Sabemos que en las guerras la primera víctima es la verdad. Ante la desinformación reinante en torno al conflicto en Oriente Medio urgen los desmentidos. Estas son las principales mentiras difundidas y su corrección.
"Quien se opone a las políticas de Israel es antisemita". No es verdad: no se está en contra del pueblo judio, su cultura, su lengua, sus formas de organización social y se reconoce su sufrimiento a causa del holocausto. Se está en contra de la ideología política sionista porque es supremacista, racista, expansionista, violenta y genocida. Se reconocen los aportes del judaísmo a la cultura de la humanidad, pero no el devenir del estado de Israel que, abrazando la ideología político-religiosa del sionismo, crea un conflicto permanente e irresoluble en Oriente Medio. Se da la paradoja de que existen comunidades judías en muchos países árabes conviviendo con sus pobladores; debería ocurrir lo mismo en Palestina.
"Hamas es un grupo terrorista". Falso: Hamas ha sido el principal grupo de la resistencia palestina en los últimos años. Un pueblo, en este caso el palestino, cuyo territorio ha sido invadido, ocupado y colonizado, está legitimado para resistir esa ocupación. Así lo contempla también el Derecho Internacional y así ha sido siempre a lo largo de la historia.
"Israel es el único estado democrático en Oriente Medio". Falso también: No se puede considerar democrático a un estado que incumple sistemáticamente las resoluciones de la ONU que le afectan, con decenas de leyes que discriminan a sus ciudadanos "no judíos" por su identidad étnica y religiosa, que niega derechos básicos a los refugiados, que no respeta las leyes de la guerra y tampoco la libertad de prensa.
"El pueblo judío es el pueblo elegido por Dios". Falso, aunque así esté recogido en el Antiguo Testamento. Si así fuera buscaría el entendimiento con el pueblo palestino, no su exterminio. Yahvé es amor, sin embargo una buena parte del pueblo de Israel, abrazando la ideología sionista, fomenta el odio y la violencia hacia el pueblo palestino.
La última gran mentira a desmentir es el Plan de Paz para Gaza. Elaborado por la Administración de los EEUU, aceptado por las partes en conflicto y avalado por la ONU ha sido incumplido por Israel en la fase de alto al fuego inicial: cerca de 300 personas de Gaza han sido ya asesinadas, la ayuda humanitaria llega con cuentagotas, con restricciones a las ONG del mundo y sin medidas eficaces para que la población gazatí afronte el duro invierno. No se contempla en este Plan una solución final justa para el pueblo palestino. Netanyahu ha manifestado que no reconocerá un estado palestino al oeste del río Jordán, lo que muestra su intención de anexionar Gaza a Israel; sigue la limpieza étnica —traslado de gazatíes en avión a otros países— y se impone un gobierno provisional para Gaza sin contar con los gazatíes. No es un plan de paz, es una rendición impuesta, disimulada y un intento de frenar la solidaridad internacional con Palestina, pero la conciencia mundial de justicia para todos los pueblos oprimidos, no solo para Palestina, va a crecer como bola de nieve.

