Altavoz

Por encima de vuestro odio, amor y unión de los pueblos. La esperanza de ser millones

| 12 noviembre, 2018 10.11
Por encima de vuestro odio, amor y unión de los pueblos. La esperanza de ser millones
Trump, Salvini, Bolsonaro, Casado, Rivera y Abascal.

Cuando piensas muchas veces en la persecución del pueblo gitano a lo largo de seiscientos años, persecución que ha asentado las bases para la discriminación y desigualdades que sufren actualmente las personas gitanas, es inevitable que te surja la pregunta: ¿en qué falló el resto de la sociedad mayoritaria? ¿En qué sigue fallando? Las personas gitanas y racializadas, en este país, han experimentado desde temprana edad el rechazo y discriminación por el color de su piel y aspecto físico y desde la llegada de la democracia, en general, han encontrado pocas alianzas para combatir el racismo que tanto social como institucional sufren en primera persona. Racismo que de manera estructural, les ha excluído de la participación en los grandes cambios sociales de los que como ciudadanos y ciudadanas también somos protagonistas.

Estamos en un contexto en el que la ultraderecha que agrupa a varios partidos políticos, quiere construir un proyecto de país expulsando y criminalizando a migrantes y minorías en primer lugar, para aglutinar en torno al eje del miedo a la clase trabajadora, empobrecida y precaria. Precariedad que sustenta su imposible proyecto de vida plenamente sustituido por la inestabilidad, inseguridad y también por qué no decirlo, dolor e incertidumbre en este tiempo que nos está tocando vivir.

El neoliberalismo nos engulle. Su ideal ampara una sociedad fragmentada donde los de abajo siempre pierden y los de arriba ganan. El manual político para perpetuar la desigualdad es claro: utilizar eslóganes que amenacen las condiciones materiales de las mayorías sociales engrasando la maquinaria de la mentira, la manipulación y el odio.

El fascismo está brillando de manera global en el mundo, Trump, Salvini o el recién proclamado presidente de Brasil, Bolsonaro. Señores blancos, ricos, misóginos, lgtbifóbicos y racistas a los que las élites económicas han elegido para gobernar el mundo porque está claro que es más fácil mantener los privilegios de los poderosos con violencia y miedo.

La ultraderecha también está llamando a la puerta de nuestra casa, sin máscaras como Vox, pero también hay que fijarse en partidos como PP y Cs que blanquean esa línea política enzarzados en sus debates sobre la senda que hará ganar a la derecha: esperanzadora para el individualismo, destructiva con lo colectivo.

Nos toca sembrar razones, más esperanza colectiva, desarrollando un nuevo sentido común en el que nadie sobra frente al despiadado y feroz individualismo neoliberal y convencer(nos) de que hacer política que teje convivencia y unión, significa crear las condiciones materiales pero también de reconocimiento y representación desde la pluralidad, sin jerarquías ni excluir o tratar de orma subalterna las distintas voces que se sienten interpeladas para transformar la sociedad.

Frente a ese odio que tratan de justificar los que han mandado siempre contra nosotras y nosotros precarizando nuestras vidas y atacando duramente nuestros derechos, amor y unión entre los pueblos. Existe la esperanza de ser millones, las personas que pensamos que la dignidad de la vida y lo común deben estar en el centro y empezamos a reconocernos mucho más y a tejer alianzas en diferentes espacios que demuestran que la manipulación de los de siempre no nos paraliza. Seguimos moviéndonos con más fuerza porque tenemos claro que el odio y el miedo no pueden vencer.

12 noviembre, 2018

Autor/Autora

Erika Sanz, diputada de Podemos en las Cortes de Aragón. José Luis Rodríguez, mediador gitano.


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