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Marciano Sánchez: “Muy pocos gobiernos se pueden permitir atacar el sistema de salud público”

Marciano Sánchez Bayle es médico jubilado y representante de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP). Aprovechamos su visita a Zaragoza para presentar el libro del que es coautor, ‘Sanidad Pública, entre el éxito y el desastre’– un ensayo el que se recoge la experiencia de las movilizaciones sociales por la Sanidad Pública en las últimas cuatro décadas–, para entrevistarnos con él y hablar sobre el estado actual del sistema de salud pública y las perspectivas de futuro, ante un panorama político que incluye un mayor número de fuerzas críticas con los servicios públicos.
| 11 enero, 2019 07.01
Marciano Sánchez: “Muy pocos gobiernos se pueden permitir atacar el sistema de salud público”
Marciano Sánchez. Foto: Iker González Izagirre.

Tras décadas de gobiernos liberales ¿cuál es el estado de la sanidad pública?

Estas cosas siempre se pueden responder de dos maneras. Si nos comparamos con el resto del mundo seguimos estando en una situación relativamente buena, porque lo mismo que en España ha habido un proceso de desmantelamiento, deterioro y privatización, que digamos que es una política neoliberal que es muy similar en otros países. Ahora, si lo vemos en comparación con lo que había, está claro que la situación se ha deteriorado mucho, porque ha habido mucho recorte, se ha favorecido las privatizaciones y porque esos recortes, a pesar que parece que la crisis económica se ha recuperado, e incluso el incremento presupuestario ha ido derivado al gasto farmacéutico. En España el gasto farmacéutico entre 2014 y 2017 ha crecido globalmente un 14%  y si nos fijamos solo en el gasto farmacéutico hospitalario la cifra se eleva hasta un 24,7%. Seguimos estando en una situación de un gran deterioro. Luego hay muchas diferencias entre unas CCAA y otras, porque hay políticas muy distintas y sitios donde se hicieron más recortes.

¿La llegada de Pedro Sánchez ha supuesto alguna mejora?

No, la situación no ha mejorado. Sigue prácticamente igual. Los gobiernos de Rajoy hicieron una apuesta muy potente por el sector privado, por la privatización del sistema sanitario, y para ello lo que hicieron fue deteriorar de una manera muy importante el funcionamiento del sector público.

Hablabas antes del modelo territorial de sanidad pública. ¿Ha creado desigualdad este modelo?

Es un tema que no está bien estudiado. Por ejemplo este año el presupuesto per cápita promedio está en unos 1.400 euros y hay un diferencial de 540 euros entre la CCAA que más y la que menos destina. A pesar de que hay situaciones distintas porque hay territorios distintos, por ejemplo este, donde la densidad de población es bastante baja, fuera de la ciudad de Zaragoza. Es una situación que comparten otras. La situación es distinta pero no puede haber tanta diferencia presupuestaria, porque al final se acaba convirtiendo en desigualdad en el acceso a la atención sanitaria. Hay una disparidad que no se justifica.

Tú has ejercido tu carrera profesional en Madrid, en ese ranking, ¿dónde se sitúa Madrid?

Madrid está bastante mal situado. Tiene un presupuesto por debajo de la media a pesar de ser la CCAA con mayor PIB per cápita. Es una CCAA en la que se ha deteriorado mucho la atención primaria, tenemos la mayor ratio de personas por médico de familia y un sistema sanitario muy privatizado. Cada vez se hace una apuesta más clara para deteriorar. En los presupuestos para este año se ha bajado el porcentaje que se dedica a la atención primaria sobre el presupuesto sanitario total al 10,9%, cuando el promedio es el 14% y este también es muy bajo. Lo normal sería por encima del 15% y cercano al 20%. También es cierto que existen CCAA muy extensas, con baja densidad de población y  muy ruralizada que tiene que ser mayor.

¿Cuántos hospitales privatizados puede haber en la Comunidad de Madrid?

En Madrid hay seis hospitales bajo el modelo PCI donde la parte no sanitaria está en manos de una empresa privada; cuatro hospitales donde todo el hospital está en manos privadas bajo  concesiones administrativas; y luego hay un hospital, la Fundación Jiménez Díaz, que es completamente privado y tiene asignada un área de población.

¿Y en el resto del Estado español?

