En esta conversación para AraInfo charramos de sus letras y de los problemas que atraviesan nuestro día a día: la tristeza, la soledad, la salud mental, las relaciones, las adicciones o la precariedad. También reflexionamos sobre cómo muchas cuestiones que vivimos como problemas individuales tienen, en realidad, un origen estructural y colectivo. También sobre el papel de festivales como el Viña Rock.
Pero, sobre todo, es una conversación muy sincera. Periferia se abre en canal para hablar de lo que hay detrás de sus canciones, de sus propias experiencias y de la realidad de sostener un proyecto musical mientras siguen siendo trabajadores precarios. Una entrevista para conocer no solo a la banda, sino también a las personas que hay detrás de sus canciones. Las respuestas han sido compartidas por los distintos miembros que componen el grupo, algo que se especifica al inicio de cada una de sus intervenciones.
Para quien tenga la mala suerte de no conoceros todavía (risas), ¿quién es Periferia y cuáles son vuestros orígenes?
Berta: Periferia es un grupo de música en el que tenemos la suerte de tocar Pol, Miquel, Climent, Pep y yo, Berta. En 2019 nos encerramos en un local de ensayo sin demasiadas expectativas, para aprender a tocar juntos, y al tiempo empezamos a sacar música, hasta hoy. Somos todos del mismo pueblo, de La Roca del Vallès, en Catalunya, no muy lejos de Barcelona.
La gente suele conocer nuestro pueblo por un jodido centro comercial, cosa que detestamos profundamente, pero lo cierto es que en nuestro pueblo han salido muchos grupos de hardcore y punk. Se les llamaba karate-punk. Quien quiera investigar, seguro que algo va a encontrar sobre el tema. Nosotros nos alejamos bastante del tipo de música que hacían, pero seguro que de alguna forma nacer en La Roca nos llevó a hacer un grupo de música. Coincidíamos en la escuela de música cuando éramos pequeños, ahí nos conocimos.
Descubrí a Periferia hace apenas cuatro o cinco meses y, desde entonces, creo que, sin miedo a equivocarme, ha sido una de las bandas que más he escuchado en bucle. No sé muy bien cómo lo habéis conseguido, pero vuestras letras me atraviesan por dentro y, en cierta medida, me han ayudado a replantearme muchas cosas y a afrontar determinados procesos de reflexión. ¿Cómo nace ese proceso de escribir las letras y componerlas? ¿Son experiencias personales o también hay parte de ficción? Porque, escuchándolas, transmiten una autenticidad increíble.
Berta: Creo que cuando empiezas a escribir letras de canciones sin plantearte muy bien lo que estás haciendo lo haces siempre desde la verdad absoluta. No hay ejercicio de imaginación, solo las experiencias y pensamientos que llevas dentro. Esto por lo menos es lo que me pasó a mí.
Empecé a escribir canciones a una edad muy temprana sin ser demasiado consciente de ello, de hecho, no recuerdo ni cuando fue la primera vez. Tengo algunos recuerdos lejanos, estar triste en el patio de la escuela y tararear una melodía inventada que representara mi tristeza, o inventar una letra para hacer reír a mi hermana pequeña. No estaba componiendo música ni letras de manera consciente pero ahí creé un lenguaje de expresión conmigo misma.
Nunca he sido una persona que sepa expresarse especialmente bien, se me lían las palabras, pierdo el hilo de las conversaciones, suelo planear esquemas en mi cabeza para acordarme de lo que quiero decir. De alguna forma, que la composición llegara a mi vida de manera tan temprana y natural, me enseñó a lidiar con todo eso y me dio una vía donde canalizar mis verdades.
Es por eso que, respondiendo a tu pregunta, no tengo muy claro el proceso de composición de las letras más que por la verdad que las aboca. Alejo mis letras de cualquier pretensión que no sea la de poner palabras a lo que siento y a lo que voy viviendo, de manera muy natural. Creo que por esto la gente empatiza. No somos tan especiales, creo que todos en algún momento nos hemos encontrado en las mismas situaciones de tristeza, felicidad, soledad, dudas, incomprensión, dolor, rabia, amor, ...

Un trabajo que me fascina es ‘Ruta al desvelo’. Si no me equivoco, cada canción representa una de las fases de una ruptura: negación, ira, negociación, tristeza y aceptación. ¿Cómo surgió la idea de construir un EP alrededor de ese concepto?
