El día 11 de septiembre acudí a una charla, en el antiguo Salón de Plenos de la DPZ, titulada "El movimiento vecinal en el antifranquismo. El poder de los barrios". No solo disfrutamos al ver a "viejos" luchadores por la mejora de nuestros barrios, sino que también fuimos testigos de cómo ellos representan la antesala de los valores democráticos.
Disfruté mucho de la narrativa de los ponentes y de conocer muchos detalles —algunos ya olvidados— que ayudaron a que nuestra ciudad y nuestra sociedad tomaran conciencia de la importancia de esa lucha cotidiana y constante. Una lucha esencial para llegar a tener unos ayuntamientos verdaderamente democráticos.
Me di cuenta de que ese movimiento vecinal no solo en Zaragoza y el conjunto de Aragón, sino en todo el Estado español, ha sido injustamente maltratado y olvidado. No hay ni un solo reconocimiento en la Constitución, ni siquiera en los medios de comunicación. Tampoco a nivel aragonés ha llegado esa necesaria gratitud, más allá de las propias iniciativas del movimiento vecinal.
Por eso, reivindico el reconocimiento para todas aquellas personas que formaron parte de los movimientos sociales, luchando día a día por una vida más digna y por unos barrios más habitables. Su esfuerzo fue sustancial para conquistar los derechos democráticos que hoy tenemos, y es hora de que se les haga justicia.
Quiero agradecer a los ponentes sus intervenciones, porque hacen referencia a las muchas dificultades que generaba una lucha diaria.
Muy especialmente a Simeon Híjar, su descripción de los hechos fue muy concreto y conciso. He de apuntar que la lucha compartida por ambos por la mejorara del barrio de Delicias nos sirve como un hilo de memoria y también como un inevitable nexo sentimental.
Tampoco quiero olvidar las experiencias y reflexiones aportadas por Asun Gulina y Ricardo Berdié, así como las plurales intervenciones de las personas asistentes que enriquecieron el evento. Necesario igualmente el agradecimiento al colectivo Amalgama, ARMHA y la propia DPZ por organizar esta charla. También a José Antonio Fatás y Arturo Sancho, actual presidente de la FABZ, por sus papeles de introducción y moderación.

