El pasado 27 de febrero se llevó a cabo una marcha en la capital peruana para reivindicar el horario de protección al menor y la eliminación de contenidos nocivos en las señales televisivas del país andino. Cientos de personas se congregaron en el centro de Lima para dirigirse a diversas sedes de televisiones peruanas portando carteles con lemas como ‘Por horas culturales en la TV’ o ‘TV basura es alienación capitalista. No cambies de canal, cambia de sistema’.
Organizada por el Colegio de Periodistas de Lima y colectivos civiles, afirman que los programas de entretenimiento afectan a la salud emocional de los menores de edad. La misma fue apoyada por cientos de participantes y también contagiada a otras ciudades peruanas. La idea es hacer cumplir el Artículo 40º de la Ley de Radio y TV peruana respecto a la protección del horario del menor.
El gremio emitió un comunicado que hizo llegar a los directivos de los principales medios en el que explicaba los argumentos de la protesta. En éste se exhorta a los propietarios de los canales a ‘reemplazar esos programas con otros que contribuyan a construir una sociedad mejor, con valores y principios sólidos’. El notificado cuestiona también a los programas serios e influyentes a no dar difusión a la ‘conducta de personajes de la farándula que exponen su miseria humana ante el país sin importar la salud emocional de los menores de edad’.
Las opiniones contrarias y minimizaciones del impacto de la manifestación no se hicieron esperar. Eric Jurgensen, Gerente General y Director de Programación de América Televisión se pronunció en su Twitter diciendo que ‘700 personas no pueden decidir lo que millones desean ver’.
Hernán Migoya, creador de ficción, defiende que ‘la telebasura bien entendida moderniza la sociedad y flexibiliza su tolerancia moral, dado que parece ser el único ámbito de la TV peruana donde se pueden ver homosexuales siéndolo abiertamente o mujeres de 50 años manteniendo romances con chicos de 20. El resto de la tele, la programación ‘seria’, está casi monopolizada por señores y señoras pomposos y en traje.” Y afirma que se seguirá prohibiendo todo lo que resulte novedoso si no tiene un precedente en la cultura yanqui, “que es la que sí nos importa de veras” haciendo alusión a que la ficción de EE.UU. es una suerte de delicatesen porque considera que cuanto más control se ejerza en la cultura popular peruana más se impondrán los estándares extranjeros.
Los manifestantes simplemente exigen una mejora en la programación de los canales de señal abierta. La marcha, también apoyada por el Colegio de Psicólogos de Perú hacía hincapié en la importancia de rechazar los contenidos dañinos para la juventud. Teresa Machado, Decana del Colegio de Psicólogos del país latinoamericano, declaró que “Hay una televisión contaminante para nuestros niños. Nosotros, como colegio profesional, estamos realmente preocupados por esta situación. Es por eso que estamos haciéndonos presentes con esta movilización rechazando los contenidos nocivos que se están dando en esta televisión y que hacen un gran daño a nuestra población”.
Algunos medios hablan de miles de personas y de seguimiento en varias ciudades como Huancayo, Puno o Tacna. En las imágenes se pueden apreciar cientos de personas en estas ciudades de las que casi ningún medio se está haciendo eco. Los mismos que solo hablan de altercados violentos durante las marchas.
Klaus Hönninger Mitrani, investigador, también presente en la marcha declaró que “los contenidos televisivos actuales de Perú han pasado el límite de lo establecido por la ley”, “…no estamos consensuando ni queremos que se comentan cesuras, pero sí que se respete la ley”.
Con esta protesta se busca concienciar a los medios a mejorar contenidos y también a que las empresas patrocinadoras sepan del rechazo ciudadano de esta televisión basura que auspician.
Martín Palomino, representante del Movimiento Economía del bien común –EBC- en Perú, declaró “estamos apoyando esta iniciativa para demostrar que en el mundo está surgiendo una gran necesidad de cambio y todas las personas están apoyando y contribuyendo a que esta voz se vaya propagando por todas partes”.
Existe un proyecto de ley en el Parlamento para que los canales de señal abierta difundan programas culturales. De momento habrá que esperar al inicio de legislatura para que el tema entre en debate, ya que por lo pronto se encuentra estancado en el Congreso.