Berta: La idea de ‘Ruta al desvelo’ nació más por una necesidad grupal que de concepto artístico. Si bien es cierto que yo tenía muchas canciones escritas a guitarra y voz de las que me moría de ganas de escuchar en banda, Periferia estaba en un punto inicial muy prematuro y teníamos muchas ganas de tener un propósito al que hacer crecer de manera conjunta desde cero. Me vino el concepto a la cabeza, se lo propuse, a todos nos gustó y nos lanzamos a ello. Pero ya te digo, lo importante de ‘Ruta al desvelo’ no fueron las canciones en sí, lo importante fue que representó nuestro primer proceso creativo en grupo. Fue muy bonito y aprendimos mucho, de cada uno de nosotros, a trabajar en grupo, a ser más amigos. Fueron los fundamentos para todo lo que vino después.
A principios de este año publicasteis ‘Lo que queda por sentir’, un EP compuesto de seis canciones increíbles. Un trabajo que invita constantemente a mirar hacia dentro, a dialogar con esas voces interiores que todos tenemos, que a veces nos acompañan y otras nos atormentan, pero también a valorar el presente, ese instante que se escapa porque “nada es importante” y “nada es para siempre”. ¿Cómo ha sido el recibimiento de vuestro disco?
Pep: Estamos encantados con el recibimiento que han tenido las canciones, sobre todo en directo. Allí es donde más hemos notado un progreso respecto a la gira anterior. Ya empezamos a llevar bastantes conciertos a las espaldas y eso nos hace estar cada vez más cómodos, y también notamos cada vez más el arropamiento del público. Cada vez vemos a más gente que quiere formar parte de este viaje y esto es tremendamente emocionante y nos empuja a seguir metiéndole todas nuestras energías.
Uno de los temas que me llamó mucho la atención es “O.V.N.I.”, donde planteáis la idea de abandonar este mundo. ¿Qué hay realmente detrás de esa canción? ¿Qué queríais transmitir?
Berta: Componer la letra de O.V.N.I. fue un juego. Un yo contra mí misma. Si bien escribo siempre desde la verdad, desde mis experiencias y sentimientos, me propuse componer desde el lado opuesto. Ficción e imaginación en estado puro. Así es, nunca me ha venido a buscar un alienígena ni nada parecido, simplemente quería probar como era componer de otra forma distinta a la de siempre. La escribí en la furgoneta de camino a algún concierto. Recuerdo decirle al resto: “Voy a escribir una canción sobre un alienígena que viene a buscarme!” y que no me tomaran para nada en serio, casi que se rieron, porque saben que no es desde ahí donde yo escribo. En fin. Fue un divertimento, me gustó. Nunca antes había escrito desde la imaginación y no lo he vuelto a hacer, pero me demostré que podía hacerlo.
Otro de los temas que me fascinan es “El niño que no sabe”, “Desapareciendo” o "Grítame", junto a Kata Kamikazes. Con frases como: "Grítame, si me voy no te escucho. Sígueme, voy a echar el cerrojo. Tras la puerta me espera siempre el miedo. Que me tengo a mí misma, de mí no me puedo escapar". Imagino que habrá mucha gente que se habrá sentido reflejada en una canción así. ¿Os ha escrito gente dándoos las gracias o contándoos si les han ayudado vuestros temas?
Berta: Las frases de este estribillo que mencionas explican muy bien el concepto de ‘Rincones de nadie’, y es que no podemos escapar de nosotros mismos. A veces, cuando las cosas se complican tanto como para no tener ni un espacio seguro dentro de ti, es muy difícil afrontar los problemas, encontrar soluciones, mover ficha. Por desgracia vivimos en un mundo muy complejo y retorcido, violento, que nos pone a muchos en este tipo de situaciones. Tal y como te respondí en la primera pregunta, todos hemos estado igual de jodidos, aunque sea por cuestiones diferentes, todos hemos compartido este sentimiento.
Me pone triste que tanta gente empatice con ello. Hace evidente que la tristeza está en primera línea para todos. Se hace muy complicado ser feliz. Aunque el objetivo de mi composición, si es que hay alguno, se aleje mucho de la pretensión de ayudar a los demás, me hace muy feliz haber podido reconfortar a alguien, poder encontrar palabras que se agarren a sus sentimientos, hacer que se sienta acompañado.
Tengo la sensación de que escuchando a Periferia nos hace mirar en cierta medida en esa escena de la alcantarilla de la serie ‘Por cuatro perras’ de Zerocalcare…
Quel: La música de Periferia suele venir del mismo sitio que se refiere esa escena, sea una alcantarilla o aquellos rincones donde solo nosotros habitamos. Aun así, las canciones que hacemos son la manera de dejar al descubierto de forma radical nuestros adentros para que quienes quieran también lo pueden hacer.

