Kutxi Romero: "No me acuerdo de cómo era mi vida sin Marea, ni me la imagino tampoco"

El vocalista de Marea cautivó al público que llenó La Algodonera de Binéfar. Demostró seguir en plena forma, sin perder el cercano y natural estilo que le caracteriza.

Marea
Romero (centro) en una foto promocional con Juanito (izquierda) y El Pete (derecha). Foto: F. Lezaún

Uno de los sectores más afectados por la actual situación de pandemia es el de la cultura. Pese a esto, Kutxi Romero (1975), vocalista del archiconocido grupo de rock Marea, ha colgado el cartel de no hay entradas en los catorce conciertos de su actual gira. Sin embargo, no lo hace con el grupo de Berriozar, Nafarroa. Esta vez, el espectáculo en acústico presenta sus temas en solitario, acompañado de las guitarras de Juanito Lorente y El Pete.

El pasado sábado trajo consigo una tarde de lo más agradable en Binéfar, de esas en las que apetece pasarlo bien. Desde luego, así fue. Horas antes de poner en pie al público que llenó el recinto de La Algodonera, los tres artistas abrieron durante un rato las puertas de su camerino a AraInfo. Tras apartar algunos cubatas y vasos de cerveza, cambiar de sitio el icónico sombrero del vocalista –en el que un servidor casi se sienta- y ya con la grabadora sobre la mesa, lo único que no cambió fue el tono de la conversación, que, aún con la presencia mediática, continuó plagada de risas y anécdotas.

¿Qué tal te ha tratado Aragón en otras ocasiones?

Kutxi: Pues siempre muy bien, maños y navarros nos entendemos. Por ejemplo, Zaragoza fue una de las únicas ciudades en las que tocamos dos veces en la última gira de Marea. También están mis compadres los Violadores [del Verso], que siempre vienen a vernos. Somos unos sinvergüenzas [se ríe], porque ellos, cada vez que tocamos en Aragón, se acercan siempre todos. Nosotros no hemos ido nunca, y está muy feo. Somos unos hijos de puta, co. Sho-Hai yo creo que viene a reírse de todas las burradas que digo entre canción y canción, la música no sé si le hace tanta gracia. Además, su nivel de ingestión de bebidas espirituosas es similar al mío [risas], y hemos librado grandes gestas.

Pete: Además, hay buenos grupos en Aragón en general, y de Punk también. Y está Enrique Bunbury, que eso ya es directamente una forma de ver la vida.

Marea actuó, durante su gira El Azogue (2019), en la localidad altoaragonesa de Lanuza. Fernando, el encargado de fotografía, recordaba minutos antes de nuestra entrada al camerino cómo disfrutaron de aquel bolo –que calificó como uno de los mejores que recuerda- en un entorno idílico. Se debió a que este auditorio natural tiene una parte dentro del pantano, y cuando sonó la mítica canción de ‘El perro verde’, Kutxi y muchos de los fans no dudaron en adentrarse y chapotear en el agua. Así lo recordaba:

“Lanuza fue un día espectacular: yo no me electrocuté, no se ahogó nadie, se perdieron algunas gafas y la dignidad de muchas personas y estuvimos al borde de la hipotermia. Pero bueno, fue espectacular”.

¿Prefieres salir al escenario con Marea o como Kutxi Romero?

K: No hombre, no jodas. Es que Marea soy yo. Yo tengo 45 años, llevo más tiempo en Marea que sin estar. Es más de media vida, y no me acuerdo de cómo era mi vida sin Marea, ni me la imagino tampoco. Sé que va a llegar un momento en el que no va a haber Marea, y no lo quiero ni pensar. Por suerte tendré a estos dos parásitos que viven de mi talento [refiriéndose a Juanito y Pete] incitándome a hacer cosas para no morirse de hambre [se ríen los tres].

P: Siempre. Oh, amado líder…

K: Lo de hacer cosas en solitario, que tampoco son en solitario porque ellos están conmigo, es un cristal antibalas. Son canciones que nacieron sin ningún propósito, por el hecho de tocar juntos en mi local.

Ese local al que se refiere es el Kutxitril, una suerte de bar que tiene el artista “como buen borracho que soy”, comenta, que no está abierto al público. Señaló Juanito que allí solo se ponen vinilos y que tampoco se puede beber Coca-Cola sola: no está permitido desperdiciarla ya que debe que ser para los cubatas. El baño también cuenta con su historia: “El otro día en Calamocha llegaron a -30ºC, pues tú entras a mear al Kutxitril y hace -100ºC”, dijo Kutxi entre risas.

Mascarillas, distancia, público sentado… ¿Cómo es dar un concierto con la situación actual?

K: Incómodo para todos. Para el que toca porque no ve más que ojos, para el que asiste porque no sabe cómo actuar… ¿me levanto a mear o aparecerá un francotirador a pegarme cuatro tiros? ¿Bailo y me abrazo a Ayuso y le beso apasionadamente? ¿Qué hago? Luego el que organiza también esta ‘acojonao’ por si hay algún brote. Pero bueno, la cultura es segura y nosotros llevamos dos meses y medio sin parar.

