La doble tortura hacia las mujeres

DIAGONAL | Laura Mcmihail y Ter García | El ataque a la identidad sexual y los insultos sobre el aspecto físico se unen a los abusos sexuales en la tortura a mujeres. “Mamá, vengo del hospital con la mano rota. Ayer me dieron una paliza, me dejaron esposada a una cama, sin mantas, y entraron de noche para intentar violarme”, le contaba en octubre del año pasado Noelia Cotelo a su madre, Lola Riveiro, en una llamada telefónica desde el centro penitenciario de Brieva, en Ávila. El caso de Noelia, de 26 años, es una muestra de las torturas a …

torturaDIAGONAL | Laura Mcmihail y Ter García | El ataque a la identidad sexual y los insultos sobre el aspecto físico se unen a los abusos sexuales en la tortura a mujeres.

“Mamá, vengo del hospital con la mano rota. Ayer me dieron una paliza, me dejaron esposada a una cama, sin mantas, y entraron de noche para intentar violarme”, le contaba en octubre del año pasado Noelia Cotelo a su madre, Lola Riveiro, en una llamada telefónica desde el centro penitenciario de Brieva, en Ávila. El caso de Noelia, de 26 años, es una muestra de las torturas a mujeres, en las que a los golpes se le añade la amenaza de tortura sexual, o directamente los abusos y violaciones. “Noelia me contó que una compañera suya había sido violada. Intentó convencerla para que denunciara, pero le contestaba que no, que prefería no denunciar y salir antes de prisión”.

Según explica la psicóloga María Ángeles Plaza, “aunque también hay testimonios de hombres que han denunciado tortura sexual, generalmente este tipo de ataques son hacia las mujeres”. “Hemos escuchado muchos testimonios en los que las amenazas no se llegan a cumplir, pero durante todo el periodo de reclusión han sufrido esa amenaza de ‘te va a violar uno, o diez’”. El caso de Beatriz Etxebarria llegó en 2013 al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. En su relato, Etxebarría detalla como fue víctima de palizas y abusos sexuales por parte de agentes de la Guardia Civil durante el periodo de incomunicación que siguió a su detención.

Sin llegar a las agresiones sexuales, los casos de tortura hacia mujeres se diferencian de la dirigida a hombres en que el torturador “siempre va a atacar su identidad femenina” con insultos como “puta” o “perra”... Siempre va a atacar completamente su núcleo de la sexualidad o de su aspecto físico. “Los hombres no relatan que les han llamado gordo o feo, o que les dicen cosas como ‘qué asco follarte’. Ese tipo de insultos sí se los dicen a las mujeres. Insultos a los que se une la amenaza de violación, a veces tocamientos o hasta penetraciones”, explica Plaza.

Comentarios sexistas o dejar pasar horas antes de permitirle a una detenida que está con la menstruación cambiarse de compresa son también ejemplos del malos tratos a detenidas durante su paso por el calabozo, relata Silvia Yáñez, de la Comisión Legal Sol.

...

Noticia relacionada: El testimonio como herramienta para curar las heridas de la tortura

Autor/Autora

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies