Recreando, diez años creando en colectivo

La cooperativa aragonesa celebra más de una década de creatividad, cultura comunitaria y transformación social. Eva, Sara y Paula repasan su trayectoria y abren una nueva etapa con la incorporación de Pepa Enrique, especialista en mediación cultural y patrimonial.

27 octubre, 2026. 13:30
Eva, Sara y Paula son, junto a Pepa, el equipo de Recreando.

Diseñar proyectos, imaginar otras formas de habitar, crear espacios de encuentro, trabajar desde la participación y poner la creatividad al servicio de la transformación social. Ese ha sido el camino de Recreando durante más de diez años, de la mano de Eva, Sara y Paula, las tres socias que han ido dando forma y vida a la cooperativa desde sus inicios. Ahora se suma Pepa Enrique, aportando una trayectoria de 25 años vinculada a la mediación y educación patrimonial y cultural. Una nueva etapa que amplía las miradas y también las posibilidades de seguir creando juntas.

Hace ya más de diez años que nació Recreando. ¿Qué recordáis de aquellos comienzos? ¿Qué os llevó a pensar que queríais construir este proyecto juntas?

Queda lejano pero aún tenemos muy vivos los comienzos de la cooperativa. La convicción de que podíamos dedicarnos al diseño y a la creatividad desde una lógica diferente, desde lo transformador. Estudiamos lo mismo, en la misma escuela, eramos amigas, teníamos ganas de crear y de crecer y apostamos por hacerlo juntas. Los comienzos fueron duros, como casi todos los comienzos de algo pequeño, dedicamos mucho tiempo y energía, aunque éramos (más) jóvenes y se mezclaba el trabajo con el disfrute de hacer cosas bonitas e ilusionantes. También fue un comienzo marcado por la precariedad económica, de nuevo como casi muchos, pero que pudimos llevar con bastante decencia gracias al apoyo y sostén de nuestras redes familiares. Y poco a poco fuimos tejiendo redes, poniendo sobre la mesa nuestras prioridades de vida para conciliarlas con lo laboral, fuimos caminando hacia el desarrollo de proyectos con más sentido para nosotras, y así han pasado 10 años.

Si tuvierais que explicar a alguien que todavía no conoce Recreando qué hacéis y, sobre todo, por qué lo hacéis de esta manera, ¿qué le diríais?

Antes de decir qué hacemos diríamos qué somos. Somos una cooperativa de iniciativa social en la que diseñamos y desarrollamos proyectos creativos poniendo en el centro el cuidado de las personas y el entorno. Esto lo hacemos de muy distintas maneras, a través de proyectos de cultura comunitaria, a través del diseño gráfico, de la mediación cultural y del diseño y desarrollo de proyectos de participación y dinamización territorial. Trabajamos con entidades de la economía social, administraciones, emprendedoras (sobre todo del ámbito de la cultura) y también llevamos a cabo proyectos propios, casi siempre con entidades amigas, que presentamos a subvenciones europeas, nacionales, o regionales. Y lo hacemos siempre con mirada ecofeminista, porque está en nuestro ADN y representa los valores en los que creemos, no estaríamos cómodas haciéndolo de otra manera.

Diez años dan para mucho: proyectos, personas, alegrías, dificultades, aprendizajes… Si echáis la vista atrás, ¿qué momentos o historias os vienen primero a la cabeza?

En un mirar hacia atrás, muy al principio, cuando estábamos dentro del Semillero de Ideas, el vivero de emprendedores que en su día lanzó Zaragoza Activa donde fuimos a dar forma a nuestro proyecto de emprendimiento, una cosa que nos decían bastante era que estábamos en la línea del fracaso, porque, según decían no se emprende con amigas, ni con perfiles tan similares y que desde luego la fórmula más adecuada para emprender no era hacerlo en formato cooperativo. Es algo que nos marcó cuando nos lo dijeron, pero lo teníamos tan tan claro que tiramos para adelante. Con retrospectiva vemos que esos comentarios fueron un auténtico desacierto. Ahora podemos ver que las fórmulas magistrales no siempre funcionan, que hay otras maneras de emprender fuera de la mirada capitalista y mercantilista que busca proyectos escalables e hiper rentables, y que es mejor ser coherentes con nuestros principios y valores que vestirnos con trajes que son a medida para otras.

También recordamos con mucho mucho cariño nuestra etapa formando parte del Colectivo Llámalo H, que cogestionó durante casi 10 años el Espacio Creativo y Cultural Harinera ZGZ, con un modelo de gestión público-comunitaria pionero en el estado y referente a nivel internacional. Fue una tremenda escuela de activismo, participación ciudadana y gestión comunitaria de la que aprendimos y disfrutamos muchísimo. Luego cambió el viento político y por tanto el modelo de gestión, y Harinera ZGZ dejó de ser lo que era. Y aunque ahora lo vemos con pena y añoranza, porque fue duro e injusto, de aquella etapa nos llevamos muchas vivencias, aprendizajes y personas que nos acompañan hoy.

Cuando los caminos se encuentran

Pepa Enrique.
Recientemente se ha incorporado Pepa Enrique a Recreando. ¿Cómo se cruzaron vuestros caminos y cuándo sentisteis que tenía sentido empezar a caminar juntas?

Hemos trabajado juntas en algunos proyectos, cuando Pepa formaba parte de la cooperativa Colectivo Noray y más tarde compartiendo espacio de trabajo en el estudio. En esos meses, Colectivo Noray cesó su actividad laboral y vimos la oportunidad de incorporar a Pepa en el proyecto de Recreando.

Pepa, llevas 25 años trabajando alrededor de la cultura, la educación y el patrimonio. Cuando hablamos de “mediación y educación cultural y patrimonial”, quizá no todo el mundo sabe qué hay detrás de esas palabras. ¿Qué significa para ti y cómo se lleva a la práctica? ¿Nos cuentas algún proyecto que lo explique bien?

Pues sí, llevo muchos años, me gusta decir que “me han salido las canas haciendo este trabajo” y literalmente ha sido así. Mi trabajo ha ido cambiando de nombre a lo largo de los años: guía, educadora… pero es que también tiene mucho que ver con la educación. A mi me gusta decir que acompaño al público, lo de guiar ya no lo veo. Hace tiempo la imagen habitual era la de “guía” que te acompaña a una expo o la de una persona que te viene a dar una “charla” al centro educativo o algo parecido. Pensando en algunos de estos términos, esta experiencia pasaba porque el público cautivo o no, era un elemento pasivo que escuchaba a una persona “experta” que contaba todo lo que creía necesario para ilustrar y dar contenidos al público, fueran de la edad que fueran, en el mejor de los casos el contenido estaría adaptado al tipo de público. Yo entiendo la mediación cultural como una posibilidad de experiencia con el público y con los elementos con los que se medien ya sean obras artísticas en un espacio patrimonial, una obra de teatro, un concierto, un lugar, un sonido… Las posibilidades son infinitas. No hay una voz experta, las mediadoras facilitamos la posibilidad de crear ese encuentro o experiencia, pero con cada grupo con los diferentes espacios o elementos las experiencias son únicas. No es fácil contarlo, pero te aseguro que es maravilloso, o a mi me lo parece. Si cada día enseñara un edificio o una serie de obras de arte contando lo mismo, no llevaría tanto tiempo haciendo lo que hago, eso es seguro.

Llegas además con toda una historia colectiva detrás, la de Colectivo Noray, cooperativa del Mercado Social de Aragón que terminó su recorrido. ¿Qué te llevas de aquella experiencia y qué te apetece especialmente construir ahora dentro de Recreando?

De Noray me llevo el gran descubrimiento de crear desde lo cooperativo, algo que me ha determinado tanto que ya no concibo otra forma de trabajar, y por supuesto una riqueza personal inmensa de haber caminado junto a mis compañeras estos años. Para Laura, Alejandra y para mi fue un reencuentro porque ya habíamos coincido trabajando juntas en Gozarte y después de los años nos volvimos a encontrar y en medio de la pandemia surgió la idea, la ilusión y las ganas de crear Colectivo Noray y también ha sido una despedida y un duelo el tener que “soltar amarras” de Noray y seguir navegando sola, aunque por muy poco tiempo porque las compas de Recre me ofrecieron “tierra” enseguida.

Dicen que hay que tener cuidado con lo que se pide porque se cumple y yo pedí al universo seguir trabajando con mujeres con las que compartir un pensamiento ecofeminista y comprometido, poniendo los cuidados en el lugar importante que merecen, formando parte de una cooperativa donde mi trabajo pudiera sumar y donde yo pudiera aprender allá donde llegase… y lo tenía al lado, estaba ya en casa sin saberlo, estaba ya compartiendo espacio con Paula, Eva y Sara.

Y para Recreando, ¿qué supone encontrarse con esa trayectoria y abrir esta nueva pata de trabajo? ¿Qué cosas nuevas os empiezan a despertar?

Somos unas afortunadas. Poder sumar a Pepa al equipo es lo que necesitábamos en este momento, las cosas pasan por algo y justo ahora, después de 10 años de trayectoria Pepa llega como un soplo de aire fresco, con una mirada que suma y nos complementa en todos los sentidos. Vemos claro que la trayectoria de Pepa en mediación cultural se entrelaza de manera natural con los proyectos que desarrollamos, además entiende el cooperativismo y los cuidados en lo laboral igual que nosotras. En este comienzo de andadura juntas estamos explorando maneras de combinar nuestras fortalezas en proyectos y servicios que cuiden los procesos y a las personas, siempre vinculados a la cultura y a lo colectivo.

Cultura, sostenibilidad, territorio y transformación social

Foto: Recreando
En vuestros proyectos se cruzan muchas cosas: creatividad, cultura, participación, sostenibilidad, reciclaje y reutilización, feminismos, ruralidad… ¿Qué hilo común hay detrás de todas estas miradas?

Podríamos decir que el hilo que une todo es la creatividad, pero lo cierto es que el hilo común es una manera de estar y entender la vida y el trabajo. En nuestra web tenemos un manifiesto que dice que hay tres verbos que son aliento para hacer lo que hacemos: amar, cuidar y proteger. Este hilo de tres verbos lo cose todo, y nos ayuda a dar coherencia a la mirada que ponemos a nuestros proyectos.

A veces habláis de la creatividad como una herramienta para transformar. ¿Qué puede pasar cuando utilizamos la imaginación y la creación colectiva para enfrentarnos a problemas tan reales como la crisis ecológica, la desigualdad o la pérdida de vida en los pueblos?

Lo que puede pasar es que un grupo de jóvenes en un taller de cerámica reflexionen sobre la importancia de los polinizadores como cuidadores de ecosistemas, o que customizando un mueble viejo alguien se de cuenta de que se puede alargar la vida de los objetos y que no es necesario comprar y comprar. También puede pasar que mediante un collage colectivo pensemos juntas cómo abordar la despoblación, o que nos encontremos en un pueblo para crear una obra colectiva que ponga el foco en la importancia de la soberanía alimentaria. Todo esto puede pasar porque la creatividad abre caminos que son difíciles de transitar desde lo más funcional y racional, facilita acercarse a problemáticas complejas de una manera amable y cuidada y además ofrece la posibilidad de crear en colectivo, y eso es muy potente, porque las personas que participan pueden reconocerse y encontrar puntos en los que confluir.

Trabajar en red desde la Economía Social y Solidaria

Foto: Recreando
¿Qué significa para vosotras formar parte del Mercado Social de Aragón? ¿Qué os aporta formar parte de esta red y qué importancia tiene para vosotras que las entidades de la Economía Social y Solidaria se conozcan, se apoyen y colaboren entre sí?

Casi a la vez que decidimos constituirnos como cooperativa, decidimos también formar parte del Mercado Social de Aragón. En realidad tiene todo el sentido para nosotras pertenecer a una red que pretende poner en común a entidades para cooperar entre ellas, para llevar el cooperativismo más allá y ofrecer alternativas al mercado convencional. Gracias a pertenecer a esta red hemos conocido entidades maravillosas con las que hemos colaborado, nos han contratado o hemos compartido espacios.

Después de diez años y con esta nueva etapa por delante, ¿qué os sigue dando ganas de crear juntas y qué os gustaría estar recreando dentro de unos años?

Las ganas de seguir nacen de la convicción de que hacer lo que hacemos y cómo lo hacemos tiene sentido. Nos costaría mucho a cualquiera de nosotras vernos desempeñando otro trabajo y con otro equipo, y eso ya es un impulso suficientemente potente para seguir. Y si jugamos a imaginar, en un escenario ideal, nos encantaría seguir desarrollando proyectos tal y como lo estamos haciendo, proyectos donde podamos despertar la creatividad de las personas, donde poder experimentar desde la cultura, desde lo creativo y colectivo, trabajando con entidades a las que admiramos, abordando temáticas que nos preocupan y nos mueven, pero sin tener que estar continuamente buscando financiación y haciendo equilibrios para sostener la estructura. Un escenario quizá demasiado fantasioso para el ámbito cultural, político y social actual, pero puestas a soñar, hagámoslo a lo grande.

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