención médica familiar solo pasa una hora al mes. Así es imposible combatir la despoblación. La población, especialmente las personas mayores, necesita tener garantizados servicios básicos cerca de su hogar. Sin sanidad pública de calidad en los pueblos, cualquier discurso sobre el reto demográfico pierde toda credibilidad.
A ello se suma una Atención Primaria saturada, con esperas de hasta quince días para una cita con el médico de familia, y listas de espera en especialidades que alcanzan meses e incluso años para una consulta o una prueba diagnóstica.
Cuando la Atención Primaria y las especialidades no responden, los pacientes solo encuentran una salida: acudir a Urgencias. El resultado es el colapso del sistema, como el vivido recientemente en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza, con decenas de pacientes esperando una cama y personas atendidas en los pasillos.
¿En qué están convirtiendo la sanidad aragonesa? En una sanidad de dos velocidades: una rápida para quien puede pagar un seguro privado y otra lenta y saturada para quien depende exclusivamente de la pública. Ese es el resultado de las políticas sanitarias de la derecha.
Desde Chunta Aragonesista exigimos recuperar los días y horas de consulta en el medio rural, cubrir de forma estable las plazas de especialistas y defender una sanidad 100% pública, de calidad, gratuita y con igualdad de acceso para toda la ciudadanía aragonesa.




