La UE arrincona sus normas y rubrica el acuerdo para devolver a los refugiados

Este viernes, los líderes europeos y el primer ministro turco han rubricado el plan que permitirá la devolución de los refugiados a Turquía, pese a las serias dudas sobre su legalidad

Jefes de Estado y de Gobierno de la UE en la cumbre europea. Foto: European Council

Los líderes europeos llegaron a un acuerdo para desarrollar el controvertido pacto con Turquía, que permitiría la devolución de decenas de miles de personas desde Grecia. Un plan que genera mucha incertidumbre, incluso entre quienes lo han diseñado.

En el centro de la propuesta, que ha sido aceptada por la Unión Europea (UE) y Turquía este viernes, el mecanismo que permita la deportación en masa de miles de refugiados. Un problema de difícil solución. Turquía es el único país que en la firma de la Convención de Ginebra sobre los refugiados estableció una clausula por la que sólo aceptaría solicitantes de asilo europeos.

Esta situación obliga al gobierno otomano a cambiar sus propias leyes, y adherirse al tratado internacional plenamente, antes de que el plan pueda ser llevado a cabo. De lo contrario, sería Grecia quien podría violar el tratado. Este es uno, de los muchos, puntos flacos legales que necesitan implementarse a ambos lados del Egeo.

Otra de esas medidas legales que debe tenerse en cuenta es la consideración de Turquía como tercer “país seguro”. El artículo 38 de la Directiva de Asilo europea, define este concepto, con varios requisitos que, sobre el papel, Turquía no cumple. Existen serias sobre los estándares de seguridad del país, por ejemplo, con respecto a la población kurda, entre un 8% y un 10% del total de la población siria.

Además, la definición de dicha Directiva de un país “seguro”, obliga en dos de sus puntos al cumplimiento total de la Convención de Ginebra, algo que evidentemente Turquía no cumple, debido a la clausula que restringe el asilo para no europeos.

En el artículo 19 del mismo documento se prohíben  las expulsiones en grupo. “Las expulsiones colectivas están prohibidas”, advierte literalmente. Un punto también clave en estas negociaciones. En este sentido, y volviendo al artículo 38 de la misma Directiva, se exige el “estudio individual” de cada caso para poder deportar a un solicitante de asilo a un “tercer país seguro”.

En ese sentido las modificaciones en el texto "aseguran un trato individual" de cada demanda de asilo presentada en territorio heleno y una referencia "expresa" a que no habrá ni "expulsiones colectivas", ni devoluciones en caliente, según han informado fuentes europeas. Un nuevo texto que prevé la deportación de todos los refugiados que arriben a las costas griegas a partir de este domingo.

Pero aún así, insistiendo la UE en hacer acatar la Convención de Ginebra a Ankara y proseguir con el acuerdo, algo que ha sido rubricado este viernes, se encontraría ante un problema de logística, que de nuevo vulneraría alguno de los puntos de la Directiva de Asilo.

Tras el cierre total de la ruta de los Balcanes, Grecia lleva más de una semana tratando de convencer en Idomeni, de la necesidad de que las miles de familias varadas allí, regresen a campos de refugiados más seguros. Sin éxito. Sin la voluntad de estos solicitantes de asilo, poco pueden hacer las autoridades europeas para el desarrollo de su plan, sin llegar a vulnerar sus leyes.

Nos encontramos pues ante una situación de difícil solución. La UE obcecada en incumplir sus propias normas, empeñada en enviar en grupo a solicitantes de asilo un tercer país, Turquía, que a día de hoy no se acerca a la definición de “seguro”.

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, vuelve a Ankara con la promesa de la UE de la liberalización de visados antes de junio de este año, con 95 millones de euros como anticipo de los 3.000 prometidos para este año y con el compromiso de la UE de reactivar las negociaciones de adhesión de Turquía antes de que concluya la presidencia holandesa de la UE, el 30 de junio de este año.

Lejos de los brillantes despachos, en el mundo que habitamos las personas, de lo que hablan estos documentos es de decenas de miles de refugiados que huyen de una guerra. Muchas familias continúan encerradas en Grecia, ante la negligencia de los países más al norte de cerrar sus fronteras. Ahora, viven con desesperación el cierre de la ruta, la vulneración de los tratados internacionales y la más que posible deportación a Turquía. Un país del que la mayoría de los refugiados habla de forma negativa y al que no desean volver.

El Artículo 26 de la Directiva de Asilo europea dice que “los Estados miembros no mantendrán a una persona internada por la única razón de que sea un solicitante de protección internacional”. Entonces, sin la voluntad de los solicitantes de asilo, ¿cómo conseguirán meterles en los barcos si no es internándolos previamente en algún campo? Probablemente comencemos a verlo en un par de días, y todo apunta a que serán imágenes muy duras.

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