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La guerra civil se puede extender por todo Ucrania

La estrategia del miedo se está viniendo abajo, y si la Unión Eurpoea sigue apoyando a Poroshenko, la extensión de la guerra civil al resto del país está servida. En Odesa el Primero de Mayo; el día siguiente, segundo aniversario de la masacre de la casa de los sindicatos; y el día 9 de mayo, aniversario de la Victoria sobre el fascismo, se puede desatar la tormenta
| 25 abril, 2016 07.04
La guerra civil se puede extender por todo Ucrania
Imagen del ataque a la Casa de los Sindicatos en Odessa. Foto: Yevgeny Volokin

Hace unas semanas un oficial subalterno de la provincia de Lvov, extremo noroccidental y ultranacionalista de Ucrania, cogió un avión primero a Israel y luego a Moscú, donde había enviado a su familia. Había sido acusado formalmente de “desprestigiar al ejército”. Huyó, seguramente, por miedo a la tortura. A los inocentes vídeos de interrogatorios publicados en la web del ministerio de interior de “simpatizantes de los separatistas” se han venido sumando otros más preocupantes sobre los “excesos del ejército ucraniano” (con total naturalidad un fascista cubre con una olla la cabeza de un hombre reducido en el suelo, después la patea partiéndole el cuello) para llegar al taller de trabajo de un oficial ucraniano, donde explica como aplican electrodos, hacen la picana o cómo una vez tuvieron colgado cabeza abajo a un jubilado 4 días seguidos.

La extorsión es una forma de financiación del ejército, en gran parte integrado por expresidiarios (Ucrania ha aprobado una ley por la cual reduce a la mitad las penas en ciertas condiciones. Muchos presos comunes de las repúblicas independientes echan papeles para acabar su condena en territorio gubernamental) que exige rescates amparándose en acusaciones de separatismo. Las retenciones que duran días, los robos, el abuso de poder  se ha vuelto común la lado gubernamental del frente, donde se concentran grandes contingentes de regulares y paramilitares. Paradójicamente, las víctimas suelen ser gente de territorios autoproclamados, familiares de milicianos o activistas, que ante la distancia del frente al centro de la ciudad, consideran que el riesgo de guerra o represión es agua pasada. Perfecto ejemplo de esta atmósfera es la discoteca que violó el toque de queda hace unos días en Donetsk, cuyos clientes, según la leyenda urbana, fueron conducidos por los milicianos que clausuraron el local,  a concluir su baile en el puesto de control más caliente del momento, entre Yasinovata y Gorlovka. Eso también refleja la división que existe entre la población de los territorios, quienes no han tomado parte en el conflicto desean que se acabe de cualquier manera, quienes han tomado parte saben que si entra el ejército ucraniano, serán eliminados. Ambos sectores de la población comparten la decepción con los gobiernos salientes de la independencia y la esperanza de que Rusia los integre en su Federación.

La delegación ucraniana en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa  denunció los supuestos crímenes que se comenten en Crimea y los territorios “ocupados” en una soporífera sesión ante una sala casi vacía. Los medios ucranianos mezclaron imágenes de la intervención de su delegación con una sala más llena, correspondiente a otra intervención, en un acto habitual de propaganda, para compensar, seguramente, la decepción por el “no” holandés  al tratado de asociación.

La prensa occidental reproduce  esta tendencia de manera más sublime, como refleja el tratamiento del juicio de la paramilitar ucraniana Savchenko en Rusia y el juicio de dos soldados rusos en Ucrania por “terrorismo”, a los cuales, incongruentemente, no se les aplica el estatus de prisiones de guerra. Uno de los abogados apareció muerto en un bosque con signo de tortura, lo que engorda la lista de asesinatos políticos en la Ucrania de Poroshenko. La represión política se acelera ante el silencio cómplice de nuestra prensa, ciega también a los nombres de la oligarquía ucraniana, más allá de Poroshenko, que como Firtash, Pinchuk, Axmetov, Efremenko, Kurchenko o Kolomoiky, cuyo grupo Privatbank cuenta con tres oficinas bancarias, una inmundicia comparado con los intereses de todos ellos en Europa: metalurgia, agroquímica, alimentación…

Los piquetes a las puertas de la OCSE se han dado en ambos lados del frente. Pero mientras los independentistas exigen el cumplimito de los acuerdos de Minsk y el cese de los bombardeos,  los “activistas proKiev” exigen que se denuncia la presencia de tanques rusos  y que se depure la OCSE de elementos rusos y se le declare “país agresor”. Reflejo de las aspiraciones de uno y otro bando.

Las condiciones subjetivas, no confundir con causas, mas destables en los conflictos que asolan el mundo tienen carácter étnico y religioso. El curriculum educativo ucraniano aprobado por el presidente Yushenko hace casi 10 años y la cobertura mediática del conflicto hacen hincapié en la diferencia ruso-ucraniana. Las manifestaciones antimaidan en las que banderas ucranianas compartían barricada con rusas y soviéticas han quedado totalmente sepultadas por esa estrategia educativa y comunicativa, que también oculta las causas del conflicto, cuyo resultado es una economía dependiente del crédito extranjero. Ucrania es un país colonizado en vías de estado fallido. Puede que alguien al otro lado del charco esté pensando “misión cumplida”.

25 abril, 2016

Autor/Autora

Periodista y corresponsal en Donbass. @eloyfontan. Canal Vídeo Info Donbass: https://www.youtube.com/channel/UC8sw06EgEL75w8vovQQ_UWQ


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