Predicar con el ejemplo

El alcalde Luis Felipe vive en la contradicción. Me recuerda a ese ex sacerdote que aspiraba a ser alcalde de Oviedo y que, según cuenta el periodista Manuel Campo Vidal, "ejercía, antes de colgar los hábitos, como cura y, al tiempo, como abogado", así que "casaba por las mañanas y divorciaba por las tardes". Felipe, por un lado, y tirando de esa penitencia política que es la hemeroteca, decía en prensa querer alcanzar ese "discurso progresista de centroizquierda moderado" y, por otro lado, y por enfocarlo a la manera de la Portavoz del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, Adriana Lastra, "si negocia con VOX, acepta para sacar adelante seis de las siete propuestas de VOX y hace la política que le gusta a VOX, no es que se convierta en VOX, es que sus votantes acabarán votando a VOX".

Una cosa es formar parte de una corriente "ligeramente disonante" en tu partido y otra muy distinta "arrojarte" a los brazos de la ultraderecha. La corriente oficial, la que gobierna, se sube a la tribuna para "combatir" a VOX, no para "entenderse" con VOX. Ahora que Pedro Sánchez ha sido investido presidente y el PSOE y Unidas Podemos arrancan el primer gobierno de coalición de izquierdas de la historia reciente de España, el alcalde Luis Felipe predica con el ejemplo: mira a la derecha y hace política de derechas.

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