Culturas  Entrevistas

Quiltras: mujeres comunes y silvestres

La periodista y escritora chilena Arelis Uribe ha presentado en Zaragoza su libro 'Quiltras', publicado en el Estado español por Tránsito Editorial. "Quería escribir un libro protagonizado por ellas, que mostrara la particularidad de ser mujer como una experiencia universal", afirma en esta entrevista.
| 29 septiembre, 2019 07.09
Quiltras: mujeres comunes y silvestres
Arelis Uribe con su libro. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Con este trabajo obtuvo el premio del Ministerio de Cultura de Chile al Mejor Libro de Cuentos en el 2016 y, desde entonces, viaja con él bajo el brazo por librerías y universidades de todo el mundo.

Esta semana lo ha llevado hasta las aulas del Grado de Periodismo de la Universidad de Zaragoza, en el seminario «Imágenes, imaginarios y crítica político cultural», coordinado por la escritora y experta en periodismo de autor, crónica y reportaje, María Angulo. Las mujeres de ‘Quiltras’ también llegan a la librería Cálamo, presentadas por la escritora María Bastarós y acompañadas de Sol Salama, la fundadora de Tránsito, dedicada a la narrativa literaria y salvaje.

Ante el público de Cálamo, Bastarós presentó el libro como un «artefacto increíblemente honesto con vocación de crónica», una serie de cuentos sin moraleja y desoladores. «Necesito un té antes de seguir leyendo. Esto tiene sorpresitas».

¿Quiénes son las mujeres de “Quiltras”?

Son mujeres que amo. Incluyéndome a mí misma. Son mi mamá, mis amigas de cuando éramos niñas, mi hermana, mis primas, amigas de mis amigas, mamás de mis amigas, mujeres que me rodean, y existen, y han llegado a mí a través de otras mujeres. Quería escribir un libro protagonizado por ellas, que mostrara la particularidad de ser mujer como una experiencia universal. Y elegí “Quiltras” por ser un título en plural, femenino. Quiltros son los perros que no tienen casa propia, los perros pobres, mestizos, como la propia palabra, indígena.

¿Y los paisajes del libro?

Los lugares periféricos. La periferia obrera de la ciudad de Santiago. De los paisajes me interesa la interseccionalidad, la identidad construida a partir de distintas flechas que nos atraviesan: no solo soy mujer, hija de trabajadores, también vivo en una territorialidad que determina la forma en la que se me presenta el mundo y cómo yo me presento en él.

Y hay mujeres que habitan barrios que no aparecen en los mapas, con sueños pero pocas expectativas… 

En uno de mis viajes conocí a unas jóvenes muy lindas y con muchos sueños, pero limitadas por los lugares en los que vivían. El mundo se les terminaba en el horizonte del campo. Y que el mundo fuera tan pequeño para ellas me dolía. Les enseñaron que no podían utilizar su lengua, que lo suyo era peor, les inculcaron la vergüenza de lo que eran. Y eran jóvenes y hermosas.

Llega muy duro pero el lenguaje es dulce. ¿Es cariño?

Es empatía.

Arelis Uribe. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Y todas ellas tienen puntos en común. Mujeres preocupadas por cuidar de las demás, hermanas que necesitan el consejo de sus hermanas, chicas que huyen de los límites impuestos por los adultos, mujeres fuertes o que están intentando serlo. 

Son mujeres comunes y silvestres. Y escenarios: barrios sin nombre, anónimos, que de tan desconocidos se vuelven particulares y, al mismo tiempo, universales. Quién no se ha enamorado alguna vez, sentido rabia por algo que ha ocurrido con su familia, quién no ha sentido amor o se le ha muerto el padre. Eso está limpio en el libro. Es el corazón de la literatura, historias, aquello que sucede entre personas, vínculos.

Pero hay un discurso político detrás…

Hay un fondo con intereses y pulsiones feministas.

¿Y qué momento vive el feminismo en Chile?

Te puedo describir lo que pasa: nunca en mi vida en Santiago he visto más parejas lesbianas y gays de la mano y dándose cariño. Ya no es novedad que existan reivindicaciones estudiantiles. El año pasado tomaron las universidades denunciando el acoso sexual sufrido por profesores y compañeros. Cuestionaron a decanos, profesores viejos, quijotes de barba blanca. Reclamaron que un académico puede ser también un imbécil y un abusador. Las encapuchadas en Chile fueron mujeres con capuchas burdeos y purpurina.

¿Y cómo lo percibes en España?

No he logrado seguir el movimiento feminista en España con detalle, pero sí he visto cambios de los que he sido más consciente por mi trabajo en comunicación política, en la campaña presidencial de Beatriz Sánchez (candidata del Frente Amplio en las elecciones nacionales del 2017).

He observado cierta feministización de las líderes políticas y sus discursos. En España, en Chile, en Perú, en muchos países. Aunque la política no solo se juega en la urna, sí lo creo importante, porque la ley es la ley y las políticas públicas existen. Y ese no es el único espacio de disputa, pero lo es, y debe permear un discurso feminista desde todos los frentes.

También fuiste la directora de comunicación del Observatorio Contra el Acoso Callejero de Chile (OCAC). ¿Cómo lográis que el trabajo del observatorio se convierta en una ley aprobada en el parlamento?

Te juro que no sé cómo lo hicimos. Con mucha suerte y el trabajo de más de 40 mujeres abogadas, ingenieras, arquitectas, sociólogas, psicólogas…  Después de cinco años de trabajo – y de querernos, odiarnos, amarnos-  logramos la modificación del Código Penal y aprobar el 4 de abril la ley que sanciona el acoso callejero y que, por primera vez, lo  clasifica como violencia sexual. Nos llamaron niñitas locas y les tapamos la boca.

¿Nos dejamos algo?

Disfruten de Quiltras.

29 septiembre, 2019

Autor/Autora

Periodista. Ahora, comunicación en @zaragoza_es. Antes, @publico_es y @eldiarioes. Lo que mejor se me da es bailar con mis amigas. @mm_cabrera


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