Y todo sold out…

K: Claro, es que aunque estés en pandemia vas a ver a un ‘artistazo’ de mi categoría, porque yo no soy artista, soy ‘artistazo’ [dice entre risas].

Vaya, que la gente sigue teniendo ganas de música en directo.

K: Es que cómo no vas a tener. Con lo que sea pretendes salir de la rutina, todo el mundo tiene ganas de lo que sea. Hoy se han vendido todas las entradas para verme a mí, al tonto del sombrero. La peña está hasta los huevos. Encima, con estas dos bellezas que me acompañan en el cartel [Pete y Juanito].

P: Además, cubrimos todo el espectro del mercado.

K: Uno es heterosexual de izquierdas y otro homosexual de derechas. Están las dos Españas y yo soy como Bob Marley cuando unió a los dos partidos, ¿te acuerdas?... Vale, no, es que tú eres muy joven.

De hecho yo no había si quiera nacido cuando empezó Marea, imagínate…

K: ¿Tú en el 97 no habías nacido?

Pues no.

K: La madre que me parió. Qué viejo estoy.

¿Teníais algún proyecto en marzo de 2020 que se truncó por la llegada de la pandemia?

K: Al revés, no teníamos nada y cuando apareció decidimos hacer esto. De no ser por la pandemia, estos conciertos no se habrían dado.

J: Bueno, yo alguna cosa sí tenía que hacer, sacamos el disco [con su grupo Bocanada] dos semanas antes…

K: Ah sí, Juanito tenía que hacer una gira con los Bocanada, pero bueno… [risas]

P: Juanito es la muestra de muchos artistas que quizá no tienen la posibilidad de que los difundan demasiado, y que invierten su tiempo y su dinero en buenos proyectos. Esto se los ha comido.

Lo primero que pone nada más entrar en tu página web es que ni tienes redes sociales ni quieres. Durante el confinamiento hubo grupos que optaron por hacer directos para su audiencia, ¿no te lo planteaste?

K: Yo tengo libros… Vosotros tenéis estudios, yo terminé EGB y soy peón de albañil, pero luego tengo cierto bagaje literario que ojo. ¿No le parece a usted?

Por supuesto. Con Marea estáis con la mira puesta en un nuevo disco, ¿no?

K: Sí, estamos preparándolo y montándolo ya. Es muy variado, como los discos de Marea [ironiza]…un poco de Jazz, Swing, Pop…Todas las canciones distintas, que tú dices, ¡qué genios, cómo cambian de género! Es otro disco de los Marea, lo mismo que llevamos haciendo desde el 97, pero estamos muy contentos. Eso sí, de gira no voy a salir hasta que podamos estar como estábamos hace un año y medio.

P: ¿Y es verdad que vas a hacer un disco de pedos y eructos? Que es lo que te falta ya.

K: No, voy a hacer versiones de Amaral con ventosidades. Es que ya no me queda nadie con quien colaborar. Ahora mismo han encontrado una tribu en el Amazonas que han sacado un disco y yo no he colaborado. Están teniendo mogollón de éxito, porque yo, grupo con el que colaboro, grupo que fracasa estrepitosamente o es su peor disco [se ríe].

La agradable charla –es más acertado calificarla así que como entrevista al uso- tuvo que terminar, ya que faltaban escasos minutos para que llegasen las cinco de la tarde. Era el momento de que el artista invitado Razkin –el proyecto en solitario del vocalista de La Fuga- caldease el ambiente de los allí presentes con una gran selección de sus temas.

Cedió el testigo a Kutxi Romero, que se metió al público en el bolsillo desde el primer momento. No fue solo con la música, sino también con el ambiente que generó su manera de tejer un hilo conductor perfecto entre canción y canción. El concierto, que abrió con ‘Vengo del mercado’, alternó su discografía en solitario –con especial mención a ‘Corazón Equino’ y ‘El año el conejo’, en las que los guitarras vistieron sendas máscaras de esos animales- con éxitos de Marea, como ‘Ciudad de los gitanos’ –muy cantada por los asistentes-, o de artistas como Leño o Bunbury.

La conexión entre quienes estaban sobre y frente al escenario fue palpable en todo momento. El artista, alguien poco sospechoso de soltar comentarios por cumplir, nombró sorprendido que en ningún concierto de esta gira le habían aplaudido tanto. El broche de oro a las tres horas de espectáculo llegó con el bis, ‘No me beses en la boca’. El navarro bajó de la palestra y recorrió todas las filas de asientos de un público, que, aún obligado a permanecer sentado, coreó con ganas y agradecimiento la canción. Iba a ser el último momento en el que se sentaran, ya que la ovación fue unánime, prolongada y, como no podía ser de otra forma, con todos puestos en pie.

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