Pelo largo al más puro estilo 90s, simplemente las orejas atrapan e impiden que el pelo tape la cara, bigote denso, barba igual de densa pero recortada hace unos cuantos días ya, gorra de rejilla negra y frontal blanco, vaqueros negros desgastados de verdad, ojeras pronunciadas y una radiante sonrisa que, siendo las 8.30 de la mañana, llama la atención en alguien al que por su profesión se le supone nocturno.
Estamos con Félix Buff, batería de Willis Drummond o Athom Rumba para hablar de Rüdiger, su proyecto en solitario. Un cambio de tercio total en el que de los palillos pasa a liderar un universo sonoro que bebe del folk americano, germen del rock más clásico. Una vuelta al origen, a lo más profundo, a la raíz. Pero ojo, no se trata de un ejercicio de nostalgia, tampoco oportunista, el sonido de Rüdiger bebe de la memoria pero es suficientemente atemporal como para sonar actual. Sumamente personal no podemos hablar de algo postizo, Rüdiger surge de la oportunidad del momento pero de alguna manera siempre estuvo allí.
Nos citamos para desayunar y perfectamente la quedada podría haber sido sobre un porche de madera, los crujidos de una mecedora y bien de tabaco de mascar. Pero no, es un local con piedra en las paredes y mesas de madera, más taberna que cafetería, no podía esperar otra cosa. Estamos en Bera a orillas del Bidasoa, a apenas unos kilómetros de Francia, aquí la sequía se nota menos que en valles más al sur, no hay campos de maíz, todo es verde y el cielo no es azul, las nubes siempre están presentes.

Lo primero, Félix, cómo llega ese momento de levantarte de la batería, de dónde sacas esos temas.
Pues todo surgió de la necesidad, la verdad. La pandemia de alguna manera me vino bien, necesitaba un parón después de unos 10 años de giras y conciertos como batería. Tuve que descansar unas semanas y después de un mes ya estaba dando vueltas a mi disco duro, escuchando canciones que no habían encontrado dueños. Ya fuera por estilo o tiempo tenía canciones que no habían encajado en alguno de mis proyectos. Escuché el material que tenía con mi hermano y productor Johannes Buff y elegimos 8 canciones que vimos que podían dar forma a un disco. A partir de esas viejas ideas terminé de producir las canciones y reuní a los mejores amigos que tenía y grabamos en días y lugares como pudimos en ese momento. Es un poco un Frankenstein... diferentes lugares, diferentes momentos, diferentes personas…
¿Cómo es el proceso completo para una canción de Rüdiger? ¿En qué momento aparece alguien más que no seas tú?
Una vez tengo seleccionadas las ideas del disco duro saco los temas con la guitarra, a veces con el piano, sin preocuparme de los arreglos en un principio. Así me aseguro que haya una canción, jaja. Si funciona con la voz y algo simple, me sirve. Luego lo maqueto en casa lo mejor que puedo y sé, voy añadiendo arreglos, bajo, más guitarras, unos teclados... lo que se me va pasando por la cabeza… Recordemos que estábamos en pandemia, mis amigos y mi hermano vinieron más tarde en el proceso. Yo ya tenía todo hecho en una demo, nos juntamos en cuanto se pudo salir a la calle y a partir de ahí fuimos trabajando. Me gusta que casi todo lo que puse en la demo ahora se puede escuchar en el disco (tocado por gente que sabía más que yo, eso sí).
Y cómo ha salido pasar del refugio que te da estar sentado a la batería y exponerte tan directamente, cientos de conciertos desde la banqueta y de repente tienes todo el peso de la banda.
La verdad tocar otros instrumentos es algo nuevo. Era capaz de tocar acordes pero no una canción entera, esto lo he tenido que trabajar en la pandemia también, ya sabes, demasiado tiempo libre... Estaba todo el día con la guitarra intentando copiar a Joseba Irazoki. Pero fallé rotundamente. Finalmente yo me quedo con los acordes de base y en directo me acompaña la banda y hacen que parezca tocar bien. Este es el secreto… Cantar ha sido también una primera experiencia, con bandas anteriores he podido corear un poco, pero la primera vez que me puse de verdad detrás de un micro fue en el estudio con mi hermano para grabar el disco. Él me ayudo muchísimo, ha trabajado con algunos de mis héroes (Thurston Moore o Lee Ranaldo, The drones , Sonic Boom o Enablers) y me deje llevar por completo, me volvió loco pero funcionó. Ahora después de 2 años tocando con Rüdiger en directo voy viendo que soy capaz de cantar y tocar bastante mejor, pero aún me queda mucho.
Vaya joya tienes en casa, ¿cómo hicisteis para poder trabajar juntos?
