Tenía muchas ganas de entrevistar a Mikrat, y por fin se ha hecho realidad. Mikrat no es solo un proyecto musical: es un acto de resistencia en tiempos reaccionarios. Detrás de este nombre hay una única persona que compone, produce y dirige todo, desde las canciones hasta los videoclips, convirtiendo su música en una herramienta de expresión y lucha. Su sonido mezcla rap, punk, electrónica y metal, creando un estilo que, sin duda, rompe muchas etiquetas.
Mikrat también se distingue por su compromiso político. En esta entrevista hablamos de la censura que ha sufrido en Youtube por denunciar la situación en Palestina, de la concentración de poder en las grandes plataformas digitales y de festivales como el Viña Rock, vinculados a fondos proisraelíes o a empresas con prácticas explotadoras. Además, abordamos otras problemáticas como el turismo desenfrenado, los presos políticos antifascistas y otros casos de represión.
Sin querer hacer más espóiler, os dejo con esta entrevista para AraInfo.
Para quien no conozca Mikrat, ¿quién o quiénes hacen posible este proyecto? Hasta donde yo sé, hay una persona detrás…
Efectivamente, hay una sola persona que lo hace todo, desde las canciones hasta los videoclips. Mikrat es una persona… bueno, un personaje, más bien, que hace canciones en su cuarto y que utiliza esto como una herramienta más de expresión y lucha. El nombre concreto de quién esté debajo del pasamontañas, es lo de menos.
En tu música hay una especie de mezcla entre el rap, metal, electrónica, punk… ¿Cómo definirías tu música?
Pues difícil de definir, la verdad. Me gusta ir cambiando y haciendo lo que me late o me pide el cuerpo en cada momento. Aunque sí predominan el punk, la electrónica y el rap. Y a veces algo de metal, que también me flipa. No sé, ¿qué va después del postpunk? ¿El postpostpunk?
Youtube cerró tu canal definitivamente por denunciar lo que está pasando el Palestina. Pero esta censura no es nueva, pues ya había sufrido el cierre de su antiguo canal el pasado julio, en base a una supuesta “apología de organizaciones criminales violentas”, tras publicar canciones en apoyo a la resistencia palestina. ¿Cómo recibes esta nueva censura y qué crees que hay realmente detrás de esta decisión? ¿Tan grandes son los tentáculos del sionismo?
Pues como una confirmación de lo que ya sabíamos: que sí, que los tentáculos del sionismo son muy largos y que empresas como Youtube (Google) están infestadas de sionistas. Recomiendo ver la investigación que hicieron desde Pandemia Digital a raíz del cierre de mi canal donde Julián Macías demuestra con datos cómo en las grandes empresas de redes sociales hay cientos de trabajadores que son miembros o exmiembros del ejército israelí. Además, siempre ocupan posiciones en los departamentos de “Discurso de odio”, por lo tanto, son los que deciden qué es discurso de odio y qué no. Qué se censura y qué no. Y no toleran que se hable mal del proyecto sionista.
Y te puedo poner otro ejemplo. Aquí en Mallorca, hace un poco menos de dos años desde el colectivo Ciutadans per Palestina se hizo un acto con Fayez Badawi, exportavoz del FPLP y se subió a Youtube el acto entero sin ningún problema, ya que era simplemente una charla. Pues bien, hace unas semanas, Youtube notificó que eliminaba esa charla por lo mismo, por "apología de organizaciones criminales violentas". Y eso lo que demuestra es que han subido el nivel de censura del algoritmo, que está rastreando contenidos que pongan en evidencia a Israel y hablen de resistencia. Lo que antes se podía decir, ahora ya no se puede. Y lo peor es eso, que no son ni humanos los que hacen, es un algoritmo automatizado el que decide qué se puede ver y qué no. Un algoritmo programado por humanos, claro.
¿En qué situación se encuentra actualmente tu canal?
Pues he creado uno nuevo y he subido todas mis canciones antiguas en un solo vídeo al que he llamado “Viejos Himnos Desterrados”, una detrás de otra, a ver si así aguanta… Pero ya me avisaron de que no me permitirían subir mis contenidos a ningún otro canal en el futuro, es decir, te censuran de por vida. Y lo cierto es que es una putada porque es la plataforma que la mayoría de la humanidad utiliza para ver vídeos y videoclips. Pero habría que empezar a buscar alternativas que no operen para el sionismo. También he creado un canal en Dailymotion donde, de momento, parece que no me censuran.

Ante esta censura y la concentración de poder en las grandes plataformas, ¿crees posible construir redes independientes, fuera del control de las multinacionales, que lleguen a un amplio sector de la población?
Construir redes independientes, por supuesto. Llegar a un amplio sector de la población ya es más complicado porque nos enfrentamos a monstruos que tienen más presupuesto que muchos países del mundo. Pero siempre se pueden buscar alternativas. Ahora, por ejemplo, estoy siguiendo con mucho interés el lanzamiento de Subvert, una plataforma para escuchar música que promete bastante, en la que la plataforma no se queda nada, todo va para el artista, y no invierten su dinero en negocios con Israel. Están con la versión beta en pruebas, pero en cuanto la lancen subiré ahí toda mi música y la eliminaré de Spotify, que es otra de las plataformas de las que hay que huir por sus conexiones con el sionismo. De hecho, animo a la gente a que cancele sus suscripciones de Spotify.
Muchos artistas evitan pronunciarse sobre temas políticos por miedo a perder visibilidad o sufrir represalias. ¿Consideras que el mundo de la música y la cultura se está “mojando” lo suficiente con respecto a Palestina y otras causas sociales?
