La participación ciudadana como respuesta democrática

La ciudad municipalista es radicalmente democrática, fiel al compromiso de fomentar herramientas de participación, decisión y cocreación de políticas públicas. Apuesta por profundizar en los mecanismos democráticos impulsando medidas que blinden la institución contra la falta de transparencia y la posible corrupción, potenciando la participación directa, la rendición de cuentas y el buen uso de los recursos públicos. Esa es la ciudad que deseamos y es la ciudad que sintoniza con el siglo XXI. La participación ciudadana, un referente de la democracia participativa, con mayores cotas de decisión directa por parte de los vecinos y vecinas en los asuntos que …

La ciudad municipalista es radicalmente democrática, fiel al compromiso de fomentar herramientas de participación, decisión y cocreación de políticas públicas. Apuesta por profundizar en los mecanismos democráticos impulsando medidas que blinden la institución contra la falta de transparencia y la posible corrupción, potenciando la participación directa, la rendición de cuentas y el buen uso de los recursos públicos. Esa es la ciudad que deseamos y es la ciudad que sintoniza con el siglo XXI.

La participación ciudadana, un referente de la democracia participativa, con mayores cotas de decisión directa por parte de los vecinos y vecinas en los asuntos que les afectan, ha dejado de ser una prioridad para el equipo de PP y Ciudadanos en Zaragoza, más bien ha dejado de ser. El equipo de Gobierno no ha potenciado ni ha facilitado los cauces reales de participación. Más bien todo lo contrario.

Han pasado ya dos años de la gestión del nuevo equipo de Gobierno, que durante los años anteriores residiendo en la oposición, mantuvo resistencias al cambio pero que asumió como propios algunos de los avances democráticos en participación y transparencia e incluso planteó un nuevo modelo de presupuestos participativos (que no procesos) para nuestra ciudad, del que nada se sabe y que ni en el 2020, ni en el 2021 han tenido consignación presupuestaria, quizás la mayor expresión de la voluntad de un Gobierno.

A cambio nos encontramos con una vuelta al blanco y negro, al pasado de centralización en las Juntas de Distrito, en las Entidades Vecinales, en las Asociaciones, una fórmula que está vigente y que ha sido fundamental para nuestra ciudad pero que requiere de una apertura a otras formas, a otros foros, otros modos de hacer. Todo ello aderezado por una pandemia que ha hecho saltar todas las costuras y que ha puesto encima de la mesa retos tan importantes como la participación online, la brecha digital, la necesidad de dispositivos digitales en las familias, las redes de apoyo en los barrios, y formas de solidaridad intervecinal que han sacado lo mejor de nosotros mismos pero que a la vez han puesto en entredicho las limitaciones de la acción institucional.

A modo de recordatorio, ya que la memoria es a veces endeble, relatamos aquí algunas de esas propuestas que abrieron la institución a la ciudadanía y que fueron conquistas de todos y todas:

Elección de alcaldes y vocales de barrios rurales. En el año 2015 se facultó la elección directa en barrios rurales no solo a alcaldes sino también a vocales. A pesar de la controversia suscitada, posteriormente en la mesa de reforma del Reglamento de Participación Ciudadana, fue uno de los artículos que se debatió y por consenso se aceptó que dicho Reglamento contendría esa posibilidad.

Límites de los distritos, trabajo conjunto con la cátedra de Visualización y Territorio de la Universidad de Zaragoza sobre análisis de los límites de los actuales distritos, una actuación para actualizar nuestros barrios a sus nuevas dimensiones.

Reforma del reglamento de participación, se hizo un buen trabajo técnico en la elaboración del borrador y se avanzó en consensos en los títulos que se trabajaron desde la Mesa de Reforma del Reglamento, dependiente del Consejo de Ciudad, donde estaban representados todos los grupos políticos y entidades representativas de Zaragoza.

La nueva política no solo se basa en generar espacios de escucha y debate, sino en desarrollar procesos vinculantes que permitan decidir a los ciudadanos qué hacer con su dinero, es decir, con los presupuestos de la ciudad. El municipalismo trae consigo un cambio de paradigma, gobernar con la ciudadanía, escuchando, sumando esfuerzos, buscando consensos... y los presupuestos participativos es una herramienta fundamental, para ensanchar la democracia, y el derecho a la ciudad de las personas que la habitan. Con ese fin construimos un innovador proceso de Presupuestos Participativos que, a través de espacios presenciales y digitales, permitió reunir tanto a organizaciones como ciudadanía y decidir conjuntamente cómo mejorar sus barrios. En total, fueron 15 millones de euros invertidos a través de este método.

La rendición de cuentas, promoviendo la plataforma digital Gobierno Abierto y abriendo espacios de comunicación directa entre Alcaldía y las concejalías a través de proyectos como “un café con el Alcalde” y “Desde los barrios”.

Era necesario acometer estas acciones como un mandato ciudadano; detrás hay un gran trabajo de equipos técnicos, ciudadanía, entidades, asociaciones y tejido vecinal, pero por encima de todo hay una voluntad política de plasmar este derecho a la participación, como un derecho efectivo y no como parte de un programa electoral que se olvida en el momento que se accede al Gobierno.

Los barrios deben pasar de ser objetos a ser sujetos, en esta nueva forma de participación, deben dejar de ser espacios pasivos donde se destinan recursos a sujetos activos que deciden qué necesidades tienen y cómo deben ser resueltas. La mejor forma para que las personas se impliquen en las decisiones que les afectan es llevar las instituciones a la vida cotidiana. Ese fue nuestro objetivo, abrir brecha en ese camino de participación para que entrase la luz, pedimos al Gobierno de PP y Ciudadanos que no apague esa luz, que deje que la participación ocupe el sitio que le corresponde o por lo menos que no obstaculice esos procesos que se iniciaron.

Nuestros ayuntamientos son las administraciones más cercanas a la ciudadanía, lo que supone una oportunidad para hacer efectivo el mandato constitucional del fomento de la participación ciudadana, y una obligación llevarla a la práctica. No nos podemos permitir perder la oportunidad de aprovechar la inteligencia ciudadana, el saber de los vecinos y vecinas y las entidades sociales y vecinales que tanto han aportado a esta ciudad.

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