La biodiversidad y la renaturalización, dos asignaturas pendientes en Zaragoza

06 diciembre, 2024. 10:21

La pérdida de biodiversidad es uno de los dramas del planeta. Y Zaragoza no es una excepción.

Según el Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de L’Alfranca, las cifras de mortandad actuales multiplican las que había no hace más de cinco años, coincidiendo con la puesta en marcha de numerosos parques eólicos, unos 2.600 aerogeneradores hasta el momento.

En el año 2023 se han producido unos 900 ingresos de buitre leonado, 345 de de cigüeña blanca, 210 de milano negro, 145 de milano real -en peligro de extinción en la península ibérica- y 155 de búho real. La gran mayoría de ellos es por choque en aerogeneradores.

Como bien señala José Antonio Gil de la Fundación Quebrantahuesos, estas cifras son altamente preocupantes porque si esto tiene lugar con 2.600 máquinas, teniendo en cuenta que los proyectos planteados en Aragón elevarán hasta 8.000 esta cifra y que solamente se contabiliza un cadáver de cada ocho, podemos entender que las cifras son estremecedoras.

Si no se hace nada, de aquí a unos años nos quedaremos sin apenas aves, mientras los beneficios quedan para Forestalia, Repsol y otras grandes compañías energéticas.

Con siete parques eólicos en el término municipal de Zaragoza, estas cifras nos afectan gravemente. Pongamos la mirada en un punto que posiblemente sea el de mayor concentración de aves en Aragón. Nos estamos refiriendo al vertedero de Zaragoza, lugar donde termina una gran cantidad de alimentos a modo de residuos domésticos.

Según las listas de avistamiento de aves del último año, las concentraciones diarias según las estaciones, alcanzan los 600 ejemplares de gaviota reidora, 300 de cigüeña blanca, otros 300 de milano negro y 70 de buitre leonado. En una horquilla mayor de años, los censos nos llevan a más de 1.000 avistamientos de cigüeña blanca, 200 de buitre leonado y 500 de milano negro.

Pues bien, con estos grandes grupos de aves visitando el vertedero, el INAGA -sin objeción alguna del Ayuntamiento de Zaragoza- aprobó tres grandes grupos de aerogeneradores lindando con el centro de residuos urbanos.

Estos hechos delatan los impedimentos históricos para aprobar un Plan de de la Estepa zaragozana tanto de grupos políticos en la DGA como en el Ayuntamiento de Zaragoza. Según parece, eso de proteger las "birriosas" plantas esteparias y a "minúsculas" aves como el rocín, la cogujada o el sisón, no tiene ningún interés salvo para cuatro chalados naturalistas locales o europeos; a pesar de que la comunidad científica señala que en la estepa hay tanta biodiversidad como en un bosque.

A la naturaleza hay que sacarle un beneficio, y para ello, qué mejor que poblar la periferia de la ciudad con centrales eólicas. Se estima que en en el Estado español perecen más de medio millón de murciélagos a causa de los aerogeneradores: sus señales luminosas atraen a gran cantidad de insectos nocturnos y buscando su sustento, los murciélagos encuentran la muerte.

Mientras tanto ¿qué sucede con la biodiversidad en el interior de nuestras calles y plazas?

En Zaragoza lo que aumenta es el cemento. Las recientes reformas de las calles Manifestación y Blancas suponen una negación total de lo que es la renaturalización. En la primera, que a lo largo de casi 300 metros que conectan la calle Alfonso al Mercado Central, se han colocado solamente ocho árboles, además de quitar la placa dedicada a Emilio Gastón, en la segunda se han puesto cero árboles. Ambas vías, por supuesto, permiten una mayor densidad de arbolado.

Se siguen asfaltando grandes zonas en lo que tendría que ser un gran parque en Valdespartera. En su día criticamos la reforma en la Plaza Salamero. Pues bien, un centro comercial de floristería que llevaba décadas instalado en esa plaza, ha cerrado sus puertas porque las elevadas olas de calor y la falta de protección arbórea han impedido seguir con este negocio.

Hay más zonas arbóreas que se nos están muriendo a pesar de los millonarios aumentos del presupuesto para la contrata de FCC. En la Plaza de los Sitios, señalamos en su día la muerte de un tejo en el área del pipican, y recientemente han muerto cuatro plátanos de sombra más, todo por no disponer un vallado en cada árbol para la prevención de los orines de los perros.

Sorprende que se han instalado docenas de áreas de pipicanes en zonas verdes de la ciudad y sin embargo no tengamos unos mínimos servicios, en especial para las personas mayores y niños, en parques tan extensos como el parque José Antonio Labordeta, Parque del Agua, Parque Tío Jorge y otros tantos que por su dimensión exigirían que hubiera esos servicios. Quien lo necesite, que se pague un café en los bares de la zona. En algunos, como Parque Lineal de Plaza, ni siquiera existen bares próximos por lo que en el soto anexo del Canal Imperial encontramos cientos y cientos de excrementos.

Venimos comentando la muerte del Parque de Bruil, cada año que pasa, más árboles desaparecen de esta zona verde. En el nuevo vial de Casablanca se colocan metasecuoias originarias de China, mientras en los aledaños de Puerto Venecia y el Canal se plantan un centenar de árboles después de arrasar con sisallos, tomillos, ontinas y romeros. Y se nos anuncia la privatización de varias has de los Pinares de Venecia, que pasan de zona verde a urbanizable en el actual Parque de atracciones y que podrían hacer desaparecer más de dos mil pinos.

Cruzamos los dedos para que la renovación del río Huerva -La Uerba- no suponga la desaparición del refugio climático que ofrece en estos momentos. Insistimos en que esta renovación -que ha tenido escasa participación ciudadana- se haga con mucho tiento y no se sacrifique vegetación autóctona que es muy necesaria en este centro de la ciudad.

Mientras, se hace eliminación de plantas en el camino que va al galacho de Juslibol. ¿Para qué? Nos preocupa que las políticas que se están desarrollando sigan recortando gran espacio público como es el caso del desarrollo desmesurado de las terrazas de la Plaza España, de las Canteras, de Sinués en la trastera del Teatro Principal y tantas y tantas zonas de la ciudad.

También pensamos que espacios como el Parque José Antonio Labordeta, está recogido en el Plan de Acción contra el Ruido como zona libre de ruido, en beneficio de su biodiversidad pero también de las personas que lo visitan. Pero "hay que mover la economía" y de ahí el espectáculo privado que va a permanecer cuarenta y cinco días en el parque.

Parecería que la ciudad solo interesa como centro de negocio y beneficio: a esperar otro año de Zaragoza Florece, con miles de flores al vertedero y 1,3 millones de euros gastados en luces de Navidad, que para eso tenemos parques eólicos.

Nosotros, mientras tanto, seguiremos exigiendo una verdadera renaturalización de la ciudad.

Firma

Noticias relacionadas

· PUBLICIDAD ·
· PUBLICIDAD ·
· CANAL TELEGRAM ARAINFO ·
· CANAL WHATSAPP ARAINFO ·