¿Migrante o refugiade?

Los relatos sobre migración suelen estar llenos de eufemismos, la palabra en sí misma es un termino genérico no definido en el derecho internacional. El concepto de migración forzada se acuño para adelgazar el derecho al asilo y al refugio. Mientras el capitalismo gore sigue ocupando territorios.

Los relatos sobre migración suelen estar llenos de eufemismos, la palabra en si misma es un termino genérico no definido en el derecho internacional.

La Convención sobre el Estatuto de los refugiados de Ginebra en 1951 definió que: “los migrantes eligen trasladarse no a causa de una amenaza directa de persecución o muerte, sino principalmente para mejorar sus vidas al encontrar trabajo o por educación, reunificación familiar, o por otras razones. A diferencia de los refugiados, quienes no pueden volver a su país de forma segura, los migrantes continúan recibiendo la protección de su gobierno”. Esta definición refleja esa modernidad eurocentrica y colonialista en la que nuestra subjetividad se desarrolla.

Así, seguimos utilizando términos que blanquean, legitiman y niegan la brutalidad del capitalismo caníbal, término certeramente aplicado por Yayo Herrero para definir la etapa de saqueo brutal que estamos viviendo. El término “migrante” para referirse a quien se desplaza de su lugar de origen por razones económicas es tramposo.

Es necesario sacrificar la vida en todos los sentidos para alimentar a las sociedades energívoras en las que habitamos. Estas sociedades petrosexoraciales necesitan del continuo despojo de sus vecinos ricos en recursos naturales para sobrevivir. Esos recursos tienen limites, aun así la ideología hegemónica se desarrolla y actúa a espaldas de las bases que le permiten sostenerse. Creando una relación parasitaria cortoplacista que atenta contra el planeta y contra toda forma de vida que en el habita. Estas prácticas han provocado un éxodo.

Hace ya años desde los activismos y la academia proponemos dejar de llamar, pensar y significar migrante a quienes realmente son refugiadas de la brutalidad del despojo capitalista (exiliadas del neoliberalismo en palabras de Maria Galindo).

Es necesario poner en duda los marcos ideológicos en los que nos movemos. Los expulsados por la fuerza de sus territorios de origen no son merecedores de asilo ¿acaso los golpes de la pobreza forzada por el ataque neoliberal no son violencia? ¿el hambre no pone en riesgo la vida?

La ultima frase del párrafo del estatuto de los refugiados de Ginebra nos dice que “los migrantes continúan recibiendo la protección de su gobierno” ¿Cuáles gobiernos? ¿Que estados van a proteger a la victima de expulsión forzada? ¿Aquellos que operan en connivencia con las grandes fortunas cimentadas en el saqueo? ¿Esos estados necropoliticos que violan sistemáticamente los derechos humanos? Gobiernos que en muchas ocasiones, a cambio de condonar deudas son obligados por el FMI a liberalizar sus mercados, como es el caso de Senegal. Liberalizar, si, osea, seguir vendiendo los recursos naturales a las empresas privadas, situación que agrava aún más la desigualdad. En el contexto global ¿No son esos desplazamientos forzados funcionales al capital? Sí, la precarización de esas vidas, la desechabilidad de esos cuerpos son necesarias para que el sistema mundo se sostenga. Lo sabemos de sobra hace tiempo.

Aragón, la Eurofortaleza y el capitalismo gore

Recientemente aquí en Aragón, en Binefar concretamente, se vivió una huelga en el matadero mas grande de Europa. ¿Quienes fueron los protagonistas? Exiliados de los países saqueados por el capital. Necesitamos construir otras miradas para hacer un intento de resubjetivizarnos, reinventarnos en los espacios disidentes de los regímenes represivos fronterizos.

Dejar de creer el relato construido por el poder que controla las fronteras, la narrativa sobre la identidad de las minorías es una mentira interesada. Las migrantes no salimos de agujeros putrefactos donde unos se comen a los otros, sino de territorios ocupados por el capitalismo gore, definición que propone la filosofa tijuanense Sayak Valencia como herramienta de análisis del momento que estamos transitando. Uno de sus métodos habituales es la normalización de la violencia lo que lleva a la espectacularización del terror, retransimitendo en directo sus prácticas de guerra consigue anestesiar a gran parte de la población, ya nada nos conmueve. Nos han embutido la verdad oficial en el alma y desde ahí leemos el mundo.

