Como en todos los patios de colegio, en cientos de kilómetros a la redonda, en el del CEIP Foro Romano priman los deportes de balón. Baloncesto, futbol sala, balonmano o voleibol acaparan el 85% de la superficie del gris hormigón que lo cubre todo. Apenas unos escuálidos árboles y unos pequeños pasillos entre pistas, en los que jugar a cualquier cosa que no tenga un balón de por medio debe convertirse en una tarea casi imposible.
Navegando en ese mar de hormigón unas aulas prefabricadas terminan de decorar el patio, cargándose parte de las pistas deportivas y asumiendo la masificación de un colegio que no puede albergar a todo el alumnado en el interior del edificio. No en vano, Cuarte d’a Uerba ha multiplicado su población en tan solo una década, pasando de los 3.873 habitantes en 2006 a los 12.581 en 2016. Ya se sabe, en este país primero se hacen las casas y, si se venden, ya se construirán servicios.
El caso es que algunos servicios además de llegar con cuentagotas, en ocasiones lo hacen de una forma que no es la deseada. En el caso del CEIP Foro Romano, son varios los miles de metros cuadrados en los que el hormigón reina como el único espacio de ocio para los cerca de 900 niños y niñas que conviven en la aglomeración.
Entre todo ese cemento y hierro, sorprende ver las aulas prefabricadas flotar sobre unas soleras verdes. Unas gruesas losas de hormigón que antes fueron tan grises como el resto del patio, sin embargo, el AMPA del colegio decidió que aquellos barracones, propiedad del Gobierno de Aragón, se merecían algo de color. Las casetas no se podían pintar, pues algún día deberán ser trasladadas a otro lugar, por lo que decidieron pintar el hormigón que las sustenta.

Aquella no fue la primera iniciativa que madres y padres tomaban. “Quisimos adecuar una de las aulas prefabricadas y la terminamos llamando ‘El contenedor de ideas’. La convertimos en un aula polivalente. Tiene unas gradas a modo de escenario, mesas de reuniones, una zona de juegos para más pequeñitos… fue la primera intervención para humanizar el colegio”, nos cuenta Marta Boudet, presidenta del AMPA.
“Llevamos muchos años sufriendo masificación en un espacio limitado y finito”, recuerda Marta, que narra los motivos que les llevaron como asociación de madres y padres a tratar de actuar en el patio. “Queríamos decir que el espacio es importante, pero no solo en extensión, sino que cuidar el espacio, las paredes, el entorno en el que se educan es igual de importante que el resto de parámetros”.
Una inquietud que les lleva a ponerse en contacto con Teresa Benito, arquitecta y diseñadora de espacios, a la que le piden ayuda para ponerse manos a la obra. Una trabajo que parece inabarcable. Para Teresa el patio es muy grande y no responde a cómo se plantean los patios escolares en la actualidad: más verdes, con alternativas a los juegos de balón, con espacios que puedan convertirse en aula…
Es Teresa quien pone en contacto a Recreando Estudio Creativo con el AMPA. “A Recreando las conocía de otras cosas. Por ideas y proyectos que se estaban realizando en otras ciudades el trabajo que hace Recreando con materiales reciclados coincidía con las necesidades”, por lo que les involucra en un proyecto que está transformando el patio del colegio, en la medida que permiten los ahorros del AMPA.
Por el momento, la intervención se ha centrado en la parte de Infantil y un espacio cercano. Un rocódromo, una tarima, un circuito vial, diversos juegos de suelo… y color. Mucho color. Columnas, vallas, farolas y bordillos que salen de la monotonía y rompen con el gris imperante. La casualidad quiso que mientras el AMPA se movía para dar un cambio de imagen y de funcionalidad al patio, el profesorado de infantil andaba en un proyecto para pintar juegos infantiles en el suelo. Lo que ha contribuido a que toda la comunidad educativa haya participado de este proyecto.
Paula Oliver, como parte de Recreando Estudio Creativo, se muestra feliz con la experiencia y asegura que tanto ella como sus compañeras están “encantadas”. Advierte que estas “son acciones que hacen falta en los colegios”, para luchar contra la extraña razón que consigue que todos los colegios tengan un patio de hormigón.

De la experiencia Paula centra la atención en el “trabajo mano a mano con el AMPA, con los niños”, algo por lo que es “un gusto poder hacer este tipo de proyectos”. Un gusto en el que incide Marta Boudet, que recuerda que el primer viernes de actuación fueron más de cuarenta padres y madres las que participaron, junto a una decena de docentes y otras decenas de niños y niñas en su pequeña transformación del patio y advierte que “ver a todo el mundo trabajando por el mismo objetivo” ha sido una de las mejores experiencias que ha vivido en el colegio.
Todavía queda mucho por hacer. No solo al AMPA del Foro Romano, sino también en las instituciones. En este colegio, como en tantos otros, faltaría naturalizar patio, evitar en la medida de lo posible el hormigón, sembrar árboles y vegetación, crear zonas de sombra y zonas libres de juegos de balón, quizá, si la dirección arriesga, incluso un aula al aire libre.
Por el momento en el CEIP Foro Romano, no solo han iniciado la senda para construir un patio mejor, sino que además lo han hecho aunando esfuerzos entre toda la comunidad educativa. Madres, padres, alumnado y docentes. Algo por lo que ya habría que felicitarles.