En total no. Sé que hay hospitales PCI en Galicia, en Baleares, en Madrid, en Castilla León, en Castilla La Mancha se quiere hacer uno en Toledo… también en Cantabria hay uno. Con concesiones administrativas hay en Valencia y Madrid. Y con adjudicaciones de áreas hay en Madrid, Vigo, los Hermanos de San Juan de Dios, en el Aljarafe, cerca de Sevilla – orden que recientemente veía aprobada una adjudicación de área para enfermos crónicos en Zaragoza también–. Luego ya está el caso de Cataluña que es especial, donde la mayoría de la red pública está en manos privadas, con fórmulas diversas que van desde el consorcio, gestión privada, EBAs, y adjudicaciones. Hay fórmulas muy diversas, pero en cualquier lugar son muchas y en ampliación. Otra de las fórmulas que se está intentando expandir es la de colocar determinados servicios dentro de los hospitales en manos privadas, por ejemplo, las resonancias magnéticas en Valencia y se está implantando la radiología en Canarias. También algún caso en Galicia. Hacer un mapa concreto no resulta fácil.

Entiendo que este proceso neoliberal consta de tres patas: la crítica a lo público, el deterioro y voluntario desde las instituciones, y la cesión o la concesión a empresas privadas. ¿Es así?

El proceso ha seguido una fórmula muy parecida en todo el mundo, con algunas diferencias dependiendo del modelo sanitario. Esto en realidad lo pusieron en marcha Reagan y Thatcher en los años 80. La idea es adelgazar el Estado y los servicios deben ser provistos por empresas privadas y ahí hay dos vertientes: la que dice que funciona mejor y la que dice que es más barato.

En los países donde había servicio nacional de salud, como más o menos había en España, lo que se produjo primero es una separación, artificial, entre la provisión y la financiación de los sistemas sanitarios. A partir de ahí se abre el mercado no solo a la provisión pública, sino también a la provisión privada. Luego se han ido generando multitud de sistemas de privatización, algunos muy sofisticados, para que no sea visible a la población.

Tanto el mensaje como el deterioro de la sanidad pública hacen que suban la contratación de seguros privados…

Claro. Suben dos cosas. Por un lado lo que se llama gasto bolsillo, el dinero que pagamos directamente de nuestro bolsillo para tener cualquier tipo de asistencia sanitaria: los copagos, el dentista, el fisioterapeuta, lo medicamentos que no están cubiertos por el sistema público… Hemos pasado del 19% en 2009 al 24% en la actualidad.

Por otro lado, hay un gran aumento del aseguramiento privado. En España los seguros de asistencia sanitaria, que ellos llaman de salud, son los que más se han incrementado. Si alguien va a un centro de salud y le citan en un tiempo muy largo, si piensa que tiene algún problema de salud y tiene dinero, pues se busca la vida. Que es relativamente razonable.

Pero esto genera, por un lado, una sanidad a dos velocidades, la de los pobres y la de los que tienen dinero y por otro lado, que haya un número mayor de asegurados privados que les da igual que se deteriore lo público.  

Eso es lo que se pretende. Pero en España no ha pasado del todo. La gente sigue pensando que el sistema sanitario público es el que funciona cuando hay una enfermedad grave, y eso lo reflejan las encuestas. La gente utiliza los dos sistemas de una manera complementaria, por ejemplo, cuando se retrasa mucho una prueba se la hace en el sector privado y cuando tiene una enfermedad grave utiliza el sistema público. Los que se lo pueden permitir, claro. Porque esto crea una gran desigualdad porque hay un gran grupo de población que esto no se lo puede permitir y tiene que tragar con lo que haya en el sistema de salud público.

Foto: Iker González Izagirre.

Foto: Iker González Izagirre.

Entre los que no podemos pagarnos estos seguros privados no crea buena opinión que parte del sector público, del funcionariado, tenga un seguro privado.

El modelo Muface es un sistema que establece una gran discriminación entre la ciudadanía, porque financiados públicamente, hay dos sistemas de aseguramiento y de atención sanitaria claramente distintos. Las diferentes administraciones públicas han hecho muy poco para acabar con esta situación porque la Ley General de Sanidad de 1986 ya establecía en una de sus disposiciones la integración de la mutualidad de funcionarios en la red pública, que sería lo normal. Nosotros entendemos que esto debería desaparecer.

¿En qué lado de la balanza situarías la Sanidad Pública española: en el éxito o en el desastre?

