Madrid, la periferia eras tú

La enésima refundación de la izquierda centralista ha dejado al descubierto las taras de la que esta adolece, retratando, de forma rotunda, lo que siempre han pensado unos y otros sobre nosotras, ay, pobres provincianas. Yo, infiel al culto de las bondades que emergen del centro del Estado, dudo de que el esfuerzo de Emilio Delgado y Gabriel Rufián fuera un encuentro interesado tan solo en aunar las izquierdas de un país que no cree en si mismo. Quisiera no pensar, pero lo hago, en que detrás de ese encuentro había, sobre todo, una dosis importante de ego-trip. Aquel fue …

La enésima refundación de la izquierda centralista ha dejado al descubierto las taras de la que esta adolece, retratando, de forma rotunda, lo que siempre han pensado unos y otros sobre nosotras, ay, pobres provincianas.

Yo, infiel al culto de las bondades que emergen del centro del Estado, dudo de que el esfuerzo de Emilio Delgado y Gabriel Rufián fuera un encuentro interesado tan solo en aunar las izquierdas de un país que no cree en si mismo. Quisiera no pensar, pero lo hago, en que detrás de ese encuentro había, sobre todo, una dosis importante de ego-trip.

Aquel fue un primer asalto en el ring madrileño para que desde las periferias nos unamos, y tuvo a bien ser tan improductivo como efímero pues tardaron, muy poco, partidos propios y ajenos, si no a desautorizar, sí a matizar que ninguna organización respaldaba esa charla.

A los días, Sumar, IU, Comuns y Más Madrid escenificaban el reencuentro de un espacio que nunca había sido dinamitado. Se trata de vender como si fuera el regreso del preso al hogar una realidad que está más cerca de ser el “buenos días” de la mañana de lunes lanzado con desgana a tus compañeras de trabajo.

Las que vivimos en aquello que, desde la centralidad, llaman las periferias sabemos que cuando nos hablan del reencuentro entre IU y Sumar nos viene a la mente el meme de un Spiderman duplicado señalándose a sí mismo con cierto gesto de sorpresa. De Comuns y Más Madrid no puedo hablar, pues lo común fue dinamitado, si no cooptado en Aragón, y la idea, peregrina, de crear un Más País tuvo el resultado que tuvo ante la incapacidad de responder a la pregunta: ¿qué país?

Las elecciones de Aragón han dejado a algunos en Madrid descolocados. Los resultados se pueden leer desde la desaparición de Podemos en la Cortes, el corto resultado de IU, o la duplicación de votos por CHA. Pero también por el aumento, al doble, de los votos a la extrema derecha. Desde Madrid han vuelto a leer el resultado como un “que vienen los fachas” y no deja de ser verdad. Pero si el miedo a la ultraderecha fuera lo que mueve el voto no sería explicable el hundimiento de PSOE y Podemos. Quizá no quieran ver que el voto a CHA, desde una postura de izquierdas, es lo reseñable de los resultados. Lo que pasa, es que me da a mi en la nariz, que desde Madrid no se ve bien aquello que ellos llaman “las izquierdas periféricas”.

Nadie parece querer ver que el centralismo político, que la aparición en campaña del aparato de Madrid, no te hace obtener mejores votos. De hecho, hemos sido partícipes de la campaña electoral a las Cortes de Aragón más españolizada y el resultado no ha sido positivo para ninguno de los partidos de la izquierda, ejem, permitan la broma, no periférica. Ni Ione Belarra, ni Antonio Maillo, ni Sira Rego, ni Pedro Sánchez, consiguieron movilizar al electorado de Podemos, IU o PSOE.

Yo, que no soy nadie que se pueda relacionar con la política institucional, ni en pasado, ni en presente, ni en futuro, puedo entrever que quizá cuando las luchas son cotidianas, aúnan y generan germen grupal, colectivo, mutualista, mientras que cuando nos vienen impuestas desde lugares ajenos, desde Madrid o desde la élite intelectual, desintegran, desilusionan, atomizan. Quizá lo que no quieran ver en Madrid es que lo que ellas llaman las periferias son identidades mas recias que una españolidad forzada. Quizá de lo que no se hayan dado cuenta dentro de la M30 es que, desde fuera, Madrid se ve como la periferia.

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