
Bajo el lema "Nuestra salud no será tu negocio" y convocadas por la Plataforma Salud Universal de Uesca, decenas de altoaragonesas se concentraban durante la mañana del sábado 16 de marzo en la céntrica plaza de Navarra oscense para reclamar la vigencia y necesidad de un sistema sanitario público universal y gratuito, que garantice un derecho que lleva camino de ser convertido en mercancía. La convocatoria ha sido apoyada desde otras organizaciones sociales y vecinales.
La deriva del sistema sanitario, afirman desde la Plataforma, "es fruto de la obediencia de todos los gobiernos de turno a las órdenes de los mercados, y su objetivo es deteriorar, desprestigiar, y desmantelar nuestra sanidad para hacerse de oro a costa nuestra". Pretenden, continúa el comunicado elaborado, "dirigir a los sectores más pudientes hacia los seguros privados, privatizar las partes del sistema sanitario más sencillas y rentables -mientras que lo más costoso y complejo se mantiene en la pública- y establecer un sistema sanitario de beneficencia".
- recorte de 238 millones de euros del presupuesto comunitario por parte del Gobierno aragonés;
- introducción del copago en medicamentos, prestaciones y servicios de ambulancias;
- retirada de hasta 15.000 tarjetas sanitarias, concretada en personas migrantes con situación administrativa irregular, incluyendo enfermas crónicas, embarazadas y menores de edad a las cuales o no se les atiende o se les esta obliga a firmar un compromiso de pago por todas las atenciones a las que tienen legitimo derecho;
- cierre de plantas hospitalarias, despidos de trabajadoras y desmantelamiento de centros como el Grande Covián;
- cierre de servicio de urgencias en más de 22 municipios los sábados por las tardes;
- privatización de la gestión del Hospital de Alcañiz y posiblemente el de Teruel;
- cierre de los laboratorios clínicos de Aragón, como el de Barbastro, con la intención final de abrir un macrolaboratorio privado;
- aumento de las listas de espera y precarización en los centros de salud como en el Valdespartera donde, por la falta de medios, se dan retrasos cada vez mayores en la atención médica, saturación en algunas consultas y falta de servicios;
- posible privatización de los servicios no sanitarios y de salud mental, algunos como limpieza, citas previas y ambulancias ya lo están;
- presupuesto cero para los equipamientos sanitarios reivindicados durante años desde los barrios como el de Perpetuo Socorro en Uesca o el del Barrio de Jesús en Zaragoza;
- cierre de residencias públicas como la de Movera;
- privatización de la asistencia socio- sanitaria y supresión de la prestación por dependencia -un 30,4% de las dependientes aragonesas no la reciben-.




