El objetivo de cualquier sociedad democrática no puede otro que el del cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento que marca un hito en la historia de los derechos humanos. Elaborada por representantes de todas las regiones del mundo con diferentes antecedentes jurídicos y culturales, la Declaración fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948.
La Declaración establece, por primera vez, que los derechos humanos fundamentales deben protegerse en el mundo entero. Los niños, niñas y adolescentes que migran en soledad, que no solos ni solas, desde cualquier país de origen y llegan a Aragón sueñan con poder disfrutar de los derechos que marca esta Declaración y es obligación de todas y todos facilitar su consecución.
Estos niños y niñas representan riqueza y diversidad, aportan humanidad, generosidad, amor a la familia, en una palabra, valores. Llegan persiguiendo un sueño, una nueva vida, buscando un trabajo con el que poder sobrevivir y ayudar a su familia. Vienen con una mochila cargada de dificultades, de sufrimiento y con la que llevan sobreviviendo mucho tiempo en condiciones muy adversas.
Somos educadores y educadoras sociales quienes acompañamos a estos jóvenes en su día a día, somos sus referentes, somos quienes tenemos la formación y capacitación para desempeñar esa tarea y somos quienes nos vamos a dejar la vida en ello.
Aragón es solidaria, es acogedora, siempre lo ha sido y así lo va a seguir siendo y presenta enormes posibilidades para quienes llegan y para quienes vivimos aquí.
Las administraciones hacen esfuerzos, a veces insuficientes, con un marco de un sistema de protección a la infancia que presenta déficits estructurales, tal y como está configurado actualmente y que debe ser mejorado. El Colegio de Educadores y Educadoras Sociales de Aragón se pone a disposición de la Consejería de Bienestar Social y familia del Gobierno de Aragón para seguir trabajando en la mejora de su sistema de protección y acogida.
Los medios de comunicación tienen un importantísimo papel, titulares, imágenes, la forma de narrar las noticias es clave en todo esto. Tienen una gran responsabilidad y si no saben cómo hacerlo pregunten, investiguen, prueben a ponerse en su vida, hagan un esfuerzo por empatizar y desde luego velen por su intimidad y privacidad, son menores.
Es evidente que nuestro país y esta Comunidad Autónoma tienen un problema y son ustedes, la ultraderecha. Convirtamos el “Ni uno más” de su líder en “ni una mentira más”. Y mientras ustedes y otros como ustedes, y quienes les votan o quienes son cómplices continúan sin cumplir la Declaración Universal de los Derechos Humanos, entre otras, el resto continuaremos viviendo y trabajando por facilitar y acompañar a estos niños y niñas en la consecución de sus derechos y soñaremos que podemos ser capaces de construir un mundo más justo en el que todas las personas podamos vivir en paz.
Por todas estas razones y muchas más, hagamos un esfuerzo todas las partes en comprender la situación y hacer de nuestra comunidad autónoma un espacio abierto a la diversidad y convivencia.
Amin Alouf lo expresa así: “Una comunidad se desintegra en cuanto consiente en abandonar al más débil de sus miembros”.




