
Las fiestas de la capital altoaragonesa comenzaron con distintos actos reivindicativos que tuvieron lugar las mañanas del día 9 de agosto, durante el chupinazo, y del día 10, en el recorrido de las autoridades públicas encabezadas por la alcaldesa acompañando a la procesión religiosa.
La mañana del 9 de agosto y entre “vivas” a San Lorenzo se elevaba una pancarta en defensa de la escuela pública en los aledaños del Ayuntamiento oscense durante el lanzamiento del cohete anunciador del comienzo de las fiestas. Con esta acción simbólica la Plataforma Escuela Pública de Uesca denunciaba los duros recortes que ha sufrido este servicio público, especialmente durante los últimos meses.
La tradicional procesión en honor al Santo que se celebra entre la Casa Consistorial y la catedral de San Lorenzo la mañana el día grande de las fiestas, todavía acompañada de las autoridades políticas, fue interrumpida varias veces por otros tantos actos simbólicos de protesta. La Plataforma Escuela Pública hizo entrega a la alcaldesa de Uesca, Ana Alós, de un cerdito-hucha “para que vaya ahorrando” para la necesaria y pendiente de apertura segunda escuela infantil. Miembros de Equo, por su parte, situaron una mesita con productos ecológicos y “obsequiaron” a la alcaldesa con una muestra de los mismos en reivindicación de un mercado agroecológico que sirva para algo más que para cumplir un expediente una vez al mes durante seis meses.
Finalmente, Alos fue pitada por funcionarias públicas y sindicatos en un “viernes negro” negro particular, en el cual en lugar de portar vestimenta negra se mostraron pañoletas “adornadas” con crespones de ese color en alusión a la situación de asfixia a la que el Gobierno del Estado español y sus equivalentes regionales están llevando a la función pública. Este año, y por primera vez, las representantes municipales de IU y CHA tomaron la decisión de no participar en el acto religioso.




