Réquiem por una central térmica

Este martes, 30 de junio de 2020, a las 13.30 horas, los aplausos y la emoción acompañaban al último turno de operarios y operarias de la central térmica de Andorra al abandonar la instalación; momento conmovedor que las y los vecinos tardarán en olvidar.

Cierre térmica, Andorra
Movilización frente a la térmica el día del cierre. Foto: @iu_aragon

La muerte de las centrales térmicas arraigadas en las comarcas del sur de Aragón es ya algo tristemente habitual en los últimos años. Algo que lleva aparejado la tristeza de sus trabajadores y habitantes de las zonas afectadas. Pero a este vacío que deja, hay que añadir el agravante de la pérdida de identidad individual, las crisis personales, los éxodos a las localidades de más oportunidades, la despoblación de las zonas rurales y los traslados a otras zonas geográficas.

En esta ocasión, el réquiem es para la central térmica de Andorra, una central termoeléctrica propiedad de Endesa. Las comarcas del sur no han tenido industria logística ni desarrollo industrial, pero sí han tenido una industria señera: las minas y la transformación de sus recursos en energía carboeléctrica.

La importancia de tales asentamientos está fuera de toda duda, pues constituyen un ejemplo de urbanismo desarrollado en estos pueblos por parte de una compañía industrial, y se trata, por tanto, de comarcas obreras por definición. Esta central, construida durante la década de 1970, dio empleo e hizo florecer muchos otros sectores de la zona.

Así lo recordaba este martes, día en el que la térmica de Andorra echaba el cierre, uno de sus trabajadores, Javier González, que lleva 43 años trabajando y seguirá activo hasta dentro de unos meses, cuando empiece el desmantelamiento de la central hasta su consecuente demolición: "Me siento apenado. Empecé con 18 años y en la zona es una referencia tanto económica como visual porque cuando llegas se ve la chimenea (la chimenea de la central térmica de Andorra tiene una altura de 343 metros, lo que la convierte en la tercera estructura más alta del Estado español), y esto nos daba una identidad y relevancia a nivel local. He visto arrancar grupos y cómo empezó la central a funcionar. Es una pena porque desde que abrió se duplicó el pueblo en población, junto con la minería. Hemos trabajado muchísima gente, también los camiones que transportaban el carbón. Esto se traduce en más gente, más comercios, más tiendas... Y claro, si falla lo principal, pues esto afecta a toda la comarca".

Hace años, un puesto en la industria termoeléctrica era sinónimo de estabilidad laboral y sueldos decentes. Muchos no han conocido otra cosa que la central. Por eso, para ellos el cierre es mucho más que la pérdida de un empleo tras toda una vida ligada a ello.

Endesa, la empresa propietaria que utiliza el lignito como combustible, intentó adaptarse a la Nueva Directiva Europea de Emisiones Industriales pero entre las opciones barajadas, una inversión de 180 millones de euros para reducir las emisiones contaminantes o solicitar el cierre ante el Ministerio de Transición Ecológica, primó ésta última.

Un episodio muy parecido al que se están enfrentando en Andorra y pueblos adyacentes se vivió en la localidad de Escucha en el año 2012, cuando también cerró la central termoeléctrica. En este caso, las y los trabajadores fueron re-ubicados a otros puntos de la península en centrales de la empresa EON, tal y como se está barajando en la situación actual: "De las 350 personas que trabajan en la central a día de hoy, 124 somos de Endesa y a nosotros nos ofrecen un plan de salida voluntaria. Dentro de Endesa nos colocan en otros sitios y a los más mayores nos mantienen hasta la jubilación pero a día de hoy, no nos han dicho qué van a hacer con nosotros. El verdadero problema está en las subcontratas ya que, al acabar la central eso supone el fin de la obra. Se han ofrecido cursos de desmontaje, porque hay que quitar los aceites en agosto, pero de momento la realidad es que se quedan sin trabajo. Y además las contratas vienen con otras empresas a desmontar y pueden traer a sus propios trabajadores, pero esperemos que eso no sea así", añadía Javier.

Despoblación, repercusiones en otros sectores y un futuro incierto

A toda esta situación se le añaden otras cuestiones como la despoblación, las consecuencias a otros sectores como el servicios, y el futuro laboral de muchas personas. Javier resaltaba que "a los compañeros de Endesa los han mandado a la zona de Catalunya dependiendo del puesto en el que estés. La gente que se va del pueblo ya no vuelve porque se van con la familia y no van a mantener dos casas".

Antonio Amador, alcalde de Andorra en representación del PSOE, declaraba en AraInfo: "Si no actuamos en un intervalo de tiempo vamos a obligar a la gente a que busque otras oportunidades. Proyectos para la construcción de nuevas empresas es lo que tenemos que acelerar para que aquí, en poco tiempo, la gente tenga alguna oportunidad. Pero desde luego sino se actúa a tiempo, no. Esto puede servir como ejercicio de reflexión y sería una buena oportunidad para revisar estos factores, teniendo unas buenas herramientas para ampliar un buen proyecto empresarial y adquirir un compromiso, estudiando bien los proyectos que ofrecen estas empresas, podríamos tener una transición justa".

