Una red surgida en la pandemia. La alerta sanitaria generada por la pandemia del COVID-19 agravo aún más la crisis social y económica que atizaba ya a la clase trabajadora y a los barrios populares. Es en ese contexto de necesidad social cuando surge en marzo del 2020 la Red de Apoyo y Cuidados del barrio de las Delicias.
“Muchas personas del barrio de Las Delicias, movidas por un sentimiento de solidaridad, creamos una red de apoyo y cuidados. Ante esta situación de emergencia social donde las desigualdades económicas aumentan, la vulnerabilidad de las personas crece y las instituciones se encuentran desbordadas, decidimos apoyarnos entre vecinas y vecinos y comenzamos a autoorganizarnos para cubrir nuestras necesidades más básicas”, explican en la Red.
Josefa, nos cuenta que al principio hacían labores como, por ejemplo, ir a hacer compras a gente que no podía salir de casa. “Nos llamaba gente que se quedó sin recursos y nosotros íbamos a hacerles las compra al supermercado, a la farmacia… y se la llevábamos a casa. Algunos nos pagaban las compras y en otros casos era la propia Red quien ponía el dinero”.
Por su parte, Pilar narra que durante la pandemia colaboraron activamente con los institutos y colegios del barrio, aportando libros y material escolar, así como apoyando a aquellos alumnos y alumnas que no tenían medios informáticos para poder seguir las clases y los trabajos de manera telemática.
Un barrio con mucha diversidad y con mucha necesidad de “estrechar lazos”
Para Dani, es necesario que la Red sirva como un elemento que permita “tejer barrio” y “estrechar lazos entre las diferentes poblaciones que viven en el barrio”.
La red @deliciascuida denuncia la situación de abandono que sufre el barrio de Delicias (Zgz).
Desde su creación, esta red vecinal no ha parado de recibir solicitudes de ayuda en una situación de auge de la pobreza. #HaySalida
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Y para dar respuesta a esa necesidad, desde la Red han contactado y estrechado vínculos con “otras asociaciones, centros escolares, centros de salud, asociaciones de inmigrantes, de vecinos…”. Así como varios eventos con la finalidad de “crear lazos en el barrio y espacios de encuentro”.
Para las fiestas del barrio, por ejemplo, decidieron “organizar unas fiestas populares en las que participaron grupos que hicieron actuaciones que representaban diferentes culturas que están presentes en el barrio”.
Dani considera “muy importante” que este tipo de redes existan, ya que según expone, “vivimos en una sociedad muy individualista y nuestro sistema económico nos lleva a que mucha gente sufra la precariedad, la soledad, y no tenga donde apoyarse”.
“Al final, lo más poderoso que tenemos la gente es humilde es la organización y el apoyo mutuo. Eso es un poco lo que buscamos. Establecer lazos con las vecinas para que así, una vez los lazos están construidos, nos encontremos, nos conozcamos. Y de esa forma se pueden dar respuestas colectivas ante una pandemia, un desahucio o una situación de necesidad”, añade.
Recogida de alimentos y “tardes musicales”
Josefa nos comenta que la labor principal que hacen desde la Red es la recogida de alimentos que hacen para repartirlos entre las familias que lo necesitan.
“Lo que más me gusta de la red es que cuando hacemos recogidas de alimentos, la gente nos conoce y colabora muy a gusto. Nos dan las gracias por todo lo que hacemos y yo me voy muy contenta a casa por todo lo que estamos haciendo”.

Pero esta labor va mucho más allá, ya que, tal y como nos cuenta Dani, “no solo se ha apoyado con comida y medicamentos, sino que se ha llegado a pagar alquileres en momentos muy difíciles”.
En este sentido, Pilar nos manifiesta que en determinadas ocasiones las propias trabajadoras sociales de la zona han llamado a la Red cuando han detectado a alguna familia que está en situación de necesidad. Y, desde la Red, les han “aportado alimento, utensilios de higiene y limpieza y, en muchas ocasiones, acompañamiento” a personas que, por su situación de necesidad o limitación, no pueden salir con normalidad de casa.
“En alguna ocasión también desde el centro de salud nos piden ayuda para personas mayores”, añade.
La Red también recibe donaciones de libros y juguetes que, posteriormente, cualquier persona puede adquirir a través de alguna pequeña aportación.
Pero esto no acaba aquí, ya que en el local que tienen alquilado organizan “las tardes musicales”: una actividad de una hora de duración que se imparte cada dos lunes en donde voluntarios y voluntarias realizan actividades de música totalmente gratuitas.

