Tras ver el caos informativo referido al recibo de la luz debemos aportar por nuestra parte para aclarar un tanto el asunto y por lo menos apuntar hacia lo que se podría considerar el problema más grave y principal.
El sistema tarifario actual se terminó de definir a principios de los años 80 con el ministro Solchaga como iniciador de lo que dieron por llamar socialización de pérdidas del sistema eléctrico español, después se ha ido extendiendo a otros ámbitos, principalmente el bancario. El proceso culminó con lo que dieron en llamar liberalización del mercado eléctrico durante los años 90. El año 2000 fue el principio de la liberalización de los clientes que están conectados a las redes de baja tensión y que están comprendidos la inmensa mayoría.
A la vez que el mercado español se liberaron otros mercados, entre ellos el californiano. El gobernador demócrata Gray Davis se embarcó en la idea y en la intención de reducir el coste de la energía, problemático en el estado de California por sus especiales condiciones sísmicas que limitaban la instalación de centrales térmicas incluidas las nucleares. Son deficitarios y deben comprar ingentes cantidades de energía eléctrica a las empresas generadoras de estados vecinos como Nevada u Oregón. Cuando empezó la liberalización empezó a rodar la maquina y aquello parecía que funcionaba, pero al año siguiente empezaron los problemas, los generadores se pusieron de acuerdo y empezaron a complicar las cosas, en poco tiempo muchas de las comercializadoras empezaron a quebrar y al empezar a perder dinero por los impagados empezaron a negarse a vender energía a las comercializadoras californianas.
Por supuesto los demócratas perdieron la gobernación del estado de California y se lo llevaron los Republicanos, alguien muy conocido en las pantallas y que resulto ser mejor gobernador que actor, Arnold Schwarzenegger. Ante la bestial crisis desatada no les quedo otra que desmontar parcialmente el sistema liberalizado y entrar a controlar el mercado eléctrico californiano. En España a pesar de las advertencias desde el estado de California, Rodrigo Rato impuso la plena liberalización sobre todo con el argumento de que España es exportadora de energía, de normal es así.
Con el proyecto de liberalización de energía en España optaron por modificar el sistema, dividieron jurídicamente la generación, la distribución de la energía y su comercialización, dividieron el precio y se creó el peaje, importe con el que se iba a retribuir a las distribuidoras y la energía que deberían comprar las comercializadoras se definiría en subasta de lotes horarios de energía que deberían generar las empresas encargadas del asunto. Optaron por incrementar el precio de la potencia contratada y dejaron al mínimo el importe de los peajes de transporte de energía. Este modo de actuar desactivo muchos de los programas de ahorro de energía, muy clásicos en los noventa, ya que se alargaba en exceso los periodos de amortización.
Por supuesto cuando empezó a funcionar se encontraron con el problema de la desconfianza general. No se aceptaba de cualquier manera pasar al mercado libre. La Tarifa Nocturna que se creo en los años ochenta, fue redefinida aumentando sus horas activas durante el día. Tuvieron que mantener una tarifa estándar para recoger a quienes no querían pasar al mercado libre y a todos aquellos que por un problema u otro no eran aceptados por las comercializadoras. Este es un buen problema del Mercado Libre, la libertad es en los dos sentidos, ninguna comercializadora tiene la obligación de aceptar la demanda de todo el mundo, es un club restringido a los buenos pagadores. Ese precio estándar con el tiempo se paso a denominar PVPC. Al principio esta tarifa estándar era más cara que las de Mercado Libre con la clara intención de empujar a los clientes hacia ese mejor precio. El problema es que con el tiempo esto dejo de ser cierto y no hace mucho era incluso más barata que muchas de las ofertas de Mercado Libre.
Aquí empieza otro de los problemas del sistema, hay cuatro operadores de generación que aportan cerca del ochenta por ciento de la energía. Presentan a oferta lotes horarios de energía de parte de sus centrales dejando el resto de la generación en espera, sabiendo que cualquier previsión desafortunada de cualquiera de las principales comercializadoras implicaría la entrada de esa generación de guardia al precio mas caro de oferta. El precio lo marca la generadora y debe ajustarlo de manera que pueda venderla y no quedarse con las centrales paradas, eso supone perdidas importantes de ganancias. Si se ofrece menos energía de la que se va a demandar provoca precisamente un incremento del precio, ya que ninguna comercializadora se quiere quedar sin cubrir su cupo de energía para sus clientes. No poder comprar la energía necesaria implica tener que recurrir a esa generación mas cara que ha quedado fuera de la subasta. Este es el problema por el que se está desmandando el precio.
Este precio es referencia también para la facturación del PVPC definido el día de antes en Red Eléctrica Española en función de la demanda. Lo que subirá será el precio medio de estos recibos, no los de Mercado Libre que están fijados por contratos de un año, otra cosa puede ser en la renovación de ese contrato liberalizado si lo hace en los momentos críticos de precio.
Para evitar esta situación se debería evitar premiar a las generadoras por las centrales en espera, debería penalizarlas imponiendo el precio más barato de generación del conjunto, o incluso promediarlo por volumen a generar. De esta manera se obligaría a ofertar por encima de la demanda ya que nadie quiere generar tan barato.
Otra solución seria intervenir en el mercado generador con la presencia de una empresa pública, en volumen suficiente que generase sobreoferta sobre la demanda. La forma de articular esta empresa publica seria hacerse cargo de las generaciones hidroeléctricas que van finalizando sus concesiones y promoción de generación urbana en comunidades de propietarios para los que esta empresa les compraría la energía sobrante, se pueden acoplar conceptos de generación que contribuyan a la mejora y sostenibilidad del sistema eléctrico.
El problema no esta en la modificación de peajes del 1 de junio, hay que apuntar hacia las generadoras que pueden llevarnos a una crisis energética como la californiana. El sistema de peajes actual tiende a compensar el desafortunado inicio de la liberalización, ha bajado un poco el precio de la potencia contratada y ha subido el de la energía consumida, premian a los clientes que consumen poco, ya que les baja el recibo y castiga a los que más energía consumen. La tarifa nocturna hace ya cuarenta años que la tenemos, hay diez millones de usuarios aproximadamente con mayor o menor fortuna en su gestión y no creo que quede nadie que planche de madrugada o ponga su lavadora o lavavajillas de noche. Ahora tiene la posibilidad de dedicarse durante el final de semana al noble arte de la tabla de planchar después de lavar y secar la ropa.


