Mariano Bielsa: el primer deportista aragonés universal

Mariano Bielsa y Latre, conocido como Chistavín de Berbegal o Bielsa de Berbegal , nació en Berbegal en 1859. Fue un famoso andarín -corredor pedestre- y un pionero del deporte, tanto en Aragón como en Europa.

Mariano Bielsa i Latre..

Mariano Bielsa i Latre se aficionó de joven a las carreras de pollos, que se celebraban en la mayoría de pueblos cercanos al suyo, y con menos de veinte años empezó a ganar algunas de ellas.

Entre las múltiples carreras y récords de Mariano Bielsa, cabe destacar la que le hizo más famoso: la disputada contra el italiano Achilles Bargossi, un campeón de gran renombre internacional. Bargossi fue un pionero del deporte italiano, cuyo recuerdo permanece en una calle de Forli, su población natal, que le fue dedicada en 1962.

El 22 de octubre de 1882, en la plaza de toros de Zaragoza, Bielsa se enfrentó a Achilles Bargossi, apodado por la prensa como el ‘hombre locomotora’. Y le venció, completando 81 vueltas a la plaza y un total de 14 km y 600 metros en 43 minutos.

A raíz de ese éxito, Mariano Bielsa, el Chistavín de Berbegal, fue tratado por la prensa como un héroe nacional. El diario ilustrado El Globo le dedicó su primera página, con retrato incluido. Le llamaba “Marianico Bielsa, el Chistavín, el vencedor del Bargossi, el héroe de Berbegal”.

El citado periódico apuntaba que “de un oscuro rincón de la provincia de Huesca ha salido el primer español que ha parado los pies al intrépido andarín italiano”.

A Bielsa le venían las cualidades de familia, sobre todo de un hermano de su abuelo apodado el ‘andarín de Berbegal’, quien prestó sus servicios en la Guerra de la Independencia para el general Francisco Espoz y Mina.

En 1913, con más de 50 años, Mariano Bielsa regresó a Berbegal después de recorrer varios países (Argentina, Chile, Estados Unidos, etc.) y allí tuvo dos hijos.

La Guerra Civil española complicó su situación económica, terminando sus días en la Casa de Los Desamparados, una especie de residencia de ancianos que había por aquellos años en Balbastro. No se tiene constancia de la fecha exacta de su muerte.

En 1998, los escritores y atletas José Antonio Adell y Celedonio García, en su libro “Chistavín, el andarín de Berbegal”, recuperaron la singular historia de este famoso y gran andarín o corredor pedestre, de este aragonés universal, que se convirtió en un héroe nacional gracias a sus proezas.

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