Pero, a pesar de todas estas labores, la relación con las instituciones no es del todo buena, tal y como relató Josefa en una entrevista en Koiné TV.
La relación de la red @deliciascuida con las instituciones y los políticos no siempre ha sido fácil. Josefa nos cuenta cómo se vive esto desde la asociación y cómo ven los vecinos su actividad.
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“Puertas abiertas”
Los lunes de 17.00 a 18.00 horas en su local ubicado en la calle de Mariano Cardedera se hacen lo que llaman “puertas abiertas”, en donde se atiende al público. Y, aparte de esa vía de contacto, la Red dispone de un teléfono en el que se puede contactar para pedir ayuda, otro teléfono en el que se puede contactar para colaborar con la propia Red y, también, disponen de un formulario online a través del cual la gente se puede poner en contacto.
Un espacio horizontal que busca implicar a las personas afectadas
Para Dani, son necesarios estos espacios en “donde las personas afectadas por una situación muy precaria pueden implicarse en la resolución su problema”.
“Eso las empodera y no las hace actores pasivos. De esa forma se implican y se hacen parte de un colectivo en el que no diferenciamos quien viene a por comida y quienes estamos ahí porque queremos colaborar”, explica.
Nos cuenta también, que, hay mucha gente que, tras haber pedido comida a la red, posteriormente se ha quedado organizando recolecta de alimentos y colaborando en la propia organización de la Red.
“Es una red de apoyo entre vecinas, un espacio totalmente horizontal donde buscamos implicar a las propias personas afectadas. Eso sería lo que nos diferencia de cualquier ONG o entidad caritativa”, aclara.

“Sobrevivimos a duras penas”
Como casi muchos de los proyectos de autogestión vecinal, la Red también tiene su cara B y esta está tiene que ver con la falta de voluntarios y voluntarias que saquen adelante el proyecto, así como los problemas de tipo económico.
“Necesitamos gente implicada. Toda aquella persona que quiera participar es bienvenida”, expone Dani.
“Creo que podemos estar muy orgullosas de seguir existiendo y resistiendo porque en Zaragoza creo que todas las redes vecinales surgidas en la pandemia han desaparecido. Pero, aun así, hay que reconocer que sobrevivimos a duras penas. Somos poca gente la que realmente está implicada y tenemos muchos problemas económicos para sobrevivir. Estamos un poco en el borde de la quiebra”, añade.
El local de alquiler que utilizan para almacenar comida, hacer reuniones, asambleas, el proyecto de música etc. les supone “un gasto fijo muy importante” y, actualmente, no tienen fondos para continuar con el proyecto a largo plazo. De hecho, Dani nos cuenta que no tienen ni dada la luz ni el agua del local: “Tenemos la luz de manera muy precaria con una batería de coche y unos leds improvisados que vamos cargando…”. “Estamos en unas condiciones muy precarias y siempre tenemos que estar buscando fondos para sobrevivir”.
Un llamamiento a la solidaridad
Ante esta precaria situación, desde la Red hacen un llamamiento para que la gente colabore de forma activa, se incorpore nueva gente con implicación y, en la medida de lo posible, haya colaboraciones económicas que permitan la supervivencia de un proyecto muy necesario pero que cada vez es más precario.
“Si alguien tuviera un local que lo tuviera cerrado y nos lo pudiera dejar para seguir con esto, no tendríamos que pagar el alquiler”, declara Josefa. Y, añade: “Necesitamos dinero para poder seguir adelante, ya que tenemos muchas familias a las que atender, las cosas están muy caras y los sueldos suben muy poco”.