A mi juicio, hacéis canciones profundamente políticas, pero desde un lugar muy distinto al habitual. Hablando de todo aquello que nos atraviesa como seres sociales: los miedos, la ansiedad, las contradicciones, las relaciones, el amor y el desamor… o la forma en la que vivimos en esta sociedad. Una manera de hablar y de atravesar la política desde lo más íntimo. No sé si compartís esa visión…
Pep: Totalmente. Somos muy conscientes de que todas las cuestiones que en nuestras canciones se abordan desde un punto de vista personal, son en realidad problemas colectivos, sociales, que todos sufrimos algunos más y algunos menos. A veces parece que el hecho de que se vaya hablando más de la salud mental puede llegar a interesar al capitalismo, porque individualizamos el problema, que en realidad es estructural y de clase.
Partiendo de que todo es político por supuesto, la lectura que hacemos nosotros es muy crítica con el sistema, somos jóvenes precarios, y el hecho que nos esté yendo medio bien en la música implica tener dos trabajos a la vez, porque hay mucha gente que dice vivir de la música y la realidad es que viven de sus herencias o de sus padres. Nosotros no tenemos situaciones económicas fáciles y esto implica una carga impresionante. Y es desde aquí de donde salen nuestras canciones.
Otro tema muy potente es "Opúsculo para Cobardes", donde abordáis el problema de las adicciones y cómo pueden acabar llevando a la autodestrucción. En la canción también aparece esa coraza que construye el protagonista, "cubriéndose el pecho de alambres" para protegerse del daño exterior, mientras culpa al amor de "su falta de agallas". ¿Qué nos podéis decir de más sobre esta canción?
Quel: “Opúsculo”, a día de hoy, y a pesar de que me quede lejos, aun me estremece un poco al escucharla. Es una canción que escribí comiendo techo al volver de fiesta, así queda descrito en los primeros versos de la canción. La letra juega intercalando justamente esa literalidad con la metáfora, para reflejar como te ven los demás desde fuera (literalidad) y como se siente uno de perdido por dentro (metáfora).
Hace poco habéis estado tocando en festivales como el Trespa Rock, donde tuve la suerte de veros por primera vez, un festival autogestionado, además de muchos otros escenarios. ¿Cómo vivís esa realidad de estar constantemente viajando, haciendo kilómetros, pasando tiempo fuera de casa y encadenando conciertos? Lo pregunto porque mucha gente romantiza la vida de una banda, pero cuando hablas con bandas te cuentan muchas veces una cara B muy distinta. ¿Cómo lo veis esto?
Pol: Justo en estos meses de verano es un tema que ha salido un par de veces en la furgoneta. Es complicado hablar de ello y mucho más sin parecer un engreído. Pero nosotros, como la mayoría de las bandas, somos gente que sigue necesitando trabajar para sobrevivir y seguir haciendo música. Cuando eso se junta con un proyecto que empieza “a funcionar” la realidad es casi como que tener que sostener dos trabajos a la vez.
El tiempo que requiere mantener y hacer funcionar un grupo no es poco, y va mucho más allá de dar uno o dos conciertos el fin de semana (que a veces la paliza tampoco es poca). A lo que se le suma tener que volver al curro el lunes o el mismo domingo, quedándote casi sin tiempo para dedicarle a la propia banda, o a tus amigos, pareja, familia, incluso a ti mismo.
Este es un camino que decidimos tomar juntos hace ya unos cuantos años y que sufre el riesgo constante de diluirse cuando menos los esperemos. Nos está dando los años más bonitos de nuestras vidas, por supuesto, y lo tomaríamos otras mil veces más si fuera posible. Pero eso no quita que sigamos siendo gente de clase trabajadora, precaria, y que este camino a ratos puede ser una mierda.
Este año hemos visto el fuerte boicot a festivales participados por KKR, como el Viña Rock, donde muchas bandas decidieron no participar. ¿Cómo vivisteis todo ese debate como banda?
Pol: Lo tuvimos muy claro desde el primer momento. En su momento no nos había llegado ninguna propuesta para tocar en ningún festival financiado por KKR, pero en cuanto salió todo a la luz acordamos no participar en cualquier festival donde el fondo israelí tuviera presencia, de forma más o menos directa. En el caso del Viña, además ya se conocían otras polémicas que no lo hacían de un destino muy agradable para nosotros. La presencia de KKR se sumó a la contratación de seguridad de empresas de desokupación, infinitos casos de abusos laborales, la celebración del festival el día de la clase trabajadora… Por lo que eso fue un poco la guinda del pastel para asegurar nuestra no participación en el mismo.
Para terminar, ¿Cómo se puede poner la gente en contacto con vosotras? ¿Algo que queráis añadir?
Grupo integro: Supongo que la manera más fácil es vía Instagram, o a través de nuestra oficina de management, Metiendo Tralla. Elias, nuestro manager, suele estar más atento al mail que nosotros (risas). Nada más. Gracias por la entrevista, y gracias a todo el mundo que está viniendo a los conciertos.





