Los tres concejales del Partido Popular (PP), los tres del Partido Aragonés (PAR) y el concejal no adscrito en el Ayuntamiento de La Muela han presentado una moción de censura contra el alcalde del municipio, Adrián Tello, de Chunta Aragonesista (CHA), que preside un equipo de gobierno formado por dos concejales de CHA, uno del PSOE y otro de Ganemos La Muela.
Previsiblemente, la moción, para la que todavía no hay fecha, saldrá adelante ya que los partidos proponentes tienen mayoría, por lo que la exalcaldesa Marisol Aured ha pedido en la prensa de papel "que se acepte como es" y haya un respeto hacia esta posibilidad.
El cambio en la alcaldía parece servido, y recaerá en el concejal y portavoz del PAR, Carlos Rodrigo, volviendo a reeditarse el tándem político que consiguió vender el espejismo del oasis muelano a la vez que esquilmaban sus arcas, hasta el punto de dejar al Ayuntamiento en la bancarrota, teniendo que suprimir servicios públicos y con una deuda que alcanzó los 24 millones de euros, o lo que es lo mismo 5.000€ de deuda pública por habitante. A esa deuda se llegó entre otros desmanes por delitos de fraude por más de 11 millones de euros.
Diferentes gestiones y mejores resultados para Tello
Entre las razones que han motivado la moción de censura, Aured asegura que está "solucionar la paralización del Ayuntamiento". Sin embargo, desestima la exalcaldesa hacer referencia a que esa paralización es debida esencialmente al bloqueo sistemático que viene ejerciendo el PAR, el mismo partido que con su abstención propició la llegada de Sergio Tello a la alcaldía.
Lo cierto es que entre otros se esgrimen argumentos tan alejados de la gestión como pueden ser que el actual equipo de gobierno "no respeta costumbres, tradiciones ni protocolos municipales", en referencia directa a “romerías”, “verbenas” y “fiestas tradicionales”.
Hay que reconocer que atrás quedaron aquellos días en los que el muy tradicional Julio Iglesias actuó en La Muela, sin embargo, la vida cultural de la localidad durante el mandato de Tello ha vivido en un cierto apogeo para una localidad de 5.000 habitantes, en las que ha habido muchísimos más conciertos que en localidades del mismo tamaño.
Si fijamos el foco en la gestión económica la cosa mejora no obstante. El ayuntamiento que heredó el actual equipo de gobierno estaba literalmente en la ruina. Sin embargo, a cierre de 2017 las arcas consistoriales reflejaban un superávit cercano a los cinco millones de euros, algo más de cuatro millones en diferentes cuentas y 800.000 euros en subvenciones, sin que los procesos de mejora en La Muela se hayan ralentizado. Alumbrado, asfaltado, parques infantiles, ampliación del instituto y la escuela infantil, licitación de un nuevo tanatorio, llegada del gas, ventas de terrenos en el Polígono de Centrovía…, son abundantes y diversas las mejoras durante la gestión del actual equipo de gobierno, y aunque en cierto modo normales en cualquier localidad, en este caso suponen un esfuerzo enorme en un ayuntamiento que ha tenido que pagar millones de euros en deudas públicas y privadas. Es cierto que no han construido más museos, La Muela ya tiene tres de dudosa utilización gracias a las gestiones anteriores, pero han conseguido poder iluminar alguno de los edificios municipales que el anterior gobierno dejó sin servicio de luz, por falta de pagos.
Como arma más útil para llevar la moción de censura adelante, la derecha muelana ha utilizado la construcción de un nuevo colegio, ya aprobado por la DGA y comprometido para 2020, pero que el PAR reclama sea construido en este curso.
Los nombres de PP y PAR en La Muela eternamente ligados a la ‘Operación Molinos’
La esquilma de las arcas públicas en la localidad fue de tal tamaño que tuvo que ser bautizada por la investigación policial. ‘Operación Molinos’ tuvieron a bien nombrarla en referencia a los extensísimos parques eólicos que jalonan el Alto de La Muela.
Tras una larga investigación, fueron imputadas 45 personas por 184 delitos, entre ellos malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, prevaricación, cohecho, falsedad documental o delitos contra la Hacienda Pública. Los imputados con más cargos fueron la alcaldesa Marivi Pinilla (PAR) y su primo Carmelo Aured, acumulando 48 y 25 delitos respectivamente.
Aquel escándalo estuvo marcado por una garganta profunda que bien podía haber protagonizado un serial televisivo. Fernando Embarba, excuñado de Marivi Pinilla, tiró de la manta tras el divorcio de su hermano con la exalcaldesa y dejó el torpe entramado de chanchullos y pelotazos al aire libre. Pese a llegar a diferentes acuerdos tanto el exmarido como los hijos fueron condenados por diferentes delitos, pero sin llegar a ingresar en la cárcel.
Pinilla sí fue condenada a 17 años de cárcel y a multas de 9,9 millones de euros por los delitos cometidos en el que ha sido el mayor caso de corrupción urbanística enjuiciado en Aragón, según la sentencia de la Audiencia de Zaragoza, que también condenó a 29 de los 40 acusados a penas cercanas a los 100 años de cárcel y multas superiores a los 44 millones de euros.
Posteriormente Marisol Aured, quien presentó una denuncia en 2007 por la presunta trama de corrupción urbanística en La Muela, estuvo imputada por prevaricación y malversación de caudales públicos que se le imputaba tras modificar el contrato de basuras de la localidad. El PP tuvo a bien suspenderla de militancia, no sin dimes y diretes. Finalmente, tras su absolución volvió a la militancia.
Sin embargo, el que ha sido el mayor caso de corrupción juzgado en Aragón, continúa presente en la memoria de la mayoría de los aragoneses y de todos los muelanos y muelanas. Sobre la moción de censura sobrevuela un aura de regreso al pasado, un pasado en el que todo valía y que dejó a la localidad con una deuda que el equipo de Sergio Tello ha conseguido saldar en dos años y medio de gestión.




