Maricarmen, huelga general y elecciones

04 noviembre, 2026. 10:05

La muerte de Maricarmen, fallecida en el hospital donde ingresó el pasado 23 de septiembre tras ser expulsada de su casa, no fue una tragedia aislada. Es el resultado de un sistema que prioriza el beneficio sobre la vida. Desde SOS Ribagorza creemos que estas situaciones no se deben permitir ni una vez más.

Maricarmen, como tantas otras personas, fue víctima de un modelo que naturaliza la violencia del desahucio y deja a las personas más vulnerables indefensas. Resulta indecente e inhumano que, hasta sus últimos días, la derecha, la ultraderecha y los medios conservadores la difamaran sin el menor escrúpulo. Esa crueldad no es casual: forma parte de una estrategia que culpabiliza a las víctimas para ocultar las causas estructurales de la crisis de vivienda.

Es por ello tan urgente esta huelga general, pues su programa concentra las medidas para una mejora básica de la inmensa mayoría de la población trabajadora: vivienda al alcance de todos y salarios suficientes. La unidad sindical, consolidada con la movilización y la acción del Sindicato de Inquilinas, se enfrenta al gran capital especulador y al programa reaccionario del PP y Vox: especulación con la vivienda, disminución del salario mínimo interprofesional, deterioro y privatización de servicios públicos y privatización de pensiones.

Asimismo, la Confederación de Sindicatos de Inquilinas denuncia también la responsabilidad del Gobierno actual sobre la política de vivienda y su incapacidad para cumplir sus promesas.

El adelanto electoral abre un nuevo escenario político. La huelga tiene que aprovechar el debate sobre la vivienda para tomar la iniciativa y frenar el avance de una derecha y una extrema derecha trumpistas que aspiran a construir una mayoría en las elecciones. Recordemos que las elecciones se producen en un momento en el que están en juego derechos básicos para el pueblo: no solo el derecho a la vivienda, sino también la fiscalidad equitativa, las inversiones públicas, derechos sociales como las pensiones y derechos laborales, así como las políticas medioambientales o las relaciones entre las distintas naciones del Estado.

Ante este panorama, impedir una mayoría del PP y Vox es una necesidad evidente, pero no puede constituir por sí sola todo un proyecto político. Esta situación permite al PSOE situar el debate en la elección entre su continuidad o la llegada de la derecha y la ultraderecha, a pesar de las limitaciones y contradicciones de sus políticas.

En este contexto, los movimientos sociales estamos llamados a desempeñar un papel clave de presión. En diferentes territorios existen proyectos arraigados, con organización, perspectiva estratégica y capacidad para vincular la emancipación con la defensa de los derechos sociales. Es hora de construir un frente fuerte frente a la ola reaccionaria.

Hay que frenar el acceso al Gobierno de la derecha y la ultraderecha trumpistas, simpatizantes de Milei, pero también construir una correlación de fuerzas que obligue a cualquier mayoría progresista a avanzar en derechos sociales, redistribución de la riqueza, vivienda, defensa del medio ambiente, defensa de los servicios públicos esenciales y reconocimiento de la realidad plurinacional del Estado.

Frenar la ola reaccionaria es imprescindible, como también lo es construir una alternativa que supere las causas que la alimentan.

Por eso, desde SOS Ribagorza apoyamos la convocatoria de huelga general por la vivienda y unos salarios dignos. El acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales formas de empobrecimiento de la clase trabajadora. Recordamos que de nada sirve que los salarios aumenten si una parte creciente de los ingresos acaba absorbida por el alquiler o por una hipoteca imposible.

La lucha por salarios dignos y por el derecho a la vivienda son inseparables. Hay que cambiar el modelo que permite que la vivienda siga funcionando como activo especulativo mientras muchas familias no llegan a fin de mes. Es necesario reforzar la movilización y la organización colectiva.

La huelga general es una oportunidad para situar las necesidades materiales de la mayoría social en el centro del debate y para exigir que el derecho a una vida digna prime sobre los intereses de una minoría. La acumulación de beneficios para unos pocos está creando miseria y destruyendo nuestro bello territorio.

Maricarmen ya no está. Pero su lucha continuará y seguirá. Están en juego muchos derechos sociales de las personas, pero también su dignidad. Recordemos que los derechos sociales y la dignidad de clase siempre se ganaron con movilización y lucha.

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