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Las razones por las que 7.000 personas lo han abandonado todo y han huido de Honduras juntas

Honduras es uno de los peores lugares para ser joven: solamente en lo que va del 2018, se han contabilizado más de 400 asesinatos a menores de edad entre los 12 y 24 años. La mayoría de ellas y ellos son estudiantes de nivel secundario y universidad, de los cuales el 77% se encuentra en condición de pobreza según la UNICEF.
| 26 octubre, 2018 07.10
Las razones por las que 7.000 personas lo han abandonado todo y han huido de Honduras juntas
Foto: TeleSur

No hay una verdad absoluta para asegurar de quién fue la idea ni cómo fue organizada la caravana de migrantes en Honduras; pero existe la certeza de que las y los hondureños no migran, sino que huyen de su propio país. Honduras vive la peor crisis humanitaria de su historia, según las fuentes de la ONU, unas 7.000 personas integran uno de los mayores desplazamientos humanos de la región hacia Estados Unidos; aparte de ellas, unas 1.699 personas, en su mayoría mujeres con sus hijos, han pedido asilo humanitario en México.

Como parte de su estrategia mediática, el gobierno hondureño ha respondido culpando al exdiputado de oposición Bartolo Fuentes por incitar a la población para que emigre de manera ilegal, luego al narcotráfico, más tarde repitió la tesis de Trump sobre la infiltración de grupos terroristas islámicos y, finalmente, el presidente de la república hondureña declaró que eran movilizaciones financiadas por Venezuela.

Apenas este miércoles, integrantes del Partido Nacional (oficialista) realizaron una manifestación pública en apoyo a Juan Orlando Hernández, actual presidente, como respuesta, según ellos, a una conjura internacional en contra de Honduras. El movimiento social hondureño, por el contrario, convocó a protestas para lograr la renuncia del actual mandatario.

Las reacciones internacionales han sido variadas. A su paso por Guatemala, el contingente hondureño recibió una gran cantidad de ayuda y muestras de empatía; aunque esto no impidió que el gobierno de Jimmy Morales militarizara la frontera con Honduras.

En México, por otro lado, se han producido múltiples expresiones de xenofobia en las redes sociales, las cuales contrastan con la solidaridad que las y los migrantes recibieron por parte de pobladores de escasos recursos. Esta crisis humanitaria, sin embargo, ha servido a los intereses políticos de Donald Trump, ya que Estados Unidos tiene elecciones legislativas este año y el Partido Republicano aspira a conservar la mayoría en ambas cámaras; Trump aprovechó para atizar los temores a la migración y el terrorismo.

Estas marchas no son algo nuevo, ya en otros años se habían realizado; aunque de manera individual o en contingentes aislados. Ahora las y los hondureños viajan en grupo para evitar ser presa de organizaciones delictivas como Los Zetas o sufrir abusos por parte de los entes de seguridad del Estado mexicano y estadounidense. Como efecto colateral, la marcha permite entrever una problemática largamente postergada por los gobierno y organismos internacionales.

Los tres países hermanos con los que tiene fronteras Honduras, han tenido desplazamientos dentro y fuera de sus territorios durante los conflictos armados del siglo pasado. Honduras por ubicación estratégica y geopolíticamente no ha contado con un conflicto armado pues la desarticulación de las células guerrilleras fue rápida y efectiva durante la década de los ochenta debido a la ayuda de la inteligencia y gobierno de Estados Unidos de Norteamérica.

A pesar de lo anterior, en Honduras sí se produjo una persecución política y limpieza social de intelectuales, sindicalistas y, especialmente, estudiantes. La represión más dura se dio también durante el establecimiento de democracia en la década de los ochenta; pero eso no quiere decir que las tácticas del autoritarismo desaparecieron con el final de la Guerra Fría.

“Nadie quiere salir de donde es nacido e ir a otro lugar donde no conoce; pero a veces la necesidad no obliga” (sic.) dijo Delmer Martínez a la Agence France-Presse (AFP). Podemos resumir las motivaciones actuales de la migración en tres causas: pobreza, violencia estatal y aumento de la criminalidad. El pueblo hondureño no tiene nada que perder. El largo trayecto por México resulta un contratiempo menor si lo comparamos con aquello que les ha tocado vivir en su tierra natal durante los últimos veinte años.

El azote climatológico del huracán Mitch en 1998, el Golpe de Estado del 2009 y los fraudes electorales, el último avalado por la comunidad internacional, agudizaron la crisis. Como resultado, el pueblo hondureño sufre actualmente uno de los mayores índices de pobreza de América Latina, violencia común, sicariato y corrupción.

No es desconocido que Honduras tiene la posición 135 en el ranking de corrupción y 29 en el índice de corrupción de 180 países del mundo lo que lo lleva a ser una de las repúblicas más violentas del hemisferio. A estas cifras escalofriantes, debemos sumar que el 43% de los asesinatos afecta a periodistas, además, durante la gestión del presidente Juan Orlando Hernández, se incrementaron los atentados contra las y los defensores de derechos humanos.

Honduras es uno de los peores lugares para ser joven: solamente en lo que va del 2018, se han contabilizado más de 400 asesinatos a menores de edad entre los 12 y 24 años. La mayoría de ellas y ellos son estudiantes de nivel secundario y universidad, de los cuales el 77% se encuentra en condición de pobreza según la UNICEF en su último informe.

Para explicar esta crisis migratoria, debemos tomar en cuenta también factores como los altos índices de crimen organizados, pandillas, crimen común y violencia policial. En el sistema familiar de cada hondureña y hondureño, sobre todo en la capa más pobre, el miedo a ser asaltados, asesinados o secuestrados es un factor común.

Las pandillas, conocidas como “las maras”, controlan zonas enteras, cobran extorsiones muy altas a todos los negocios y reclutan, bajo amenaza de muerte, a los niños de los barrios más pobres. Esta situación de paranoia y temor colectivo constante se multiplica a causa de la incapacidad estatal, las políticas militaristas como paliativos y la nula atención a la salud mental en los espacios públicos.

La poca inversión en educación, salud, créditos para viviendas, aumento de la canasta básica, gasolina, etc. son otras de las razones para que un sector de la población hondureña decida organizarse y emigrar. Los refugiados centroamericanos son víctimas de un sistema corrupto y militarista abalado por estados e instituciones multilaterales que hoy se niegan a asumir su cuota de responsabilidad.

La caravana visibiliza el problema y lo coloca bajo la mesa de discusión internacional. No piden gran cosa, en palabras de Daisy, una de las madres hondureñas: “asilo”. Una política internacional consecuente para presionar al gobierno de Honduras en cuanto al respeto de Derechos Humanos también sería de gran ayuda, incluso más que los millones de euros entregados sin garantía alguna por la Unión Europea.

26 octubre, 2018

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