Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana: Matar al mensajero

La gente que salimos con una cámara a la calle sabemos que muchas veces las cosas “feas” siempre suceden cuando la prensa no está. Las detenciones, los acorralamientos, los golpes, los insultos y las vejaciones. Aunque en muchas ocasiones se hacía ya de facto, con esta ley se legitima la “zona de seguridad”, un perímetro acordonado donde nunca se podrá saber lo que ocurre dentro.

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Imágenes como esta podrán ser sancionadas con multas entre 100 a 600 euros. Foto: Pablo Ibañez (AraInfo)

La gente que salimos con una cámara a la calle sabemos que muchas veces las cosas “feas” siempre suceden cuando la prensa no está. Las detenciones, los acorralamientos, los golpes, los insultos y las vejaciones. Aunque en muchas ocasiones se hacía ya de facto, con esta ley se legitima la “zona de seguridad”, un perímetro acordonado donde nunca se podrá saber lo que ocurre dentro.

Grabar una detención supondrá una sanción como poco y lo más seguro acarreará la detención, alegando desobediencia o resistencia. Como en una escena de los hermanos Marx, podríamos llegar a una cola de detenciones ad infinitum: detienen a sujeto A, sujeto B lo graba, detienen a sujeto B, sujeto C lo graba, detienen a sujeto C, así hasta el infinito y más allá.

Esta Ley vulnera derechos fundamentales y esenciales para el ejercicio pleno de la democracia: los de libertad de expresión, reunión e información, protegidos por tratados internacionales y suscritos por el Estado español. La Declaración Universal de Derechos Humanos (artículo 19), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (artículo 19) y el Convenio Europeo de Derechos Humanos (artículo 10). Con esta ley podrán identificarnos en cualquier momento, aunque no pase absolutamente nada y los controles y cacheos serán absolutamente arbitrarios y sin ninguna razón. Un “fiestón”, vamos.

Cuando la desmovilización y las mentiras no sirven, el miedo es una herramienta que no falla. Un viejo profesor de Historia siempre decía que "Tranquilidad" viene de “Tranca”. Ahora el PP saca a pasear la tranca porque es un partido que está desesperado y quiere morir matando. Matando al mensajero. Hoy cuando un persona vea una situación de injusticia de la que es testigo y pueda registrarla con el móvil para denunciarla públicamente, se lo pensará dos veces.

La única solución para no acabar viviendo amordazados es que esa persona anónima no se sienta sola, que sienta que hay más personas a su lado, dispuestas a no permitir la impunidad y la injusticia. Porque nadie puede cegar de un golpe los ojos del pueblo.

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