Nunca pediste perdón, ¿verdad?

05 junio, 2026. 06:20

Puede que hoy lo tengas claro. En 2026 al fin y al cabo, avanzado el siglo XXI. O creas y digas que lo tienes claro. Que todas las personas somos iguales, que la opción sexual es algo personal, que no debiera suponer ningún trauma ni problema ni motivo de discriminación ni una razón para tener menos oportunidades. Puede que lo tengas claro también si hablamos de tu hijo, de tu hija o de tu hije. Si hablamos de tus alumnos o alumnas o alumnes. O de tu padre o tu madre que quizá vivieron una vida de ficción dolorosa hasta antes de ayer encerrados en un asfixiante armario. Puede que tengas clarísimo que nadie puede despreciar a nadie por su forma de ser en cuanto a lo afectivo o lo sexual, tampoco en tu curro. No solo porque no te importe (muy habitual), sino porque creas en los derechos humanos y en la libertad individual.

Pero, asumiendo que hoy fuera así (perdona mis muchas dudas viviendo cotidianamente mil formas de homofobia diaria en mis carnes), te hago una pregunta: ¿fuiste así siempre? ¿seguro?

Porque esto no va de si follas con hombres o mujeres o personas no cis. No va de quién te enamoras. Va de quién y cómo quieres ser y de que tienes derecho a serlo abierta, pública y escandalosamente en cualquier momento y lugar. Va de que no tenemos por qué emular la pareja, la familia o la vida tradicional siendo gays o lesbianas o bi, o siendo queer tanto como queramos serlo. Sino de que también podemos inventar nuestro propio modelo vital, te parezca a ti bien o mal. Y va, a esto quiero llegar, de que siempre debió ser así y que tú (me atrevo a afirmar sin miaja de duda) quizá no estuviste a la altura ni en el lado justo de las cosas.

Repasemos. ¿Fuiste de quienes jamás pensaron ni por un minuto que uno (o más) de tus compas de clase, de trabajo, de equipo de fútbol o de lo que sea era gay? Porque los había, eh, no lo dudes.

¿Fuiste de quienes se rieron, se sonrieron, se mofaron? ¿O permitieron con una sonrisita condescendiente que otros u otras lo hicieran?

¿Fuiste de quienes vieron homofobia y desprecio y no dijo nada?

¿Fuiste de quienes no se dio por enterado y no intervino?

¿Fuiste un padre o madre o hermano o tío o abuela que no entendió, pidió tiempo, calló, disimuló, prefirió que no fuera público y no estuvo a la altura en un momento vital esencial de alguien para quien eras importante?

¿Fuiste de quienes dio por hecha la heterosexualidad de todo el mundo (por costumbre, convicción o comodidad) hasta que se demostrara lo contrario? ¿De quienes tuvieron la conversación con su hijo gay y no con su hijo hetero porque la heterosexualidad ni se anuncia ni es necesario comprenderla ni explicarla, o con nadie por era más cómodo?

¿Fuiste de quienes dejaron a su merced a sus vecinos, a sus alumnos, sus compañeros, compañeras o compañeres, diste pábulo al maltrato hacia los raros, guardaste silencio, negaste referentes, estableciste normalidades y apretaste los labios cuando hubo disidencias, pena, dolor, miedo u orgullo, pero piensas que no hiciste nada malo porque nunca, nunca, te entrometiste? ¿Pensaste que era posible la equidistancia? ¿Aún lo crees? ¿Todavía lo eres?

¿Fuiste de quienes usaron la violencia?

¿De quienes dejaron de ser un amigo en cuanto el marica o la bollera salimos de nuestra crisálida?

¿Cambiaste luego y aprendiste?

¿Reconociste nuestra histórica y solitaria lucha?

¿Sí?

¿No?

¿No, porque aún no entiendes que esto no va de tener novio o novia sino del derecho a ser como une se sueña a sí misme?

Pues te pregunto: ¿nunca pediste perdón por tu risa o tu sonrisa o tu silencio o tu abandono o tu falta de empatía o por tu ceguera o por no estar o por no intervenir o por elegir a la mayoría?

Deberías. Estás a tiempo. Es una plusvalía emocional que aún no os hemos cobrado. A los y las de entonces. A los y las de ahora. Porque jamás pudimos verte como aliade y te vimos como problema por tu silencio cómplice, o como parte de una masculinidad tóxica, rancia y excluyente o de una feminidad sometida, o porque mostraste distancia ("no hice ni dije nada malo, eh") en lugar de ser parte activa del avance necesario.

Que sepas que ni esperamos ni queremos ni nos importan tus disculpas porque fue nuestro orgullo, nuestro valor y nuestra lucha lo nos trajo hasta aquí y nos empujará en lo que nos queda por lograr. Pero igual te hacías un bien a ti mismo y a ti misma repasando tu actitud hasta ayer.

No somos normales. Tú tampoco, no te hagas ilusiones. Ni iguales, no es el objetivo. Lo que queremos es ser libres, felices y únicas.

Feliz Orgullo.

Firma

Noticias relacionadas

· PUBLICIDAD ·
· PUBLICIDAD ·
· CANAL TELEGRAM ARAINFO ·
· CANAL WHATSAPP ARAINFO ·