Desde los partidos políticos IU, CHA, Podemos y PSOE

A estas buenas intenciones hay que añadir las críticas que se han manifestado desde otros partidos políticos. Izquierda Unida subrayaba que "se deben garantizar compromisos que hoy siguen en el aire, lo único que tienen claro los y las trabajadoras es el cierre de la central". "Necesitamos que Endesa, Gobierno de Aragón y el Ministerio de Transición Ecológica redoblen los esfuerzos para hacer posible la transición justa que esta tierra se merece, después de todos los esfuerzos de tantos y tantos años hechos por el territorio y los trabajadores, y los ingentes beneficios obtenidos por la empresa", revindicaba el coordinador de IU Aragón, Álvaro Sanz.

La Secretaria General de Chunta Aragonesista, Isabel Lasobras, denunciaba la "pasividad" del Gobierno español, que "poco o nada ha hecho para favorecer una transición energética justa". Una crítica que ha dirigido también a los representantes aragoneses en el Congreso y en el Senado. "Se les llena la boca hablando de despoblación y del Aragón vaciado, pero ahora de lo que se trata es de buscar fórmulas y medidas para actuar de forma urgente", ha reclamado. "Si nos creemos nuestros pueblos y queremos asentar población y vertebrar el territorio, debemos aprovechar el potencial humano para impulsar una reconversión industrial y una economía más diversificada hacia otros sectores, como el agroalimentario", ha defendido.

"La transición energética sólo será justa si aseguramos justicia social para las trabajadoras y los trabajadores y la reconstrucción para la zona, y que no deje a nadie atrás", afirmaban desde Podemos. La formación morada advierte que viene "un futuro incierto en tema de empleo y desarrollo económico en la zona y que, unido a la actual crisis originada por la pandemia del COVID-19, se agrava muchísimo más".

Desde el Ayuntamiento, el alcalde Amador se muestra optimista ante nuevas propuestas de otras empresas, pero lamenta el farragoso procedimiento burocrático que se traduce en demoras y terminan por desalentar, en muchas ocasiones, los proyectos de inversión en la zona y por eso "solicitamos que en Andorra es imprescindible una transición comprometida y conjunta, en la que evitar estos conflictos y se agilicen los principales cometidos. Puede ser que una propuesta se haga en agosto y la resolución se haga en octubre y esto, supone una dilación en el tiempo que juega en nuestra contra y nos desespera. Si queremos que haya un verdadero apoyo económico a las empresas pues tenemos que cuestionar la ejecución que tienen estas iniciativas porque están mal planteadas".

Emotiva despedida al último turno de la central

Este martes, 30 de junio de 2020, a las 13.30 horas los aplausos y la emoción acompañaban al último turno de operarios y operarias de la central al abandonar la instalación; momento conmovedor que las y los vecinos tardarán en olvidar. Llegaba el cierre de lo que ha sido en los últimos 40 años el motor industrial de la comarca.

"A mucha gente le ha resultado complicado desplazarse hasta la central dadas las circunstancias entorno a la pandemia que atravesamos ahora y demás cuestiones derivadas", nos comunicaba Antonio Amador. "Es una pena por dentro, un sentimiento de tristeza y de malas sensaciones. Sabíamos que llegaría este día y para muchas personas ha supuesto una vida entera dedicada. Ha sido un símbolo de desarrollo y de progreso para la zona y esto supone el fin declarado del sector minero y eléctrico de la zona. Como alcalde, no queda otra alternativa que ver esto como una oportunidad de cambio. Estamos trabajando en nuevos proyectos y en como curar esta herida grave en el porvenir del pueblo", continuaba el alcalde de Andorra.

El comité de empresa junto con la Plataforma de subcontratas de la central y los sindicatos leían un desgarrador manifiesto denunciando la sensación de abandono por parte de las instituciones aragonesas, el gobierno español y la falta de compromiso de Endesa, gritando bien alto y bien fuerte que "hoy es el fin de una industria pero no del espíritu nacido de la misma. Hoy no acaba nuestra lucha. No vamos a permitir que esto sea un punto y final. Los y las trabajadoras no hemos dicho nuestra última palabra. Este es un punto y seguido donde vamos a seguir dando la batalla por lo único a lo que no estamos dispuestos a renunciar; un futuro para nuestras familias y nuestra dignidad. No es justo que se utilice el paro estructural de una población en una comarca para enfrentar a trabajadores y trabajadoras entre sí. No es justo cargar a las espaldas de unos trabajadores el futuro de los más jóvenes, de sus propios hijos e hijas. No se puede matar a un trabajador o trabajadora para darle vida a otro porque eso es jugar con los sentimientos y necesidades de las personas. Ese es un juego que siempre acaba mal".

Acto seguido se cantaba una jota alusiva, un canto que se alza a viva voz pero sale de las entrañas, y en este caso encaja perfectamente para poner el punto a este réquiem, pero no final sino seguido, porque como dice la letra de la canción "juntos saldremos de esta porque aquí no nos rendimos". El tesón y carácter de nuestras gentes siempre presentes, superando la incertidumbre y aguardando con esperanza un futuro sobre el que confiar.

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