La sostenibilidad, ¿una moda o una verdadera responsabilidad?

14 enero, 2025. 10:11

En los últimos años, la sostenibilidad se ha convertido en un término omnipresente. Empresas, instituciones y productos se etiquetan a menudo como "sostenibles", pero, ¿qué significa realmente este término? ¿Es un compromiso genuino o simplemente una estrategia de marketing más?

Un claro ejemplo de esta "sostenibilidad enmascarada" se observa en los comedores públicos, presentes en centros educativos, hospitales y residencias. En ellos, muchos productos provienen de países lejanos como Marruecos, Sudáfrica, Turquía, Costa Rica o Perú, recorriendo miles de kilómetros para llegar a nuestras mesas. Si bien el precio puede parecer atractivo, estos productos a menudo no cumplen con los estrictos estándares europeos, empleando pesticidas, herbicidas y antibióticos prohibidos en nuestro continente.

La pregunta es clara: ¿es sostenible el modelo de producir alimentos a miles de kilómetros de distancia? ¿Realmente queremos alimentar a nuestros niños, mayores y enfermos con productos que, además de ser potencialmente dañinos, requieren una huella de carbono enorme debido al transporte?

Más allá de las implicaciones medioambientales, este modelo tiene consecuencias directas sobre la agricultura, ganadería y pesca locales. Los productos importados, cultivados con métodos distintos a los utilizados en el Estado español, suelen ofrecer precios inferiores a los costes de producción locales. Esto pone en riesgo la soberanía alimentaria del país y afecta a quienes se dedican a estos sectores. Además, no podemos olvidar que la alimentación es clave para nuestra salud: la creciente tasa de obesidad y enfermedades relacionadas con la dieta son un claro indicador de que algo no está funcionando.

Por otro lado, la huella de carbono generada por este sistema agroindustrial, que depende de largos trayectos y métodos de producción intensivos, contribuye de manera alarmante al cambio climático. En este contexto, ¿puede considerarse "sostenible" este sistema? Es un claro contrasentido que la sostenibilidad esté de moda, pero que sus principios no se apliquen en sectores clave como la alimentación.

¿Qué pueden hacer las administraciones y la ciudadanía?

Es necesario un cambio profundo en las políticas alimentarias, comenzando por fomentar la producción local de alimentos de calidad, frescos, ecológicos y de temporada. En los comedores públicos, que son utilizados por miles de ciudadanos, debe primar la nutrición, la salud y el respeto al medio ambiente. Estos espacios tienen la oportunidad de ser un referente en la lucha contra el cambio climático, promoviendo productos cercanos y saludables, en lugar de seguir apostando por soluciones que dañan nuestra salud y el planeta.

Las administraciones tienen la capacidad de tomar decisiones más allá de los intereses partidarios y una visión cortoplacista. Un ejemplo de esta falta de visión a largo plazo lo encontramos  en el Ayuntamiento de Zaragoza, donde el tema alimentario es apenas mencionado en los próximos presupuestos, que tienen previstos aprobarse en febrero. Pero, ¿cómo pueden tomar decisiones sobre sostenibilidad si no abordan la cuestión alimentaria de manera integral? ¿Acaso la alimentación no forma parte de una Zaragoza climáticamente neutra en 2030?

Demasiadas preguntas quedan sin respuesta, pero aún estamos a tiempo

Si las administraciones no aprovechan esta oportunidad para tomar decisiones responsables en materia alimentaria, si seguimos permitiendo que los intereses económicos primen sobre la salud, el medio ambiente y la soberanía alimentaria, habremos dejado pasar una oportunidad histórica de transformar nuestras políticas hacia un modelo verdaderamente sostenible.

La responsabilidad no recae solo en las instituciones, sino también en cada uno de nosotros. Como ciudadanos, tenemos el poder de exigir cambios, de demandar alimentos más saludables, locales y sostenibles, y de apoyar políticas públicas que protejan nuestro entorno y nuestra salud. Si no actuamos ahora, si no tomamos el control de nuestras elecciones y de nuestro futuro, habremos fallado a las generaciones venideras y a nuestro planeta.

La sostenibilidad no es solo una tendencia pasajera, es una necesidad urgente. La oportunidad está sobre la mesa. ¿La tomaremos? O, como tantas veces antes, la dejaremos escapar. Esta es nuestra oportunidad para hacer de la sostenibilidad algo más que una etiqueta vacía, para que se convierta en un compromiso real. Es ahora o nunca.

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