Entrar en la Eurofortaleza, es muy difícil, los testimonios de algunas vecinas de Zaragoza relatan tránsitos por hasta cinco países distintos, procesos muy largos y dolorosos de los que las personas no salen indemnes. Bhupinder.S Chimni abogado experto en derecho internacional señala como el concepto de migración forzada se acuño para adelgazar el derecho al asilo y al refugio. Así, gracias a la categorización de la miseria, miles de personas no tienen derecho a ser refugiadas, teniendo en contra todo el aparato legal y social funcionales a este sistema. Es por este concepto que existen los campos de detención para personas migrantes, campos de detención si, aunque nos empeñemos en seguir edulcorando la realidad hablando de campos de refugiados.

En Europa, 51.433 niñas y niños no acompañados desaparecieron en los últimos tres años

En abril del año pasado se aprobó la reforma del Pacto Europeo de Migración y Asilo (PEMA) por el que entre otras cosas se han legalizado las devoluciones en caliente y se bajo el rango de edad para ser ingresada en un campo de detención hasta los seis años de edad. En esta realidad , aquí en Europa, 51.433 niñas y niños no acompañados desaparecieron en los últimos tres años, los datos fueron recogidos en el estudio “Perdidos en Europa”. Eso sin contar los 10.000 que desparecieron entre 2016 y 2020, según datos de EUROPOL. La lista de ultrajes es muy larga.

Una vez que una persona a conseguido llegar a Aragón, se enfrenta a un panorama difícil como poco. En la mirada blancapatriarcal la otra es un sujeto para tutelar, cosa que violenta profundamente a las personas que necesitan ser acompañadas. Si la persona es solicitante de protección internacional, en la mayoría de casos estará en manos de una fundación privada. Estas fundaciones suelen ser bastante ineficaces.

Este hecho da argumento a la extrema derecha que las señala como chiringuitos y pide retirarles la financiación. Lo que se necesita es que esas partidas aumenten y se creen programas realmente pensados para el bien de las usuarias y también de sus trabajadoras, que enfrentan situaciones muy duras y difíciles de resolver si no se cuenta con las herramientas adecuadas. Aquí en Zaragoza el pasado siete de enero cerca de 50 personas se manifestaron reclamando que se cumplan sus derechos básicos. La misma situación se replico en Samianigo el año pasado y en Epila en diciembre. Se puede encontrar información de lo sucedido en diversos medios de comunicación. En los tres casos se reclaman cosas tan básicas como comida digna, clases de castellano e información legal (de atención psicológica ni hablamos). En los tres casos también, las protestas surgieron de la autoorganización de las personas migrantes, tuteladas por una fundación conocida por su pésima gestión. Salir de sus miserables programas se convierte en un drama cuando se termina el tiempo de acogida, a la calle y ahí te apañes.

Las personas que no cuentan con papeles, son totalmente invisibles y vulnerables. Sin acceso a la sanidad ni al empleo (al contrario de lo que relatan los bulos racistas que el fascismo que avanza por todo el país difunde) sin derecho a ninguna ayuda que suponga una oportunidad para salir de la precarización.

La migración da muchas ganancias, materiales y simbólicas. Gana el país que recibe las remesas, gana quien se beneficia del robo de nuestros recursos, ganan las mafias de todas las raleas, gana el activista con sus fotos de niños pobres, ganan los medios de comunicación que construyen un discurso que convierte la figura de la migración en criminal o miserable según les convenga, gana la derecha que bajo la bandera del miedo y el racismo nos señala como agente desestabilizador en su mundo de gominolas, gana la izquierda institucional (racista también) que nos usa para dar colorcito y buena onda en sus actos y discursos, queriendo siempre relatos pornomiserables que estimulen su lastima, a la par que nos traiciona. Más allá de la retorica la migración no es prioridad en las agendas. Cientos de personas ven afectadas sus vidas en nuestra ciudad por el torpe sistema de citas en extranjería. Nos escandaliza que esas citas se acaparen y se vendan pero no va a pasar nada. Distintos colectivos de personas migrantes han denunciado esta y otras prácticas a lo largo del tiempo, sin resultados.

Migrar es un acto de desobediencia, es, decir no, a la realidad que se nos impone. Es, como dice la Dra mexicana Varela Huerta “ejercer el derecho de buscar una vida vivible” ¿Y donde estamos nosotras? ¿Desde donde acompañamos las activistas? ¿Vamos a desobedecer con ellas? ¿Estamos listas para ejercer nuestro derecho a la hospitalidad? ¿Desde donde? Ojala, sea desde el apoyo mutuo, el antirracismo y el respeto y no desde la caridad y la tutela. Necesitamos que este tejido comunitario crezca, seguimos siendo pocas y sabemos por experiencia que si el estado responde será tarde y mal, así que toca seguir organizadas y en la calle.

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