Se está dilucidando hacia dónde vamos, hacia el éxito o hacia el desastre. Básicamente va a depender de lo que hagamos todos y todas. Hay tres condiciones para que haya un sistema público de salud que prospere y vaya adelante. Por un lado, una amplia movilización social y un amplio convencimiento de la mayoría de la ciudadanía de que es necesario el sistema público, y yo creo que esto existe, y todas las encuestas señalan que la mayoría de la población cree que es mejor es sistema público que el privado. Luego tiene que haber un sector profesional implicado con la sanidad pública, que creo que también lo hay en nuestro país de una forma bastante relevante. Y por último, se necesitan gobiernos comprometidos con la sanidad pública, y ahí hay más de todo. Pero las tres cosas tienen que funcionar y que funcionen depende de las personas. Hay una frase de Aneurin Bevan, fundador del servicio nacional de salud del Reino Unido, que decía: “el servicio nacional de salud seguirá funcionando mientras la población esté dispuesta a defenderlo”. Este es el asunto.

Hablas de esas tres patas y, personalmente, en el plano político parece que no va a haber gobiernos que vayan a apoyar decididamente la sanidad pública

Yo soy en general optimista. Sobre todo en estos tiempos que pintan bastos. Creo que muy pocos gobiernos se pueden permitir atacar el sistema de salud público. Un buen sistema público representa el interés de la mayoría de la población, independientemente de su ideología. De lo que se trata es de poner en valor esa situación y eso depende también del juego que desarrollen los partidos políticos. Lo que ha pasado en las elecciones andaluzas es una anomalía que se sustenta en que un numeroso grupo de personas que siempre había votado a la izquierda dejaron de hacerlo. Eso se lo tendrán que hacer ver.

Entiendo que se lo tendrán que hacer mirar los partidos

¡Claro! Para eso se presentan a las elecciones. Yo no  pienso presentarme a ninguna elección.

La Federación en Defensa de la Sanidad Pública ha cumplido 37 años. ¿Sigue con la misma fuerza que cuando nació?

Seguimos intentando hacer lo mismo que hicimos. Creemos que existen los mismos motivos, si acaso más, de los que había en el momento inicial. Es verdad que desde 1981 ha habido mejoras muy sustanciales en el sistema de salud pública. Antes todo eran propuestas de cosas a hacer y ahora hay muchas cosas que defender. Eso lo sabemos nosotros y lo sabe la ciudadanía.

Esta federación ha agrupado a asociaciones de carácter territorial que han tenido que luchar con sus respectivos gobiernos. ¿Este fraccionamiento ha sido positivo a la hora de entender la problemática de cata territorio y poder hacer frente con mayor facilidad?

Ha habido de todo. Hay que ser realistas. Se han producido situaciones muy diversas y en cada sitio ha habido una capacidad distinta de adaptarse a las necesidades de cada situación. En general la Federación ha seguido planteando muy claramente que queremos una sanidad pública, de gestión pública, que sea universal, que esté bien financiada, que sea eficaz y que garantice una atención de calidad a toda la ciudadanía, independientemente de su situación económica. Esto lo hemos mantenido bastante bien. En algunos casos con éxitos importantes y en otros con derrotas. Porque las cosas son así. Creo que hemos hecho un trabajo aceptablemente razonable y los objetivos los vamos cumpliendo. Pero no solo depende de nosotros, nosotros somos solo un actor más que intenta hacer el papel de aglutinante de los demás y señalar un poco los caminos, desvelando los problemas que se presentan. Pero las soluciones no pueden venir solo de nosotros, tienen que venir del conjunto de la sociedad.

¿Cuál es el camino para mantener ese impulso de lucha que consiga la pervivencia de la sanidad pública?

Está bastante claro. Hay que trabajar y conseguir aglutinar a una hegemonía social. Para eso hay que hacer movilizaciones, ajustadas a las posibilidades y a las necesidades. Hay que plantear las ideas muy claras y de una forma intransigente, es decir, el sistema tiene que ser de propiedad pública, de gestión pública, tiene que basarse en la atención primaria y tiene que fomentar la salud de la ciudadanía. En este momento de una manera muy importante, hay que conseguir la sostenibilidad del sistema, financiándolo adecuadamente, y parándole los pies a las grandes multinacionales de la farmacia, de la tecnología y de la provisión sanitaria.

11 enero, 2019

Autor/Autora

Redactor. Integrante del Consello d’AraInfo. @maconejos


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