Carlos era mi hermano mayor siempre tan admirado. Cuentan los que lo conocieron que ya de muy niño destacó por sus habilidades intelectuales dándose el caso de que cuando ingresó en el colegio ya había aprendido a leer en casa. Con su hermano José Ignacio y su amigo Pablo declamaban obras de teatro repartiéndose todos los personajes. Aún siendo siempre alumno aventajado enfrentado al rigor y dureza de los Corazonistas tuvo sus primeros encontronazos con la autoridad pacíficamente resueltos mediante el callado absentismo.
Aún adolescente ávido lector, y amante de la música que su amigo José Mari "el Recio" le seleccionaba y grababa en cintas magnetofónicas que fueron el paisaje musical de mi infancia (de Serrat a Bob Dylan, de Pierre Henry a Jacques Loussier), enseguida comenzó a pintar y escribir poesía ganando algunos certámenes nacionales y participando en antologías universitarias.
Tras formarse como Técnico en Publicidad comienza su vida laboral para TUSA, empresa de maquinaria. Al poco de casarse con Concha y tras haber cursado el primer año de la carrera de Filosofía y Letras marcha a París donde reemprende en la Sorbonne sus estudios (Maître en Philosophie) en la meca de la cultura europea bajo eminencias como el profesor Althusser. Mientras Concha estudia restauración bajo la tutela de George Zezzos en el museo del Louvre su vida discurre plácida alojados en la ciudad universitaria (Casa de Suecia) en un privilegiado entorno multicultural internacional rebosante de inquietud política y social. Nace Marco en 1976 y regresan a España poco después.
Se asientan en Malasaña en el Madrid de la movida y, mientras Carlos gestiona los difíciles trámites de la convalidación del título francés (con especialización en Hegel y Marx), consigue trabajar como contable gracias al apoyo de su amigo Alfonso.
Diferencias irreconciliables producen la separación de la pareja y Carlos vuelve a Zaragoza residiendo en la calle Coimbra. Comienza a trabajar en institutos de Bachillerato y aprueba la oposición pasando unos años en Manresa donde se le adjudica su primera plaza definitiva. Calamocha, Ejea (donde coincide con José Antonio Labordeta), Pignatelli, El Portillo y Goya completan su historia académica docente. Durante estos años escribe la mayoría de sus obras, realiza su tesis doctoral sobre el pensamiento de Cajal bajo la dirección de Joaquín Lomba (que también le facilita el puesto temporal de profesor asociado de la universidad) y escribe algunas novelas cortas de corte policiaco humorístico. Trabajó sin desmayo hasta los 62 años como muestra de su vocación por la enseñanza de la filosofía y de la ética y fue pionero en el empleo del cine como recurso docente.
En mi infancia Carlos es mi modelo a seguir, la persona más importante después de mis padres, quien me explicó la teoría atómica y la relatividad. Luego al volver a Zaragoza es amigo y confidente. Después de algunas relaciones esporádicas se casa con Elena y va alejándose progresivamente de familia y amigos y pasando de su proverbial epicureísmo a encerrarse en su propia caverna platónica de soledad y delirio persecutorio.
Aunque el final ha sido triste y abrupto quedan los recuerdos y la exigua obra que él modestamente apreciaba (tiró a la basura algunos cuadros y a veces pintaba sobre obras previas). Sit tibi terra levis.