Bueno, hay de todo. Ha habido muchos artistas valientes que sí se han mojado y han renunciado a tocar en festivales financiados por grupos de inversión sionistas como KKR y eso hay que aplaudirlo. Pero ha habido muchos otros que han puesto mil excusas para no hacerlo. No toda la música tiene que ser política, ni mucho menos. Pero si vas de cierta cosa o tocas según qué temas en tus canciones y se te pone en bandeja poder hacer algo que realmente tenga impacto, como es decirle a un gran festival ‘no voy a tocar por vuestros lazos con el sionismo’, y no lo aprovechas, pues en fin… allá cada uno.
Como artista, ¿qué opinión te merece un festival como el Viña Rock, el cual hemos sabido este año que está vinculado al fondo proisraelí KKR? Además de que en 2022 contrataron a los neonazis de Triple A, una empresa creada por antiguos miembros de Desokupa, y toda la explotación laboral que ya se viene denunciando desde hace tantos años, etc.
Pues todo el desprecio para festivales de este tipo. A cualquiera que esté vinculado con KKR u otro fondo proisraelí. Pero lo del Viña es aún más sangrante por el tipo de grupos y de gente que va. Es lo perverso de este sistema, que intenta hacer dinero con lo que sea. Ya era un festival que tiraba para atrás por hacerlo siempre en el 1º de mayo y ya con esto que hemos sabido pues espero que se hundan, la verdad. Me da bastante pena por ejemplo el Resurrection Fest, un festival al que yo sí he ido unas cuantas veces, aunque hace años ya de la última, y al que, desde luego, ahora no pienso volver. Y espero que la gente se lo piense dos veces antes de acudir a ninguno de estos festivales y dar su dinero a fondos proisraelíes, que es donde acaba tu dinero si lo gastas ahí.
Mikrat lleva tiempo combinando arte y compromiso político sin ningún tipo de ambigüedad. ¿Qué papel crees que deben jugar hoy las y los artistas en un contexto de censura digital, represión y auge de la extrema derecha?
Bueno, me gustaría que se mojaran más. Yo de pequeño empecé a politizarme y tomar conciencia de según que temas gracias a la música que iba a escuchando. La cultura juega un papel muy importante a la hora de concienciar y moldear qué piensa la gente. Y eso la derecha lo sabe, de ahí su batalla cultural. Estamos viendo cada vez más supuestos “raperos” de derechas y como su argumentario se va infiltrando en todos los rincones. Y ante eso hay que organizarse y responder. Siempre he pensado que la batalla comunicativa y cultural es absolutamente primordial para intentar cambiar algo. Al menos para que no nos cambien a peor. Y ahí estamos.
Además, hay muchas formas de hacer política. No todo han de ser letras explícitas como hago yo; elegir dónde tocas y dónde no también es política.
En otra de tus letras denuncias el modelo turístico de Baleares. ¿Cómo definirías este modelo y las consecuencias que conllevan para la clase trabajadora?
Pues es un modelo depredador que está destruyendo estas islas. Una inmensa trituradora de territorio y de gente que deja beneficios en los bolsillos de muy pocos a costa de precarizar a la clase trabajadora, de destruir nuestros paisajes, de que la gente no pueda acceder a una vivienda digna, de colapsar la isla... Y además es un modelo que tiene los pies de barro, como vimos en pandemia; viene un virus y se jodió todo. Tenemos una dependencia total de un sistema que puede volver a colapsar en cualquier momento. Pero parece que no aprendimos nada, ahora mismo se está ampliando el aeropuerto de Palma para que puedan aterrizar aún más millones de turistas cada año. Es demencial.

En tus letras has mostrado apoyo a Pablo Hasél y has denunciado su encarcelamiento. ¿Crees que hemos normalizado en cierta medida que haya presos políticos que estén en prisión por cantar? O por manifestarse contra VOX, como, por ejemplo, los 6 de Zaragoza.
Pues algunos intentamos no normalizarlo. Pero sí, lo de Pablo Hasél es un precedente muy muy peligroso. Hasta hace un tiempo pensaba que la música era un rincón de libertad donde uno podía, más o menos, hacer lo que quería. Pero está claro que no. Cierto es que uno también es consciente de dónde vive. En este país siempre ha habido presos políticos, por muy guay que nos quieran vender esta democracia. Siempre ha habido montajes policiales, torturas, persecución a militantes antifascistas, de organizaciones de izquierdas, abertzales… No es algo que nos pille de nuevas. Pero Pablo Hasél en pocos meses va a cumplir 5 años en la cárcel. 5 putos años por cantar. Es una puñalada a la libertad de expresión.
“Tengo la sensación de que en los 80 y 90 se podían decir más cosas en las canciones que ahora” afirmaste en una entrevista. Retomando la pregunta anterior, ¿crees que Hasél estaría en aquella época en prisión o Valtònyc hubiera tenido que exiliarse por algo similar?
Pues creo que no, que no hubieran tenido ningún problema. De hecho, cuando dije esa frase aún no me habían censurado y eliminado el canal dos veces… Así que estamos peor de lo que pensaba. Pero los derechos se consiguen ejerciéndolos, así que no hay que callarse ni retroceder un milímetro ante lo que nos viene.
¿Qué mensaje te gustaría enviar a quienes siguen tu trabajo?
Pues que, si les gusta mi trabajado, hagan el esfuerzo de tener que buscarlo y escucharlo en otras plataformas. Y no solo el mío. Cambiando nuestros hábitos de consumo podemos tener un gran impacto. ¡Boicot a Israel, viva Palestina libre!