En la época que grabamos el disco él no tenía estudio fijo, las voces las grabamos en su piso de Baiona. Grabamos las baterías en una casa de un amigo, los bajos directamente en el ordenador, acústicas en cualquier sitio... de allí el Frankenstein que comentaba. A partir de la experiencia nos propusimos construir juntos algo de verdad, el resultado es Shorebreaker Studio, en Tarnos, pegado a Baiona. Es donde ensayamos con Willis Drummond, y también tiene su estudio Pierre Loustaunau de Petit Fantôme. Es nuestro punto de referencia, nuestro lugar de reunión, hemos grabado el segundo disco allí y esperamos que salga este otoño o a final del año. Ya no hago nada sin mi hermano, sea con el proyecto que sea, con Joseba Irazoki, Willis Drummond u otros proyectos del estudio... Tenemos nuestros músicos propios, rollo la Motown.. Somos los Breakers, jaja!
La verdad es que ese proyecto da para otra entrevista, en todo caso como poco os dejamos aquí la web del proyecto por si queréis echar un ojo.

Y ya que nombras a Joseba, ¿se puede entender el proyecto sin él aunque la idea inicial parta de tu cabeza?
Con el tiempo me gustaría dejar más margen a los músicos de la banda, que de momento lo arreglo todo de antemano y lo mejoran con sus interpretaciones. Pero Joseba ha sido compañero de gira durante 15 años, y es gracias a él que estoy viviendo en Bera. Cuando vamos en formato dúo hacemos versiones un poco diferentes por motivos obvios, pero tiene el don de sintetizar los arreglos de toda una banda en la guitarra. Es un placer tocar con él y cambiar de perspectiva, durante todo este tiempo siempre habíamos tocado juntos yo con la batería y él a la guitarra. Es un gusto compartir las cuerdas.
El último sencillo que has sacado, “run”, hay una cierta evolución, se nota mucho más registro vocal y quizá los sintetizadores estén un poco más presentes, es hacia donde estás encaminando el sonido o simplemente es una “rareza” y una de esas experimentaciones más. Hacia dónde te estás dirigiendo en ese segundo disco.
Siempre me ha gustado la música electrónica, de adolescente estaba colgado con Aphex Twin o los artistas del catálogo Warp. Y hoy en día escucho mucha electrónica. Rüdiger quiero que sea un lugar donde pueda hacer cualquier cosa. En ese primer momento tiré más a canciones con mucha raíz folk americano, pero en ese disco duro que la pandemia sacó a flote había gérmenes de otras canciones con otros registros, también estaba lo que será el siguiente disco. Paradójicamente Run es la primera canción que compuse jamás, tiene al menos 15 años, mucho más que Did you ask for this? o Medication. Al final compongo canciones sueltas sin preocuparme de etiquetas, me vienen así y las dejo como salen, luego veo si hay materia para juntarlas y que funcionen como disco. He sacado Run en single por el estilo diferente que tiene, pero también porque he tenido la oportunidad de colaborar con Elena Setien. Me encanta lo que hace y nos hemos conocido en un concierto (Joseba la acompaña a la guitarra también) y me dijo que le gustaría hacer algo conmigo… Pues he vuelto a escuchar lo que tenía grabado y pensé que esta era una canción que le podía encajar muy bien. Grabó los teclados y dio un giro de 180 grados a la canción... cuando canta o toca, es inconfundible, me encanta la capacidad que tiene de marcar su personalidad.
Entonces, podemos confirmar que habrá disco pronto, ¿qué más planes tienes para el futuro más inmediato? (aparte de venir por Zaragoza a la Lata de Bombillas)
La verdad es que tengo más canciones que tiempo para grabarlas! En directo toco 2 temas que no aún no he podido grabar y que ni siquiera estarán en el disco nuevo. La verdad que no tengo apenas tiempo, sigo tocando como batería y estoy inmerso en dos giras. Además mi hermano acaba de tener una hija y tiene mucho trabajo en el estudio. Esta primavera y verano cerramos la gira de Before it’s vanished y nos centraremos en la salida del próximo disco.
Y por acabar, Rüdiger va a seguir siendo un proyecto, aunque con amigos, ligado a Félix o te ves haciendo banda fija y componiendo de manera conjunta y demás…
Creo que tengo la mejor banda del mundo jaja! Prefiero tocar con la banda en directo, que se plasma el disco perfectamente, con todos los arreglos y mucha sonoridad. Pero me gusta también otros formatos, que se aprecian en la canción en un ambiente más íntimo y de una manera más “bruta”. He tocado en dúo con pianista, guitarra, y acordeón para un concierto especial! También he hecho un concierto en solitario, pero fue muy árido, y no me manejo tan bien con la guitarra para proponer o transmitir lo que me gustaría... Ahora mismo estoy con Joseba en dúo o con la banda al completo, no me veo de otra forma. Con el tiempo sí me gustaría involucrar más a la banda en el proceso de creación y arreglo, cada uno tiene mucha personalidad y proyecto propio (Vincent con Botibol , Joseba Irazoki con JIEL..) Y la mayoría son multiinstrumentistas, como te digo tengo la mejor banda del mundo…
Bueno Félix, ha sido un placer, gracias por abrirnos una ventana a este universo tan personal y familiar. Nos vemos pronto en directo y esperamos que nos tengas informados de ese segundo disco…
Muchísimas gracias por la entrevista y ¡espero vernos en la Lata de Bombillas!

